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| Dinastía |
DinastíaUna dinastía es una serie de gobernantes de uno o varios Estados, emparentados entre sí, o provenientes todos de una misma familia.
Por extensión se aplica a toda familia que acumula grandes cuotas de poder económico, político o social durante varias generaciones.
Dinastías importantes en la Historia
- Dinastía VI (Antiguo Egipto).
- Dinastía XVIII (Antiguo Egipto).
- Dinastía Seléucida (Asia Menor, período helenístico)
- Dinastía Ptolemaica (Período helenístico en Egipto).
- Dinastía Antigónida (Macedonia, período helenístico)
- Julia (Imperio Romano).
- Antonina (Imperio Romano).
- Capetos (Francia).
- Valois (Francia).
- Ascania (Brandeburgo,Sajonia,Sajonia-Anhalt).
- Hohenstaufen (Sacro Imperio Romano Germánico).
- Habsburgo (Sacro Imperio Romano Germánico, Flandes, España, Austria).
- Lancaster (Inglaterra).
- York (Inglaterra).
- Tudor (Inglaterra).
- Borbones (Francia, España, Nápoles).
- Estuardo (Escocia, Inglaterra).
- Romanov (Rusia).
- Otomana (Imperio Otomano).
- Safavida (Imperio Safavida, en Persia).
- Hohenzollern (Prusia).
Categoría:Genealogía
ja:王朝
Estado
El Estado es, en derecho internacional y relaciones internacionales, una institución política que posee soberanía, esto es, que no está sujeta a ninguna otra subdivisión política mayor.
El problema con esta definición, es que los Estados a menudo están sujetos, en cierto grado, a subdivisiones políticas mayores, sean organizaciones internacionales -la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE), la Organización Mundial de Comercio (OMC)- u otros Estados dominantes o más poderosos. De esta forma, aunque a menudo los Estados ejercen en la práctica el rol dominante en la dependencia con sus subdivisiones, su relación con las organizaciones internacionales u otros estados es mucho más fuerte que las que normalmente tienen las subdivisiones políticas menores con el Estado. Pero la tendencia hasta ahora es el incremento del poder de los niveles supraestatales y no hay señales de que este incremento retroceda. Muchos, especialmente aquellos que adhieren a las teorías constitucionales del derecho internacional, rechazan por anticuada la idea de la soberanía y ven al Estado sólo como la subdivisión política máxima del planeta.
Estado soberano sigue siendo el componente principal del sistema político internacional. Desde esta perspectiva, un Estado nace cuando un número suficiente de otros estados lo reconocen como tal. En época moderna, la admisión en la ONU y en otros organismos internacionales proporciona una constancia eficiente de que se ha alcanzado la categoría de Estado.
La ONU es una de las muchas instituciones que han surgido de la creciente interdependencia de los estados. El derecho internacional ha proporcionado durante siglos un modo de introducir cierto margen de pronóstico y orden en lo que, en un sentido técnico, constituye todavía un sistema anárquico de relaciones internacionales. Otros vínculos internacionales son posibles gracias a tratados, tanto bilaterales como multilaterales, alianzas, uniones aduaneras, y otras uniones voluntarias realizadas para mutuo beneficio de las partes implicadas. No obstante, los estados disponen de libertad para anular estos vínculos, y sólo el poder de otros estados puede impedírselo.
Punto de vista internacional
El criterio legal de las condiciones de existencia de un Estado, convencionalmente aceptado, es el prescrito en el Artículo 1º de la Convención de Montevideo:
:El Estado como sujeto de derecho internacional debe reunir los siguientes requisitos: (a) una población permanente; (b) un territorio definido; (c) gobierno; y (d) capacidad de entrar en relaciones con los demás Estados.
La de Montevideo es una convención regional americana; pero los principios contenidos en este artículo han sido masivamente reconocidos como declaración exacta del derecho internacional. Sin embargo, algunos se han preguntado si esos requsitos son suficientes.
Una asunto importante es la diferencia entre las teorías constitutivas y declarativas del reconocimiento de los Estados. Según la teoría constitutiva, un Estado existe solamente en cuanto es reconocido por otros Estados. La teoría declarativa, por el contrario, sostiene que la existencia de un estado es independiente de su reconocimiento por otros estados. Cuál teoría es la correcta es un asunto controvertido en el derecho internacional. Un ejemplo práctico fue el derrumbamiento del gobierno central en Somalía en el comienzo de los '90: la Convención de Montevideo implicaría que el estado de Somalía ya no existiría, y la república, posteriormente declarada, de Somalilandia (que abarca una parte supuesta ex Somalía) puede resolver los criterios para las condiciones de existencia. Sin embargo la república autodeclarada no ha alcanzado el reconocimiento de otros Estados.
Otra controversia, concerniente a la ciencia política, se centra en el problema de cuándo se forma el Estado, y cuáles son sus características básicas.
Punto de vista doméstico
Unas de las características más básicas de un estado es la regulación del derecho de propiedad, inversión, comercio y los mercados comerciales (en alimento, combustible, etc.) típicamente usando su propia moneda. Aunque los Estados ceden cada vez más estas facultades a bloques comerciales, por ejemplo NAFTA, UE, es siempre polémico hacerlo, y abre la pregunta de si estos bloques son, de hecho, simples supraestados. La disciplina llamada política económica, que se desarrolló en el estudio moderno de la economía, se preocupa de esas interrogantes específicas con mayor detalle. nono manjana
Crítica al Estado
- Los anarquistas señalan que el Estado es el peor mal de la humanidad, le atribuyen buena parte de los males que aquejan a la humanidad como la pobreza, las guerras, la injusticia social, etc. (Referencias: [http://www.cnt.es/flsteruel/archivos/kropotkin_elestado.zip El Estado] de Pedro Kropotkin).
- Por su parte los marxistas afirman que cualquier Estado tiene un carácter de clase, y no es más que el aparato armado y administrativo que ejerce los intereses de la clase dominante. Por tanto aspiran a la conquista del poder político por parte de la clase trabajadora, la destrucción del Estado burgués y la construcción de un necesario Estado obrero como paso de transición hacia el socialismo y el comunismo, una sociedad donde no habrá Estado por haberse superado las contradicciones y luchas entre las clases sociales. (Referencias: [http://www.marxists.org/espanol/lenin/1910s/estyrev/index.htm El Estado y la Revolución] de Lenin).
Enlaces externos
- [http://ar.geocities.com/paginajosemariarosa/inter.htm Orígenes místicos del Estado]
Categoría:Derecho constitucional
Categoría:Política
ja:国家
simple:State
th:รัฐ
Antiguo EgiptoLos primeros pobladores de Egipto alcanzaron las riberas del Río Nilo, por entonces un conglomerado de marismas y foco de paludismo, escapando de la desertización del desierto del Sahara. Las primeras comunidades hicieron habitable el país, y se estructuraron en torno a aldeas llamadas nomos. Pasado el tiempo y tras muchas guerras los nomos se unieron en dos naciones, el Alto Egipto y el Bajo Egipto, para quedar finalmente unificados por Menes hacia el año 3100 a.C., transformándose éste en el primer faraón.
Prehistoria: el Período Predinástico (5500-3150 a. C.)
El Neolítico comenzó a desarrollarse hacia el 10.000 a. C., pero en Egipto recién apareció hacia el 5500 a. C. Período Predinástico es como se llama a esta época en Egipto.
El final de las glaciaciones
Entre los años 13000 y 10.000 A. C., la temperatura empezó a subir gradualmente. El norte de África comenzó a recibir abundantes lluvias, que formaron pastizales, especialmente entorno a los lagos que existían en la región que actualmente ocupa el desierto del Sahara (al oeste del Nilo) y el desierto Árabe (al este del Nilo). El valle del Nilo era pantanoso: ya que las lluvias se sumaban al cauce de río, la humedad era muy alta. La presencia de pastizales atrajo a diversas especies de animales (especialmente burros, en su forma primitiva, no domesticada), y estos, junto con la gran cantidad de gramíneas (cereales como mijo, sorgo y arroz africano, tampoco domesticados todavía), atrajeron a los grupos humanos de caza y recolección.
La Revolución Neolítica
El inicio de la revolución Neolítica se localiza en los pequeños valles fértiles de Palestina, como en Jericó, hacia al 9000 a. C., en los períodos I y II del proceso de neolitización, extendiéndose luego por Anatolia (actual Turquía), Mesopotamia (actual Irak), el actual Irán y, hacia el 5000 a. C., en el período VI de neolitización, Egipto.
A causa de las lluvias producidas en la actual Uganda, donde se encuentra una de las fuentes del Nilo, a finales de junio el río crecía, tomando un color verdoso, debido el arrastre de restos de vegetales de los pantanos y lagos allí situados; más tarde llegaban inundaciones producidas por deshielo de las montañas de Etiopía, que traían con sigo arcilla rojiza. Terminadas las inundaciones el cauce del río bajaba, dejando en el área inundada limo, formado por los sedimentos llegados anteriormente (arcilla y restos vegetales). El limo fertilizaba. El lugar cubierto por limo era cultivado.
El Predinástico Primitivo (5500-4000 a. C.)
El desarrollo de las aldeas agrarias se dio con anterioridad al milenio VI a. C. en otras regiones del Cercano Oriente, tal como en Palestina (ya desde el milenio IX a. C.), más tardíamente en Anatolia (actual Turquía), y en los montes Zagros (actual Irán). La neolitización de la Mesopotamia se produjo hacia la misma época que en el valle del Nilo (5500 a. C.). La neolitización egipcia comenzó a desarrollarse en los alrededores del yacimiento de El Badari. Este está situado en el límite del Egipto Medio y el Alto Egipto, y fue el centro de una cultura de tipo camita, conocida como badariense, extendida hacia el sur. Más adelante se desarrolló en el Bajo Egipto otra cultura independiente de la badariense, y menos avanzada. Merimdé, su principal yacimiento, está situado en la rivera occidental del delta del Nilo. También hay que destacar otra cultura algo más hacia el suroeste, en el lago El Fayum. Aquí todavía seguían en la etapa del seminomadismo, ya que, aunque sembraban y cultivaban, se trasladaban de un lugar a otro para buscar nuevas tierras de cultivo, caza, pesca y recolección.
El Predinástico Antiguo (4000-3500 a. C)
Hacia el 4000 a. C. comienza el predominio de Al Amrah y de la fase más antigua de Nagada (Nagada I), ambos situados en el Alto Egipto, más al sur que El Badari.
Este período se caracteriza por la amplia difusión de la cerámica (arcilla endurecida y cocida), muy pulida y de color opaco, y del comienzo de la utilización del cobre (= período calcolítico). Se encontraron rastros de utilización del cobre para construir elementos decorativos. Además de la cerámica las clases sociales superiores utilizaban vasos de tierra cocida y pintada. A pesar del manejo de metales se seguía utilizando la piedra.
Además del tradicional cultivo de comestibles, se introdujo el lino, con el que se construyen vestimentas.
En las tumbas de la época se encontraron gran cantidad de estos objetos, además de lanzas y flechas, lo que hace suponer que existía la creencia de la vida después de la muerte, altamente difundida más tarde. A parte de los ritos funerarios había ritos agrarios, con el objetivo de obtener la fertilidad del suelo. Justamente en este período se fabricaron estatuillas similares a la posterior Hathor, diosa de la fertilidad y del matrimonio. Esta diosa está representada por un cuerpo humano con cabeza y cuernos de vaca.
El Predinástico Medio (3500-3200)
Durante el Predinástico Medio se desarrollaron dos culturas. Una de ellas, conocida como guerzeence, se extendía por el Egipto Alto y Medio, y llegaba hasta Nubia (situada en la frontera entre los actuales Egipto y Sudán), y no existían grandes diferencias entre la cultura egipcia y la nubia, como pasó posteriormente, sino que formaban una unidad cultural. Su desarrollo comercial era amplio, esto se supone por los contactos culturales que mantenía con Libia, Siria, Mesopotamia y Elam. Ya en esta temprana época comenzó a desarrollarse la jerarquización político-social, afianzada posteriormente. En cuanto a la agricultura, era sedentaria, aunque, debido a la relativa aridez del suelo en el Alto Egipto, como complemento se seguían desarrollando actividades de pastoreo y caza seminómada.
Los principales centros de la cultura guerzeence estaban en los yacimientos de Nagada II (segunda fase de Nagada), el-Kab (situada en la zona de la futura capital del reino del Alto Egipto, conocida como Hieracómpolis o Nekhen), y Gerzeh. Gerzeh estaba situado al norte del Egipto Medio, a la altura de el-Fayum, y da nombre al período, conocido como guerzeence A. En las cercanías el-Kab se encontraron los ejemplos más antiguos y primitivos de los que sería el templo egipcio. Uno de ellos estaba hecho de arcilla y era utilizado para resguardar a un animal sagrado. El "animal sagrado" hace recordar a manifestaciones religiosas similares de los egipcios de la época histórica posterior que tenían las distintas ciudades, como una especie de símbolo local. Además, en el arte cerámico (cerámica pintada) de esta época aparecen imágenes (gente bailando, barcos, animales, plantas, etc.) que se asemejan a los futuros emblemas de las ciudades.
La otra cultura egipcia del período es la conocida como de Maadi (su principal yacimiento), desarrollada en el Bajo Egipto. El centro de Maadi estaba situado un poco más al sur de donde el Nilo se abre en brazos. Se cree que esta cultura se basaba en el comercio con las sociedades sedentarias del Levante, y en la agricultura, dada la fertilidad del suelo (gran cantidad de limo sedimentado en los brazos del delta). La composición poblacional del Bajo Egipto era más compleja que la del Alto. Además de la población camita se encontraban elementos de población semita, de origen asiático.
La revolución urbana
En Egipto la base de la economía era la agricultura. Esta se realizaba aprovechando el limo (fertilizante natural) que traían las inundaciones estacionales del río Nilo. Para lograr mayor eficacia y producción, hacia el 3500 se empezaron a realizar las primeras obras de riego y canalización, de forma paralela en Egipto y Mesopotamia. Los beneficios de la irrigación aumentaron considerablemente la población de las aldeas. Una de ellas, la más predominante, comenzó a centralizar los asuntos comunes de varias aldeas cercanas, frecuentemente las aldeas menores entregaban parte de sus recursos (alimentos) a la aldea mayor (más propiamente dicho, ciudad), que los administraba. Dichos recursos se almacenaban en lugares que posteriormente se transformarían en lo que se conoce como templos - y palacios.
Este proceso se conoce como revolución urbana, y en Egipto se comenzó desarrollar durante el Predinástico Medio y se consolidó durante el Predinástico Reciente.
El Predinástico Reciente o Protodinástico (3200-3050)
Esta época coincide con las fases más tardías de los centros de Nagada (Nagada III, la última fase de ocupación), en el Alto Egipto, y de Gerzeh (período guerzeence B), en el Egipto Medio. En cuanto a Hieracómpolis o Nekhen (yacimiento de el-Kab), también al sur, se erigió como uno de los principales centros políticos, sus reyes ostentaban simbólicamente la corona blanca del Alto Egipto. Nekheb, ciudad situada en la otra orilla del Nilo, cerca de Nekhen, era una ciudad santa consagrada a la diosa buitre Nekhet, símbolo, junto con la corona blanca, de la monarquía de Nekhen. Al contrario de períodos anteriores, en los que los centros de poder, aunque desarrollados, estaban relativamente aisladas, ahora existía gran cantidad de ciudades-estado, llamadas nomos, esparcidas por todo el valle del Nilo, y especialmente en el delta. En el Alto Egipto, un importante determinante de poder era la posesión de ganado para el pastoreo seminómada; la agricultura aquí todavía era precaria en comparación a las fértiles extensiones del norte. La nobleza era militar y feudal, es decir, que debía fidelidad a un jefe pero no estaba bajo su control directo.
La principal ciudad del Bajo Egipto era Buto, situada en una isla occidental del Delta del Nilo. Los reyes de la ciudad utilizaban de símbolo a la corona roja, y se situaban bajo la protección de la diosa cobra Neith. Busiris, en otra isla más al este, era una próspera ciudad controlada, probablemente, por una aristocracia comercial, que adoptó a Osiris como dios local. Heliópolis era una prestigiosa y poderosa ciudad santa, consagrada al culto solar (su dios local primitivo era Tem, el sol poniente), su influencia llegaba incluso hasta el Alto Egipto. Cerca de Heliópolis, en el nacimiento del Delta, estaba Lentópolis, ciudad comercial que controlaba el intercambio entre el delta y el curso alto del Nilo.
La unificación
Lentópolis.]]
El valle del Nilo estaba dividido en unos cinco o seis poderes rivales, de los cuales, al parecer, Buto y Hiaracómpolis eran los principales. La forma en la que llegaron a unificarse no está muy clara. Lo que se supone es que fueron reyes militares y enérgicos de Nekhen, en el Alto Egipto, los que se impusieron sobre el delta. Se encontraron diversas estelas o monumentos conmemorativos que dan algunos datos. Una de ellas, encontrada en Nekhen, representa a una rey llevando la corona blanca, símbolo real de Nekhen, con el símbolo de un escorpión sobre él, por lo que se lo conoce como el "Rey Escorpión". Esto sugiere que, al llevar únicamente la corona blanca de Nekhen y no la roja de Buto, no era rey del Bajo Egipto sino que sólo reinaba en el sur. Además se halló otra estela, más importante, llamada "Paleta de Narmer". Nar-mer, el rey del la estela, en uno de sus lados aparece con la corana blanca del reino del sur, golpeando con un martillo a un hombre arrodillado, que probablemente represente al Bajo Egipto. Al otro lado se muestra al rey con las coronas de los dos reinos supervisando a soldados enemigos decapitados, y más abajo dos animales fantásticos entrelazados, símbolo de la unión. Por lo tanto, lo más aceptado actualmente es que bajo Narmer se logró la unificación egipcia. No está claro si Escorpión y Narmer son la misma persona o personas diferentes, lo mismo sucede con un tercer soberano, Aha. Lo más aceptado es que sean tres reyes distintos, siguiendo el orden cronológico Escorpión-Narmer-Aha. La tradición posterior egipcia y griega decía que un rey llamado Menes fue el unificador del país.
Período Arcaico
La fuentes para la unificación son:
1) Textos sobre el mito de Horus y Seth.
2) La Piedra de Palermo (V dinastía), donde se habla de las coronas roja y blanca.
3) Estelas, paletas, inscripciones, etc. de los reyes predinásticos y dinásticos (ej: la Paleta de Narmer).
4) El Papiro Real de Turín.
5) Fragmentos de Manetón, quien se basa en la Piedra de Palermo y el Papiro de Turín.
6) Monumentos del templo de Nekhen (I y II dinastía).
La expansión de la monarquía
En los inicios de este período se empieza a vislumbrar el sistema de organización estatal que sería casi constante en toda la historia del Egipto antiguo. En esta época parece ser que la capital se trasladó de Nekhen (en griego Hieracómpolis), capital antigua del Alto Egipto, a Menfis, situada cerca de donde el Nilo se abre en brazos. La monarquía poseía un destacado carácter militar, el rey en persona o sus delegados mantenían a la raya a los nómades (en general libios de la frontera occidental), a su vez aseguraban, en el sur y el este, el control de las minas (de oro y piedra). Justamente, Egipto avanzó hacia la Primera Catarata, absorbiéndose las ciudades de Elefantina y Siene (Aswan), de poco desarrollo agrario pero centros mineros y comerciales, además de puntos estratégicos para la expansión hacia Nubia: ya del segundo faraón Aha se tiene constancia de expediciones a Nubia. En cuanto a los nómades, se sabe que Aha recibió tributo de los libios (quienes controlaban los oasis de Libia, la que se encontraba en marcado proceso de desertificación - ), que su sucesor Djer realizó expediciones hasta el mar Rojo (estas estaban generalmente vinculadas con la explotación de las minas de la región), también constan campañas de Den en el Sinaí (para el control de la minas) y contra los libios.
El estado dirigía una política cultural hacia la asimilación mutua entre el Alto (de donde provenía la monarquía) y el Bajo Egipto. Esto se realizaba mediante:
- En primer lugar, la adopción por parte del faraón de simbolismos del norte y del sur, como la corona roja del Bajo Egipto y la blanca del Alto Egipto.
- Celebraciones simbólicas de la unificación, atestiguadas en el reinado de Aha.
- Alianzas matrimoniales: Dos reinas, Neith-hotep (de Aha) y Merit-Neith (de Djer y regente de su hijo Den), poseen en su nombre el de la diosa guerrera Neith, oriunda del la ciudad de Sais, en el Bajo Egipto; y tal vez se trate de matrimonios mixtos entre el rey y miembros de la nobleza de Sais. Esto también es prueba del peso político y religioso de la ciudad de Sais. Los matrimonios mixtos también se realizaban entre la nobleza.
- Construcción de templos en el Bajo Egipto (Neith de Sais).
- Asimilación de estilos arquitectónicos del norte y del sur, especialmente en las tumbas reales. Estas se situaban tanto en Abidos (Alto Egipto) como en Saqqara (Bajo Egipto).
Economía y sociedad
La economía egipcia está íntimamente vinculada con el aparato político. Los faraones promovían obras de canalización para riego, aumentando el rendimiento agrícola, posibilitado por un estado fuerte y unificado (aunque pronto se vería envuelto en guerras civiles, que serán detalladas más tarde). Según algunos autores, en un primer momento los nomarcas eran funcionarios que organizaban construcción de canales, aunque tienen apariencia de ser jefes locales más que funcionarios; en cualquier caso pronto se transformarían gobernadores (nomarcas) de las provincias o nomos. Las fuentes griegas posteriores recogen tradiciones que afirman la construcción de Menfis, la capital, por el primer faraón (llamado por ellos Menes), de todos modos, aunque sea de poco fiar el dato, la arqueología atestigua la construcción de Menfis por esta época (c. 2900), y por lo tanto el desarrollo urbano, lo que concuerda con el desarrollo agrario, que provoca mayor acceso a productos alimenticios y crecimiento de la población. Además, Saqqara, cerca de Menfis, era uno de los principales centros de enterramiento real. El comercio era cada vez más amplio, teniendo dos principales corrientes: Nilo arriba (Nubia) y hacia el llamado Levante (franja costera más oriental del Mediterráneo, que incluye los posteriores Palestina, Israel, Líbano y Siria). El comercio con Nubia era predominantemente terrestre, ya que las sucesivas cataratas impiden la navegación mucho más allá de Elefantina, en la frontera con Nubia. El Levante era su principal fuente de madera. Del final del período arcaico se hallaron restos de cerámica que muestran barcos con remos. De esto se podría deducir que en esta época se produjo una revolución tecnológica, y también el aumento del comercio, tanto porque los barcos servían para el transporte de mercancías, como porque la madera provenía del Levante (especialmente del actual Líbano). En cuanto a Nubia y el frente sur y este, la expansión militar aseguraba la explotación minera (piedra y oro).
El comercio internacional servía para satisfacer demandas de primera necesidad (madera, metales para producción de bronce, piedra) así como artículos de lujo (incluidos metales y piedras preciosas). Además, por motivos sociales (culto funerario, ostentación) y políticos (demostración de poder), había gran demanda local para la construcción de centros funerarios, estatuas reales y todo tipo de monumentos, que era satisfecha mediante la presencia militar en áreas productivas.
En cuanto a la satisfacción de las necesidades básicas de la población, la producción alimenticia ascendía en forma de impuestos al aparato político, almacenándose en los llamados silos reales, y era redistribuido entre la población no rural. En este sector se comenzaban a constituir los artesanos, dedicados en modo particular al trabajo de madera y de metales. El resto de la población la constituía el sector dedicado al comercio (fluvial e internacional) y la que formaba parte del aparato político (ejército, burocracia, familia real).
Religión
En esta época los dioses locales de las ciudades y centros religiosos comenzaron a tomar importancia nacional, muchas veces mediante el llamado sincretismo o asimilación de dioses y cultos de distintos origen. Uno de los casos más relevantes es el de Osiris, un dios benefactor relacionado con la fertilidad, el comercio y, sobre todo, la vida después de la muerte, originario de la ciudad bajo-egipcia de Busiris, que fue asimilado un dios de características similares de la ciudad alto-egipcia de Abidos, ciudad que consolidó su autoridad como centro religioso y funerario (allí eran enterrados los faraones), más aún al adoptarse a Osiris y a su hijo Horus dentro del simbolismo de la realeza.
Posiblemente en esta época se comenzó a gestar el mito de las guerras entre Osiris y Horus contra Seth (dios de la guerra y de la fuerza originario del Alto Egipto), aunque su redacción definitiva es posterior.
Indicios de conflictos internos
Parecen relacionarse, en un modo simplificado, con una oposición del Bajo Egipto al centralismo de la monaquía del Alto Egipto. Ya se comienzan a evidenciar en el reinado de Andyib, quien al parecer tuvo que enfrentar rebeliones en el Bajo Egipto, a pesar de algunas señales de acercamiento, como su matrimonio con una menfita. Su sucesor, Semerjet, parece ser un usurpador. Ambos reyes, así como un tercero, Qaa-hedjet, fueron enterrados, como sus antecesores, en Abidos (Alto Egipto); además de Qaa-hedjet se conoce una estela en la que utiliza símbolos como el dios Horus (hijo de Osiris y por los tanto relacionado con Abidos) y la Corona Blanca del Alto Egipto, en lugar de la Doble Corona - .
Todo ello evidencia una inclinación de la monarquía hacia el Alto Egipto y un proceso de sedición por parte del Bajo. Si bien estos indicios se diluyen en los reinados de sus sucesores Hotepsejemuy (quien incluso fue enterrado en Saqqara, en el Bajo Egipto) y Nebre, serían antecedente de disturbios más graves ocurridos algo más tarde.
Peribsen eliminó al dios Horus de la simbología real y lo reemplazó por el dios Set, lo recuerda al mito de la guerra entre Horus y Seth. Así, da la impresión que la guerra civil desencadenada bajo su sucesor Jasejem poseía un marcado carácter religioso, siendo una guerra entre seguidores de uno y otro dios.
La rebelión llegó a atacar la ciudad de Nekhet, antiguo centro religioso de la monarquía del Alto Egipto, lo que de una idea de su magnitud. Finalmente Jasejem se impuso, como lo demuestran los relieves de las bases de dos estatuas, en las que se muestran los enemigos muertos y en las que el rey es representado significativamente con la Corona Blanca del Alto Egipto - . Tanto el cambio de nombre de Jasejem (que significa "un poder") a Jasejemuy ("dos poderes"), como el regreso a la simbología de Horus tras las modificaciones de Peribsen, nos inducen a pensar que los rebeldes del norte tomaban como emblema al dios Set, en contraposición al Horus de la monarquía.
Reino Antiguo
Jasejemuy
La primera etapa es llamada el Reino Antiguo Egipcio. Inicialmente la capital estuvo en Tinis, (Periodo Tinita) pero se trasladó a Menfis durante la III Dinastía (Imperio Antiguo Menfita). De Menfis procede el nombre del país, ya que el nombre del principal templo, Hat Ka Ptah ("casa del espíritu de Ptah"), del que procede el griego Aegyptos, con el tiempo designó primero al barrio en el que se encontraba, luego a toda la ciudad y más tarde al reino. En la época de la tercera dinastía comenzó la costumbre por construir pirámides, gracias al Faraón Zóser o Djoser, pero durante la IV Dinastía, con Keops, Kefrén y Micerinos, fue cuando se construyeron las pirámides más altas. Sin embargo, el esfuerzo económico invertido en ellas determinó que durante el gobierno de Pepi II, el poder del Estado se hundiera y Egipto cayó en una suerte de anarquía feudal, período conocido como el I Período Intermedio.
Primer Período Intermedio
Primer Período Intermedio (2255-2025 a. C.)
La fragmentación del estado egipcio: los nomos
Los períodos intermedios en Egipto son épocas menores situadas temporalmente entre dos períodos mayores, en las que se producen intensos cambios. En este caso, el Primer Período Intermedio comienza con la llegada al trono de la VII dinastía. Esta dinastía asumió el liderazgo de la corte de Menfis, pero para esa época los nomarcas controlaban las distintas regiones del reino como gobernantes independientes, por los que el poder real era limitado a las cercanías de la ciudad, y a la influencia que pudieran lograr los faraones sobre los nomarcas y la población de los nomos (zona gobernada por nomarcas). El proceso de separación no se produjo de forma abrupta. Esto no quiere decir que no haya habido situaciones de violencia, confrontación o inestabilidad entre los distintos nomos y los reyes, de hecho al perecer hubo. Pero, por ejemplo, a comienzos de la VII dinastía la monarquía de Menfis tenía cierto poder, que fue reduciéndose a lo largo de la VIII, y ya durante las IX y X dinastías, los nomarcas de las principales ciudades controlaban a otros nomos, teniendo más poder que Menfis.
Llegada de pueblos extranjeros
Desde la dinastía VI se evidencian oleadas de pueblos nómades, especialmente libios y asiáticos. Anteriormente algunos libios habían sido aceptados en el territorio egipcio, para realizar trabajos de agricultura o minería. Estos pueblos, debido a los cambios climáticos y a la inestabilidad política egipcia, se adentraron en el valle del Nilo, para aprovechar su fertilidad. Otros, gracias a las guerras civiles entre los nomos, entraron como mercenarios auxiliares en el ejército.
Los nomarcas de la ciudad de Heracleópolis, hacia la IX dinastía de Menfis, fortalecieron su poder sobre el Bajo Egipto, donde estaba situada, llegando su poder hasta los límites con Menfis, e incluso al norte de ella. La hegemonía de esa ciudad alcanzó la zona central de Egipto, en las cercanías de Licópolis (hoy Asuit). A su vez se dio un proceso similar en el sur, donde los nomarcas de Tebas (así llamada por los griegos, en egipcio Uasit, Waset, etc.) conformaron su poder en la ciudad, y luego en todo el Alto Egipto, hasta los alrededores la ciudad de Siene (hoy Aswan). Se considera que el límite de los nomarcas tebanos de esta época era el nomo de Siene y Elefantina, esta última situada en la margen occidental del Nilo, un poco más al sur. Ambas eran ciudades canteras, se basaban en la explotación de granito, muy abundante, pero no eran autosuficientes en cuanto a la agricultura.
Durante la última etapa del período, estas dos ciudades, Tebas y Heracleópolis, se mantuvieron en constante disputa por, primero la influencia, y luego el control de todo Egipto.
Muchos consideran que el Reino Medio comienza con la llegada al trono tebano de la XI dinastía (2134 a. C.), pero en esta época los nomarcas tebanos (de hecho, ya reyes) no controlaban todo Egipto, sino que el proceso de unificación se llevó a cabo durante el transcurso de dicha dinastía. Desde la llegada al trono tebano de la XI dinastía se recrudeció la lucha entre Heracleópolis y Tebas, que culminó en el 2025 a. C. con la toma de Heracleópolis por las tropas del rey Mentu-hotep II de Tebas (2061-2010).
En el año 2025, Egipto estaba nuevamente unificado, bajo la soberanía del rey Mentu-hotep II, establecido en Tebas.
Reino Medio
También llamado Imperio Medio (2025-1795 a. C.)
Mentuhotep II (2055-2004) y los primeros intentos del sometimiento de los nomos
A pesar de la unificación bajo al poder tebano, a principios del período los nomarcas seguían teniendo un poder bastante considerable dentro de sus tierras.
El primer objetivo de Mentu-hotep, después de conquistada Heraclópolis, fue lograr su poder efectivo en todo el reino. Para ello realizó una serie de intervenciones políticas dentro de los nomos, deponiendo a gobernadores desleales o rebeldes, reemplazándolos por hombres fieles designados directamente por el faraón; o asegurándose la sumisión de otros, sin destituirlos, y premiando a los adictos. Subordinó el nomo de Heracleóplis (rival de Tebas durante el periodo intermedio) al de la ciudad vecina de Heliópolis, antiguo centro religioso. También impuso presencia militar y organizó el sistema administrativo: restituyó a los inspectores reales (especialmente en Heracleópolis) y al cargo de visir (primer ministro), y nombró gobernadores directos en el Bajo Egipto, en la frontera con Nubia y en el desierto Oriental. A pesar de todo, en muchos nomos, principalmente del Egipto Medio, solo logró establecer un sistema de tipo casi feudal, es decir, de simple lazo de fidelidad nomarca-faraón, sin un gobierno central directo, además el rey era asesorado por el llamado Consejo de Grandes; todo esto hacía imposible un verdadero absolutismo como el del Imperio Antiguo, no lográndose tampoco una unificación plena.
Mentuhotep intentó dar la imagen de un rey de todo Egipto como entidad política y cultural mediante la adopción de simbolismos del Imperio Antiguo, como considerarse hijo de Ra.
Mentuhotep centró sus campañas militares en Nubia, con el objetivo de reestablecer la rutas comerciales y la explotación minera. El otro foco de atención exterior fue reforzar las fronteras del delta para impedir infiltraciones de pueblos nómadas.
Características culturales y artísticas
La principal característica político-social del Reino Medio, contrastante con períodos anteriores, es que, a pesar del aumento del centralismo político, los faraones intentaron acercarse a la población, disminuyendo la idea de separación y divinización de la realeza. La precaria situación política de los jefes durante el final del Primer Período Intermedio, tal vez les obligó a basar su permanencia en el poder en su relación con la mayoría de la población. De esta forma los nomarcas eran figuras un poco más humanas y menos divinizadas. Además, los nomarcas nunca habían sido sacralizados en épocas anteriores como lo fueron los faraones, de modo que los primeros reyes de este período, que no eran más que la continuación de una dinastía de nomarcas tebanos, simplemente no alteraron en demasía la idea formada. De todos modos, desde Mentuhotep II se relacionó a los reyes con los dioses, para fundamentar la fidelidad de los nomarcas.
Esta ideología se vio reflejado en el arte. Las obras se caracterizaron por el mayor realismo en general, y en particular en los retratos. La realeza era representada como personas de alto rango, pero sin llegar de ninguna manera a ser la imagen de un dios en la Tierra del Imperio Antiguo. Este mismo criterio se siguió en la nobleza egipcia. Todo esto predominaba en la escultura, en cambio la pintura era más utilizada para decorar tumbas.
Cambios religiosos
En cuanto a la religión, vemos aquí el gran ascenso de los dioses de Tebas, la nueva capital, en particular Amón. Como ya vimos más arriba, cada ciudad tenía una tríada de dioses (en general una tríada divina consta de un padre, una madre y un hijo); en el caso de Tebas eran Amón, Mut y Khonsu. Amón se convirtió en dios protector de la monarquía y del Estado.
Amenofis I y el proceso de centralización
La dinastía XI desapareció después de una sucesión de reyes débiles, desatándose una crisis sucesoria. El visir Amen-emhet I, originario del Alto Egipto, logró finalmente imponerse luego de derrotar a un pretendiente que se alzaba en la provincia de Nubia. Amenemhet I (1991-1962) justificó su ascensión mediante la llamada Profecía de Neferti - : "Entonces un rey vendrá del Sur, Ameny de nombre, hijo de una mujer de Ta-Seti, hijo del Alto Egipto". Ameny es abreviatura de Amenemhet.
Amenemhet I reforzó activamente el centralismo monárquico, tanto modificando la extensión de los nomos y deponiendo nomarcas a su antojo, como modificando o suprimiendo las antiguas instituciones políticas y judiciales en las que tenía cabida la nobleza. Se trasladó la capital de Tebas a Itjtawy (= Ijtjaiy = Itchit-Tauy), en el Egipto Medio, al sur de Menfis. Esto le permitió imponer un gobernador no hereditario en Tebas, la capital de la anterior dinastía, y contener las ambiciones de la nobleza del Alto Egipto y del clero de Amón de Tebas.
Amenemhet I en su año 20 de reinado asoció al trono a su hijo Snusret o Sesostris I, para evitar problemas sucesorios y para que el paso de mando sea paulatino y no drástico. Así se estableció la pauta de sucesión seguida por la dinastía. De todos modos el final del reinado de Amenemhet I fue violento, ya que murió asesinado por una conspiración de harem. No obstante Senusret I, que se encontraba combatiendo contra los libios, fue quien se impuso y la línea dinástica no se interrumpió. Este hecho sería inspiración de varias obras ficticias: Instrucciones de Amenemhet I a su hijo Senusret I (análisis político) y La historia de Sinuhé (relato de aventuras).
- Neferti: nombre femenino, es decir que se trata de una profetisa.
Nubia
La actividad militar exterior comenzó a desarrollarse plenamente hacia el final del reinado de Amenemhet I (o sea, durante la corregencia de su hijo Senusret I), una vez apaciguados los conflictos internos. En Nubia se realizaban campañas periódicas en las que se tomaban los puntos de acceso a las minas de oro, piedra (alabastro, diorita) y cobre, estableciéndose guarnición militar permanente y colonias egipcias, iniciándose así el proceso de penetración cultural. El faraón más activo en cuanto a la expansión hacia Nubia fue Senusret I (1962-1928), alcanzándose la tercera catarata. La principal fortaleza y guarnición se construyó en Buhen, a la altura de la segunda catarata. Senusret III (1878-1842) a su vez dirigió activamente la construcción de fortalezas.
La provincia de Nubia respondía al gobernador de Siene, esto en el punto más austral del Egipto propiamente dicho. Más tarde, a raíz de las reformas administrativas de Sesostris III, Nubia adquirió un visir propio.
Se trata del nombre moderno de un lago que surge al oeste del Nilo a partir de uno de sus brazos. Sus nombres egipcios eran Mer-Wer (pasado al griego como Moeris) y Sha-resy. Uno de lo principales objetivos económicos de la dinastía XII fue potenciar su rendimiento agrícola. Ya el traslado de la capital a Itjtawy, bajo Amenemhet I, refleja el especial interés por la región, y desde Senusret I (c. 1962-1928) hay constancia de la expansión agrícola, paralelamente a la realización de obras de riego y regulación de las aguas, y a la construcción de nuevas ciudades.
Gracias a las obras de riego alcanzó gran desarrollo el cultivo de trigo, lino y vid - , a su vez destacaba la explotación pesquera.
El más ambicioso proyecto de irrigación data del reinado de Senusret II (c. 1895-1878), que incluía un dique con esclusas para el drenaje, y actividad urbanística. El proyecto hidráulico sería finalizado recién durante el reinado de Amenemhet o Amenofis III (c. 1842-1797). Este último es el más próspero de la dinastía XII, debido en gran parte a las grandes inundaciones que se registraron en él.
La principal ciudad de el Fayyum era Cocodrilópolis (nombre griego) o Per-Sebek (nombre egipcio; ambos significan Ciudad del Cocodrilo). Era el principal centro de culto a Sebek, el dios cocodrilo; de hecho el lago poseía una importante cantidad de cocodrilos. El especial interés de Amenemhet III por esta zona se vio reflejado, por ejemplo, en la construcción de su propio complejo funerario (muy admirado por los griegos, y conocido por ellos como El Laberinto) no muy lejos de la zona, o en la erección de dos estatuas suyas a la entrada del canal que unía el lago con el Nilo.
- La vid no era muy común en Egipto, excepto en el área mediterránea, bajo cuya influencia se situaba El Fayyum. En cuanto a bebidas alcohólicas el principal consumo egipcio era la cerveza (que es originaria de Egipto), siendo la cebada un cultivo muy extendido.
Economia
Uno de los principales frentes comerciales era el mar Rojo; el principal cliente era Punt (identificado con la actual Somalia), país productor de incienso, que llegaba a Egipto a través de puertos en el mar Rojo. En el reinado de Senusret I (c. 1962-1928) se construyó un canal que unía el mar Rojo con uno de los brazos del Nilo, posibilitándose la conexión entre los mares Rojo y Mediterráneo. El reinado de su sucesor Amenemhet II (c. 1928-1895) es considerado el más próspero en cuanto a comercio internacional de la dinastía XII.
Destaca además la relación con los dos centros comerciales más importantes del Mediterráneo Oriental: la isla de Creta (en la actual Grecia) y la ciudad de Bíblos (en el actual Líbano). Creta era la principal potencia naval de la época, y su principal producción, muy estimada en Egipto, era la cerámica. En cuanto a Bíblos, abastecía de madera a Egipto, y su relación con él estaba en el límite entre la alianza comercial y el vasallaje. De hecho Senusret III (1878-1842) realizó campañas militares contra Bíblos, permitiendo el establecimiento de la hegemonía egipcia en la región.
Si bien el principal interés egipcio en Nubia estaba en la explotación minera, se deba espacio a la actividad comercial.
El Segundo Período Intermedio
Segundo Período Intermedio (1795-1570 a. C.)
Nuevas divisiones territoriales
Hacia el año 1800 a. C. se evidencian cambios climáticos en todo el Cercano Oriente. La escasez de alimentos (provocada por el clima), y la inestabilidad política en la Mesopotamia, importante punto comercial, provocaron la decadencia de ciudades hegemónicas de Fenicia, como Bíblos o Meguido, lo que posibilitaría el traslado de la preeminencia comercial a Avaris, ciudad del Bajo Egipto.
Alrededor del 1730 a. C. comenzó a repercutir en Egipto el fenómeno climático, en forma de inundaciones, especialmente en Nubia y el Alto Egipto. Por esta época, el reino pasaba por una crisis dinástica muy importante, depuesta la XII dinastía por la XIII, y con una sucesión de reyes débiles. La XIII dinastía, tebana, no pudo contener el poder de la aristocracia, la que, a pesar de las reformas de Sesostris III, logró subsistir. Con el poder de la aristocracia en sus cercanías, y con las inundaciones, fue imposible para la monarquía tebana contener el poder comercial y de la burocracia en el Bajo Egipto. En el año 1715 a. C., un funcionario se hizo con el gobierno del delta, estableciendo su capital en la ciudad de Xois, fundando la XIV dinastía, paralela a la XIII tebana, dividiendo Egipto en dos reinos.
Para esta época comenzaron a entrar en el delta pueblos de origen diverso, al parecer de Canaán y Siria, llamados por los egipcios hicsos, que, según la traducción más generalizada actualmente, significa "jefes o gobernantes extranjeros" (hace poco se prefería "pastores"). Esta movilización pudo haberse debido al movimiento de otros pueblos hacia el Cercano Oriente. Los hurritas (originarios al parecer de la zona caucásica) se extendieron por Asiria, Anatolia y Siria, en general de forma violenta. Hayan o no sido impulsados por la invasión hurrita, lo cierto es que grupos de raza sirio-cananea se establecieron de forma pacífica en el Bajo Egipto. La arqueología no halló vestigios de que la oleada haya sido violenta, al contrario de los que afirmaban los historiadores de la época clásica - . Era imposible detener esta entrada, considerando que en la zona el principal poder era la XIV dinastía de Xois, la que vivió una inestabilidad política muy grave, con 34 reyes en 65 años. Los hicsos, según parece, fueron los introductores de innovaciones militares como en la utilización de caballos (en carros de guerra), de sables curvos de bronce, de arcos compuestos, etc. Los hicsos pronto absorbieron diversas ciudades del noreste del delta, la más significativa de ellas era la ya mencionada Avaris. Desde allí extendieron su hegemonía y asimilaron la organización egipcia, en particular en cuanto al sistema burocrático, muy desarrollado en el Bajo Egipto, en contraposición del Alto Egipto, donde el poder que no pasaba por el rey estaba centrado en la nobleza de tipo semi feudal. Todo esto supuso la formación de una dinastía hicsa de Avaris, la XV, contemporánea a la XIII de Tebas y a la XIV de Xois.
- El sacerdote e historiador Manetón (s. III a. C.), egipcio aunque de influencias griegas, escribió sobre ellos que entraron violentamente en Egipto. Las fuentes clásicas no son muy útiles para períodos tan antiguos (aunque Manetón, del que se conservan pocos fragmentos, es más fiable en este sentido que Heródoto, un historiador griego del s. V a. C. ).
La economía bajo la hegemonía hicsa
Avaris había desplazado en predominio comercial a Bíblos. Es probable que los hicsos hayan fácilmente asimilado el aparato comercial egipcio, ya que, siguiendo la postura de su origen principalmente sirio-cananeo, desde tiempos anteriores estaban familiarizados con el intercambio comercial. La situación de Avaris era particularmente favorable al comercio: primero, controlaba la desembocadura de uno de los brazos del delta, y por lo tanto, el paso marítimo-fluvial; y, además, podía controlar el intercambio terrestre con Asia, al estar en la frontera oriental de Egipto; y, por último, el comercio marítimo, especialmente con la isla de Creta. La Creta de esa época era la mayor potencia mercantil y naval del Mediterráneo.
Religión hicsa
Los hicsos asimilaron sus divinidades con las existentes en Egipto. El dios de la guerra y las tormentas de los sirio-cananeos, que adoptaba diversos nombres según la ciudad, el más común de ellos era Baal (el Señor), fue relacionado con Seth, antiguo dios guerrero de origen altoegipcio.
Recuperación tebana
Ya cerca del final de Segundo Período Intermedio, reapareció la institución de la monarquía central en el Alto Egipto con la dinastía XVII, pero en forma feudal, es decir que los nomarcas reconocían al faraón de Tebas como superior en rango, pero este no tenía jurisdicción en los asuntos internos de los nomos. Recién a finales del siglo XVII comenzaron a surgir reyes militares más o menos fuertes que trataban de aglutinar a la nobleza en torno a un objetivo común, la expulsión de los hicsos. Se sabe que Seken-en-Ra Tao II atacó a los hicsos, que murió en combate y que su hijo Kamose prosiguió su obra en los primeros años de su reinado. De las inscripciones de Kamose se desprende que había conciencia de no uno sino dos poderes extranjeros que dividían Egipto: los hicsos y los nubios. Las inscripciones oficiales insisten en la intención de someter a los hicsos y a Nubia, frente a la postura de pagar tributo a Avaris y a las aspiraciones de la nobleza del Alto Egipto. Se sabe que Kamose atacó a Nubia y a la monarquía hicsa de Avaris (aliados entre sí), y que murió. Lo sucedió su hermano Ahmose (o Amosis I), de 5 años; la regencia la ocupó la madre de ambos, Aah-hotep. Parece que las operaciones militares contra los hicsos no se interrumpieron y que se reorganizó el ejército; cuando Ahmose tuvo suficiente edad concentró sus fuerzas contra Avaris, ciudad que conquistó.
Reino Nuevo
Primeras campañas militares
Ahmose I (1550-1525), a pesar de ser descendiente directo de la XVII dinastía tebana, es considerado primer soberano de la XXVIII, porque esta era del Egipto unificado. Este rey prosiguió su actividad militar en Asia, al poco tiempo tomó la ciudad de Sharuhen (en la actual Franja de Gaza). Esta región tenía gran importancia geopolítica y económica, ya que controlaba el principal paso de Egipto hacia el norte, en la franja costera. Es muy probable que las primeras campañas asiáticas de Ahmose estén relacionadas con las operaciones militares contra los hicsos, las ciudades del Canaán meridional parece ser que estaban en el área de influencia de Avaris.
Las guerras contra los hicsos y en Asia permitieron la formación de un ejército organizado y veterano. La mayor ocupación de los primeros reyes de la XVIII dinastía fue continuar la obra de Ahmose, es decir, lograr la imposición militar tanto en Nubia como en el Levante, como en el caso de su hijo, Amen-hotep o Amenofis I (1524-1504 a. C.), que extendió la frontera más allá de los límites del reinado anterior.
El hijo y sucesor de Amenhotep, Tutmose o Tutmosis I (1504-1492), realizó importantes incursiones sobre Canaán y Siria, llegando hasta el Éufrates.
Economía.
Las campañas militares, además de proveer gran cantidad de tributos, posibilitaban la expansión económica. Las explotaciones mineras eran explotadas directamente por el gobierno faraónico y protegidas por la presencia militar. Entre ellas destacan:
- De oro, piedra y diorita (utilizada esta última para la fabricación de esculturas) de Nubia. El gobernador egipcio de Nubia poseía el título de "supervisor de las minas de oro de Amón".
- De cobre y de piedras preciosas (turquesa) del Sinaí.
- De oro, pórfido y alabastro en el desierto Oriental.
Es interesante la búsqueda de "dioses protectores" de las explotaciones minaras: Amón, muy popular en Nubia, de las de oro de dicho país, y Hathor de las de turquesa del Sinaí. La riqueza minera era monopolizada por el gobierno, que la utilizaba para la construcción y reparación de edificios públicos, especialmente templos, palacios y necrópolis (centro funerarios), de modo destacado en Tebas. Era común sepultar a los reyes y los miembros de la familia real en la capital, así es como la necrópolis real se situaba en Karnak, a la altura de Tebas pero en la margen occidental del Nilo, o sea la opuesta.
Estaba en auge el comercio a gran escala, con Asia o con otros puntos del Mediterráneo Oriental, que por otra parte no se había interrumpido de ningún modo por la presencia hicsa en el delta durante el Período Intermedio. Hay pruebas de que el comercio a través del mar Rojo y el océano Índico alcanzó gran desarrollo. Las fuentes egipcias mencionan sus intercambios con Punt (identificado con la actual Somalia), y se hallaron objetos egipcios de la dinastía XVIII en la región ecuatorial de África oriental, lo que, si no significa el alcance de las expediciones comerciales egipcias, atestigua el desarrollo comercial de los pueblos de la cuenca del Índico.
Reinados de Tutmosis II a Tutmosis IV.
El hijo de Tutmose I, Tutmose o Tutmosis II (1492-1479), tuvo que aplastar una sublevación en Nubia en sus primeros años de reinado (el traspaso de mando, un momento de debilidad de la monarquía, era aprovechado por las regiones sometidas para rebelarse), reforzar sus posesiones en el Sinaí y detener invasiones de beduinos, en la frontera con Arabia. La sucesión de Tutmose II resultó conflictiva. La legitimidad del faraón se lograba mediante el matrimonio de este con su hermana; así, en este caso en particular, se buscaba mantener pura la descendencia de la familia del fundador Ahmose I. Pero durante la dinastía XVIII no hubo -en la mayoría de los casos- descendencia masculina de la unión entre hermanos, así que los reyes llamados Tutmose (I, II y III) son hijos de esposas secundarias. Esto posibilitó, tras la muerte de Tutmose II sin descendencia legítima masculina (tampoco él era estrictamente legítimo en el sentido de que era hijo de una esposa secundaria), la ascensión de Hatshepsut, su media hermana y esposa real, cuya sangre era más pura. Hatshepsut, con el apoyo del clero de Amón, se proclamó faraón (1473-1458), relegando a Tutmose III, hijo de Tutmose II. La coronación de una mujer como faraón era un caso atípico pero tenía precedentes. En el reinado de Hatshepsut se sitúa el auge del comercio con Punt, vía mar Rojo. El principal interés es el incienso utilizado para los rituales egipcios. Incluso Hatshepsut logró producir incienso en el propio Egipto.
Hatshepsut.]]
Muerta Hatshepsut, Tutmose o Tutmosis III (1479-1458-1427) - , hijo de Tutmose II, comenzó a reinar de hecho. Según algunos autores fue quien eliminó las referencias a Hatshepsut en los templos. Desde el comienzo de su reinado tuvo que enfrentarse a sublevaciones en Siria, patrocinadas por el reino hurrita de Mittani (en norte de la Mesopotamia). Derrotó a la confederación siria comandada por Kadesh en las cercanías de Meggido (Canaán), sorprendiéndolos por la retaguardia, y luego tomó la ciudad. Fortaleció su poder en Canaán, y siguió hacia Siria, donde tomó diversas ciudades sirias pro-hurritas, llegando incluso a cruzar el Éufrates. La arqueología muestra paras esta época grandes destrucciones en las ciudades de Canaán y Siria que pueden haber sido provocadas por las campañas de Tutmose. Además realizó unas cuantas expediciones militares más en Nubia. Las campañas de Tutmose III acumularon gran cantidad de botines y tributos, incluso de potencias extranjeras, como Chipre, Creta, Babilonia y Hatti. Construyó templos en Karnak (cerca de Tebas, al sur), y en Heliópolis y Menfis (al norte).
Durante el reinado del hijo de Tutmose III, Amen-hotep o Amenofis II (1427-1400), se recrudeció la guerra con Mittani. Este soberano realizó una campaña en la que recivió tributo de Mittani y de Hatti (reino de la actual Turquía central). Las campañas periódicas de los faraones de la XVIII dinastía parecen estar dirigidas a lograr el reconocimiento y tributo de las ciudades estados de Siria y Canaán, y de potencias extrangeras (mediante la fuerza o la intimidación), intentando además mermar la influencia de Mittani; no se trataba de enfrentamientos directos entre las dos potencias (Egipto y Mittani).
Con Tutmose IV (1400-1390), comenzó un período de paz, con alianzas matrimoniales entre los reyes hurritas y egipcios, y se fortaleció la posición en Nubia y el Levante. Tutmose IV hizo construir gran cantidad de templos -especialmente en el norte- dedicados al culto solar (Ra), para contrarrestar el poder del culto al dios Amón, concentrado este en la capital, Tebas.
Procesos religiosos exteriores.
Acerca de la utilización de la religión para acercarse a sus súbditos de Nubia, la monarquía esta vez se valía de Amón. En primer lugar porque era asimilado con cultos locales -por ejemplo, la representación de Amón en forma de carnero es originaria de Nubia, donde la iconografía de dicho animal es muy habitual. En segundo lugar, por la cercanía de Tebas, lo que posibilitaba el intercambio cultural. Tutmose III fue el primero en construir un templo de Amón en Nubia, en los alrededores de la ciudad de Napata.
Desde el inicio de la relación cordial entre Egipto y Mittani bajo Tutmose IV, y con la llegada de princesas de Mittani como esposas del faraón, se desarrolló un interesante intercambio cultural (y religioso) entre ambas cortes. En varias ocasiones los reyes de Mittani enviaron estatuas (especialmente durante el reinado de Amenhotep III) de la diosa mesopotámica Ishtar, identificándose con la diosa egipcia Hathor. Las grandes similitudes entre Hathor, Ishtar y la diosa fenicia Astarté (su relación con la fertilidad, la sexualidad y las estrellas, su representación en forma de vaca y el propio nombre) inducen a pensar que se trata de un culto arcaico expandido por todo el Cercano Oriente. La identificación entre Hathor y Astarté favorecía a la relación de Egipto con sus súbditos asiáticos. Lo mismo sucede en el caso del dios egipcio Seth, identificado con el asiático Baal ya desde tiempos de los hicsos. El punto en común entre estos dos dioses es su relación con la fuerza y la guerra; Baal es aparte de ello dios de la fertilidad y las tormentas, cualidad que no posee Seth.
Procesos religiosos interiores.
La religión servía de sostén para los monarcas, que construían templos para asegurarse el apoyo del poder sacerdotal y de la población. Los templos se habían convertido, durante la anarquía que se produjo en el Alto Egipto durante el periodo intermedio, en un importante centro cultural y social para la población. En cuanto a esto último, hay muchos ejemplos de oraciones de gente común dirigidas al dios tebano Amón, lo que prueba ser este un dios muy popular.
Junto con Tebas, había reascendido el culto a su dios local Amón, cuyo sacerdocio adquiría poder económico y político. En contrapartida, el propio soberano dirigía el culto, tanto de Amón (considerado su padre divino) como de las demás divinidades; además, especialmente en el reinado de Amenhotep III, muchos altos funcionarios civiles con conocimientos religiosos eran instalados por el faraón en los altos cargos sacerdotales.
Al poseer Tebas el predominio religioso, Heliópolis (antiguo centro religioso del Bajo Egipto dedicado al culto solar, Ra, en auge durante el Imperio Antiguo) se transformaba en un su rival. Si bien los dioses Ra de Heliópolis y Amón de Tebas fueron identificados entre sí (Amón-Ra), esto parece significar la ascensión de Amón, que ocupaba prerrogativas de Ra, como la "paternidad divina" del faraón; o bien indica el intento de conciliación entre las posturas culto solar (Ra), que se remonta a la antigua monarquía central, y tradicionalismo de Tebas (Amón). Los templos construidos por Tutmose III y Tutmose IV en la zona de Heliópolis tenían probablemente el objetivo de contrarrestar el poder de Amón. Aún si no fuera así, dichos templos iniciaron de hecho un proceso teológico que culminaría con la ascensión del dios Atón. Atón se traduce como "disco solar", y anteriormente formaba parte integrante del dios Ra; pero pronto comienza a cobrar mayor entidad propia, alcanzando su auge en el final del reinado de Amenhotep III y, sobre todo, durante el de Amenhotep IV, quien cambia su nombre por el de Akhenatón.
Administración y diplomacia durante los reinados de Amen-hotep III y Akhenatón
El ministro Amenhotep hijo de Hapu es un buen ejemplo de una carrera política ascendente durante el reinado de Amenhotep III, el cual destaca por su organización y estabilidad, siendo considerado el apogeo de la dinastía XVIII.
En cuanto al gobierno de las posesiones extranjeras, en Nubia había un gobernador egipcio; en cambio en Asia la hegemonía egipcia se basaba en relaciones entre gran rey (de Egipto) y pequeño rey vasallo (de cada una de las ciudades asiáticas), además había tres provincias con gobernador egipcio. Estas eran, de sur a norte: Canaán (con gobernador en Gaza), Apu (en Kumidu) y Amurru (en Simurru).
Con Tutmose IV, y en especial en el reinado de su hijo Amenofis o Amen-hotep III (1390-1355), comenzó un período en el cual las relaciones internacionales con las potencias asiáticas (Mittani, Asiria, Babilonia, Hatti, Chipre) se desarrollaron en general amistosamente. Las Cartas de Amarna, halladas en lo que fue la ciudad de Akhetatón (la capital de Amenhotep IV), son la principal fuente para las relaciones diplomáticas durante los reinados de Amenhotep III y Amenhotep IV. Algunas atestiguan el intercambio de princesas (para ser casadas con el rey o con miembros de la realeza) y de "presentes" (una especie de comercio entre las cortes). Otras, como ya se mencionó, las relaciones del faraón con sus pequeños vasallos del Levante. Acerca de esto último, los soberanos asiáticos que mantenían relaciones diplomáticas con Egipto se quejaban de que los pequeños reyes vasallos del faraón robaban sus caravanas.
Akhenatón y sus sucesores
Cartas de Amarna.]]
Al morir Amenhotep III lo sucedió su hijo Amenhotep IV (1352-1335), que cambió su nombre a Akhen-Atón o Ajen-Atón (servidor de Atón), y el de Tebas, la capital, a Akhetatón (horizonte de Atón). Pero a los pocos años de su reinado abandonó Tebas, donde el clero era más poderoso que el propio rey, y fundó una nueva ciudad en el Egipto Medio, llamada asimismo Akhetatón, situada en el tell el-Amarna - . A partir de ese momento se recrudeció la persecución contra el amonismo, no sólo dentro de los sacerdotes tebanos, sino los de otras regiones egipcias, y hacia a la población. Se impuso de forma obligatoria el culto a Atón, y se suprimieron todos los demás dioses, llegando a una forma de monoteísmo. Además se comenzó a destruir templos e imágenes, y, sobre todo, a borrar los nombres de las demás divinidades.
Hacia el final de su reinado la situación, incluso dentro de la misma corte de Amarna, era caótica. Al parecer Akhenatón estaba más ingresado en temas religiosos o artísticos que en la administración del Estado. Ay, un funcionario de la corte, había alcanzado gran influencia. Tras la muerte de Akhenatón, lo sucedió primero Sekhen-en-Ra o Se-menej-ka-Ra - (1338-1336) (no se sabe gran cosa de este personaje; incluso se duda sobre su identidad: tal vez se trate de un pariente de Akhenatón (¿su hermano?), en cambio hay quien afirma que se trata de la reina de Akhenatón, Nefertiti), y luego su hijo Tut-ank-Atón, todavía menor de edad, ocupando el gobierno efectivo de este último el visir Ay. Tutankatón cambió su nombre al de Tutankamón, volviendo a la religión de Amón, en alianza con el clero.
Expansión hitita.
Hatti (reino de Anatolia central), al verse acorralado por sus vecinos, tuvo que basarse en su capacidad militar para sobrevivir como estado. Pronto surgieron reyes militarmente fuertes que dieron fin a una seguidilla de crisis dinásticas. El más destacado de ellos fue Supiluliuma I, quien conquistó Cilicia (región costera de la actual Turquía en la frontera con Siria), entrando entonces en contacto con la esfera de influencia de Mittani. Supiluliuma evitó una guerra de posiciones con los hurritas invadiendo Mittani por el norte, y en los años siguientes tomó o redujo a vasallaje a las ciudades-estado sirias, la mayoría dependientes de Mittani. Más tarde logró instalar un rey pro-hitita en Mittani, apareciendo a su vez otro enemigo de los hititas apoyado por la vecina Asiria. Esto significó la definitiva decadencia de Mittani.
El imperialismo hititas se caracterizaba por su interés de conquista permanente de las ciudades-estado de Siria. Por ejemplo, Karkemish, una de las ciudades que más resistencia opuso, en los siglos siguientes a la disolución del Imperio Hitita fue uno de los más importantes estados neo-hititas (de herencia político cultural hitita).
Entre los pequeños estados pasados a Supiluliuma había varios vasallos de Egipto: Kadesh, Amurru y Ugarit. Aunque Ugarit se hallaba distante de Egipto y era sólo un vasallo nominal, en Amurru había un gobernador egipcio permanente. Más tarde los hititas avanzaron hacia el sur, alcanzando la zona de Damasco.
La expansión hitita sobre el área de influencia egipcia se explica en primer lugar por su capacidad militar y porque coincide con las reformas de Akhenatón, parece estar demostrado que ellas trajeron conflictos internos durante el reinado del propio faraón y, con seguridad, tras su muerte. A esto se suman las desuniones políticas en la misma corte: se sabe según fuentes hititas que un miembro femenino de la familia real egipcia (en el período inmediatamente posterior a la muerte de Akhenatón) pidió a Supiluliuma una alianza matrimonial, y que el hijo del rey hitita enviado a Egipto con este objeto fue asesinado.
Dinastía Ramésida.
El visir Ay depuso a Tutankamón, proclamándose rey (1327-1323) y dando fin a la dinastía XVIII. Ay fue reemplazado por Hor-em-heb (1323-1295), personalidad salida del ejército. De él se conocen unos edictos que intentan poner orden con mano dura. Es probable su participación en las anteriores guerras contra los hititas, en todo caso se sabe que realizó durante su reinado expedic
Antiguo EgiptoLos primeros pobladores de Egipto alcanzaron las riberas del Río Nilo, por entonces un conglomerado de marismas y foco de paludismo, escapando de la desertización del desierto del Sahara. Las primeras comunidades hicieron habitable el país, y se estructuraron en torno a aldeas llamadas nomos. Pasado el tiempo y tras muchas guerras los nomos se unieron en dos naciones, el Alto Egipto y el Bajo Egipto, para quedar finalmente unificados por Menes hacia el año 3100 a.C., transformándose éste en el primer faraón.
Prehistoria: el Período Predinástico (5500-3150 a. C.)
El Neolítico comenzó a desarrollarse hacia el 10.000 a. C., pero en Egipto recién apareció hacia el 5500 a. C. Período Predinástico es como se llama a esta época en Egipto.
El final de las glaciaciones
Entre los años 13000 y 10.000 A. C., la temperatura empezó a subir gradualmente. El norte de África comenzó a recibir abundantes lluvias, que formaron pastizales, especialmente entorno a los lagos que existían en la región que actualmente ocupa el desierto del Sahara (al oeste del Nilo) y el desierto Árabe (al este del Nilo). El valle del Nilo era pantanoso: ya que las lluvias se sumaban al cauce de río, la humedad era muy alta. La presencia de pastizales atrajo a diversas especies de animales (especialmente burros, en su forma primitiva, no domesticada), y estos, junto con la gran cantidad de gramíneas (cereales como mijo, sorgo y arroz africano, tampoco domesticados todavía), atrajeron a los grupos humanos de caza y recolección.
La Revolución Neolítica
El inicio de la revolución Neolítica se localiza en los pequeños valles fértiles de Palestina, como en Jericó, hacia al 9000 a. C., en los períodos I y II del proceso de neolitización, extendiéndose luego por Anatolia (actual Turquía), Mesopotamia (actual Irak), el actual Irán y, hacia el 5000 a. C., en el período VI de neolitización, Egipto.
A causa de las lluvias producidas en la actual Uganda, donde se encuentra una de las fuentes del Nilo, a finales de junio el río crecía, tomando un color verdoso, debido el arrastre de restos de vegetales de los pantanos y lagos allí situados; más tarde llegaban inundaciones producidas por deshielo de las montañas de Etiopía, que traían con sigo arcilla rojiza. Terminadas las inundaciones el cauce del río bajaba, dejando en el área inundada limo, formado por los sedimentos llegados anteriormente (arcilla y restos vegetales). El limo fertilizaba. El lugar cubierto por limo era cultivado.
El Predinástico Primitivo (5500-4000 a. C.)
El desarrollo de las aldeas agrarias se dio con anterioridad al milenio VI a. C. en otras regiones del Cercano Oriente, tal como en Palestina (ya desde el milenio IX a. C.), más tardíamente en Anatolia (actual Turquía), y en los montes Zagros (actual Irán). La neolitización de la Mesopotamia se produjo hacia la misma época que en el valle del Nilo (5500 a. C.). La neolitización egipcia comenzó a desarrollarse en los alrededores del yacimiento de El Badari. Este está situado en el límite del Egipto Medio y el Alto Egipto, y fue el centro de una cultura de tipo camita, conocida como badariense, extendida hacia el sur. Más adelante se desarrolló en el Bajo Egipto otra cultura independiente de la badariense, y menos avanzada. Merimdé, su principal yacimiento, está situado en la rivera occidental del delta del Nilo. También hay que destacar otra cultura algo más hacia el suroeste, en el lago El Fayum. Aquí todavía seguían en la etapa del seminomadismo, ya que, aunque sembraban y cultivaban, se trasladaban de un lugar a otro para buscar nuevas tierras de cultivo, caza, pesca y recolección.
El Predinástico Antiguo (4000-3500 a. C)
Hacia el 4000 a. C. comienza el predominio de Al Amrah y de la fase más antigua de Nagada (Nagada I), ambos situados en el Alto Egipto, más al sur que El Badari.
Este período se caracteriza por la amplia difusión de la cerámica (arcilla endurecida y cocida), muy pulida y de color opaco, y del comienzo de la utilización del cobre (= período calcolítico). Se encontraron rastros de utilización del cobre para construir elementos decorativos. Además de la cerámica las clases sociales superiores utilizaban vasos de tierra cocida y pintada. A pesar del manejo de metales se seguía utilizando la piedra.
Además del tradicional cultivo de comestibles, se introdujo el lino, con el que se construyen vestimentas.
En las tumbas de la época se encontraron gran cantidad de estos objetos, además de lanzas y flechas, lo que hace suponer que existía la creencia de la vida después de la muerte, altamente difundida más tarde. A parte de los ritos funerarios había ritos agrarios, con el objetivo de obtener la fertilidad del suelo. Justamente en este período se fabricaron estatuillas similares a la posterior Hathor, diosa de la fertilidad y del matrimonio. Esta diosa está representada por un cuerpo humano con cabeza y cuernos de vaca.
El Predinástico Medio (3500-3200)
Durante el Predinástico Medio se desarrollaron dos culturas. Una de ellas, conocida como guerzeence, se extendía por el Egipto Alto y Medio, y llegaba hasta Nubia (situada en la frontera entre los actuales Egipto y Sudán), y no existían grandes diferencias entre la cultura egipcia y la nubia, como pasó posteriormente, sino que formaban una unidad cultural. Su desarrollo comercial era amplio, esto se supone por los contactos culturales que mantenía con Libia, Siria, Mesopotamia y Elam. Ya en esta temprana época comenzó a desarrollarse la jerarquización político-social, afianzada posteriormente. En cuanto a la agricultura, era sedentaria, aunque, debido a la relativa aridez del suelo en el Alto Egipto, como complemento se seguían desarrollando actividades de pastoreo y caza seminómada.
Los principales centros de la cultura guerzeence estaban en los yacimientos de Nagada II (segunda fase de Nagada), el-Kab (situada en la zona de la futura capital del reino del Alto Egipto, conocida como Hieracómpolis o Nekhen), y Gerzeh. Gerzeh estaba situado al norte del Egipto Medio, a la altura de el-Fayum, y da nombre al período, conocido como guerzeence A. En las cercanías el-Kab se encontraron los ejemplos más antiguos y primitivos de los que sería el templo egipcio. Uno de ellos estaba hecho de arcilla y era utilizado para resguardar a un animal sagrado. El "animal sagrado" hace recordar a manifestaciones religiosas similares de los egipcios de la época histórica posterior que tenían las distintas ciudades, como una especie de símbolo local. Además, en el arte cerámico (cerámica pintada) de esta época aparecen imágenes (gente bailando, barcos, animales, plantas, etc.) que se asemejan a los futuros emblemas de las ciudades.
La otra cultura egipcia del período es la conocida como de Maadi (su principal yacimiento), desarrollada en el Bajo Egipto. El centro de Maadi estaba situado un poco más al sur de donde el Nilo se abre en brazos. Se cree que esta cultura se basaba en el comercio con las sociedades sedentarias del Levante, y en la agricultura, dada la fertilidad del suelo (gran cantidad de limo sedimentado en los brazos del delta). La composición poblacional del Bajo Egipto era más compleja que la del Alto. Además de la población camita se encontraban elementos de población semita, de origen asiático.
La revolución urbana
En Egipto la base de la economía era la agricultura. Esta se realizaba aprovechando el limo (fertilizante natural) que traían las inundaciones estacionales del río Nilo. Para lograr mayor eficacia y producción, hacia el 3500 se empezaron a realizar las primeras obras de riego y canalización, de forma paralela en Egipto y Mesopotamia. Los beneficios de la irrigación aumentaron considerablemente la población de las aldeas. Una de ellas, la más predominante, comenzó a centralizar los asuntos comunes de varias aldeas cercanas, frecuentemente las aldeas menores entregaban parte de sus recursos (alimentos) a la aldea mayor (más propiamente dicho, ciudad), que los administraba. Dichos recursos se almacenaban en lugares que posteriormente se transformarían en lo que se conoce como templos - y palacios.
Este proceso se conoce como revolución urbana, y en Egipto se comenzó desarrollar durante el Predinástico Medio y se consolidó durante el Predinástico Reciente.
El Predinástico Reciente o Protodinástico (3200-3050)
Esta época coincide con las fases más tardías de los centros de Nagada (Nagada III, la última fase de ocupación), en el Alto Egipto, y de Gerzeh (período guerzeence B), en el Egipto Medio. En cuanto a Hieracómpolis o Nekhen (yacimiento de el-Kab), también al sur, se erigió como uno de los principales centros políticos, sus reyes ostentaban simbólicamente la corona blanca del Alto Egipto. Nekheb, ciudad situada en la otra orilla del Nilo, cerca de Nekhen, era una ciudad santa consagrada a la diosa buitre Nekhet, símbolo, junto con la corona blanca, de la monarquía de Nekhen. Al contrario de períodos anteriores, en los que los centros de poder, aunque desarrollados, estaban relativamente aisladas, ahora existía gran cantidad de ciudades-estado, llamadas nomos, esparcidas por todo el valle del Nilo, y especialmente en el delta. En el Alto Egipto, un importante determinante de poder era la posesión de ganado para el pastoreo seminómada; la agricultura aquí todavía era precaria en comparación a las fértiles extensiones del norte. La nobleza era militar y feudal, es decir, que debía fidelidad a un jefe pero no estaba bajo su control directo.
La principal ciudad del Bajo Egipto era Buto, situada en una isla occidental del Delta del Nilo. Los reyes de la ciudad utilizaban de símbolo a la corona roja, y se situaban bajo la protección de la diosa cobra Neith. Busiris, en otra isla más al este, era una próspera ciudad controlada, probablemente, por una aristocracia comercial, que adoptó a Osiris como dios local. Heliópolis era una prestigiosa y poderosa ciudad santa, consagrada al culto solar (su dios local primitivo era Tem, el sol poniente), su influencia llegaba incluso hasta el Alto Egipto. Cerca de Heliópolis, en el nacimiento del Delta, estaba Lentópolis, ciudad comercial que controlaba el intercambio entre el delta y el curso alto del Nilo.
La unificación
Lentópolis.]]
El valle del Nilo estaba dividido en unos cinco o seis poderes rivales, de los cuales, al parecer, Buto y Hiaracómpolis eran los principales. La forma en la que llegaron a unificarse no está muy clara. Lo que se supone es que fueron reyes militares y enérgicos de Nekhen, en el Alto Egipto, los que se impusieron sobre el delta. Se encontraron diversas estelas o monumentos conmemorativos que dan algunos datos. Una de ellas, encontrada en Nekhen, representa a una rey llevando la corona blanca, símbolo real de Nekhen, con el símbolo de un escorpión sobre él, por lo que se lo conoce como el "Rey Escorpión". Esto sugiere que, al llevar únicamente la corona blanca de Nekhen y no la roja de Buto, no era rey del Bajo Egipto sino que sólo reinaba en el sur. Además se halló otra estela, más importante, llamada "Paleta de Narmer". Nar-mer, el rey del la estela, en uno de sus lados aparece con la corana blanca del reino del sur, golpeando con un martillo a un hombre arrodillado, que probablemente represente al Bajo Egipto. Al otro lado se muestra al rey con las coronas de los dos reinos supervisando a soldados enemigos decapitados, y más abajo dos animales fantásticos entrelazados, símbolo de la unión. Por lo tanto, lo más aceptado actualmente es que bajo Narmer se logró la unificación egipcia. No está claro si Escorpión y Narmer son la misma persona o personas diferentes, lo mismo sucede con un tercer soberano, Aha. Lo más aceptado es que sean tres reyes distintos, siguiendo el orden cronológico Escorpión-Narmer-Aha. La tradición posterior egipcia y griega decía que un rey llamado Menes fue el unificador del país.
Período Arcaico
La fuentes para la unificación son:
1) Textos sobre el mito de Horus y Seth.
2) La Piedra de Palermo (V dinastía), donde se habla de las coronas roja y blanca.
3) Estelas, paletas, inscripciones, etc. de los reyes predinásticos y dinásticos (ej: la Paleta de Narmer).
4) El Papiro Real de Turín.
5) Fragmentos de Manetón, quien se basa en la Piedra de Palermo y el Papiro de Turín.
6) Monumentos del templo de Nekhen (I y II dinastía).
La expansión de la monarquía
En los inicios de este período se empieza a vislumbrar el sistema de organización estatal que sería casi constante en toda la historia del Egipto antiguo. En esta época parece ser que la capital se trasladó de Nekhen (en griego Hieracómpolis), capital antigua del Alto Egipto, a Menfis, situada cerca de donde el Nilo se abre en brazos. La monarquía poseía un destacado carácter militar, el rey en persona o sus delegados mantenían a la raya a los nómades (en general libios de la frontera occidental), a su vez aseguraban, en el sur y el este, el control de las minas (de oro y piedra). Justamente, Egipto avanzó hacia la Primera Catarata, absorbiéndose las ciudades de Elefantina y Siene (Aswan), de poco desarrollo agrario pero centros mineros y comerciales, además de puntos estratégicos para la expansión hacia Nubia: ya del segundo faraón Aha se tiene constancia de expediciones a Nubia. En cuanto a los nómades, se sabe que Aha recibió tributo de los libios (quienes controlaban los oasis de Libia, la que se encontraba en marcado proceso de desertificación - ), que su sucesor Djer realizó expediciones hasta el mar Rojo (estas estaban generalmente vinculadas con la explotación de las minas de la región), también constan campañas de Den en el Sinaí (para el control de la minas) y contra los libios.
El estado dirigía una política cultural hacia la asimilación mutua entre el Alto (de donde provenía la monarquía) y el Bajo Egipto. Esto se realizaba mediante:
- En primer lugar, la adopción por parte del faraón de simbolismos del norte y del sur, como la corona roja del Bajo Egipto y la blanca del Alto Egipto.
- Celebraciones simbólicas de la unificación, atestiguadas en el reinado de Aha.
- Alianzas matrimoniales: Dos reinas, Neith-hotep (de Aha) y Merit-Neith (de Djer y regente de su hijo Den), poseen en su nombre el de la diosa guerrera Neith, oriunda del la ciudad de Sais, en el Bajo Egipto; y tal vez se trate de matrimonios mixtos entre el rey y miembros de la nobleza de Sais. Esto también es prueba del peso político y religioso de la ciudad de Sais. Los matrimonios mixtos también se realizaban entre la nobleza.
- Construcción de templos en el Bajo Egipto (Neith de Sais).
- Asimilación de estilos arquitectónicos del norte y del sur, especialmente en las tumbas reales. Estas se situaban tanto en Abidos (Alto Egipto) como en Saqqara (Bajo Egipto).
Economía y sociedad
La economía egipcia está íntimamente vinculada con el aparato político. Los faraones promovían obras de canalización para riego, aumentando el rendimiento agrícola, posibilitado por un estado fuerte y unificado (aunque pronto se vería envuelto en guerras civiles, que serán detalladas más tarde). Según algunos autores, en un primer momento los nomarcas eran funcionarios que organizaban construcción de canales, aunque tienen apariencia de ser jefes locales más que funcionarios; en cualquier caso pronto se transformarían gobernadores (nomarcas) de las provincias o nomos. Las fuentes griegas posteriores recogen tradiciones que afirman la construcción de Menfis, la capital, por el primer faraón (llamado por ellos Menes), de todos modos, aunque sea de poco fiar el dato, la arqueología atestigua la construcción de Menfis por esta época (c. 2900), y por lo tanto el desarrollo urbano, lo que concuerda con el desarrollo agrario, que provoca mayor acceso a productos alimenticios y crecimiento de la población. Además, Saqqara, cerca de Menfis, era uno de los principales centros de enterramiento real. El comercio era cada vez más amplio, teniendo dos principales corrientes: Nilo arriba (Nubia) y hacia el llamado Levante (franja costera más oriental del Mediterráneo, que incluye los posteriores Palestina, Israel, Líbano y Siria). El comercio con Nubia era predominantemente terrestre, ya que las sucesivas cataratas impiden la navegación mucho más allá de Elefantina, en la frontera con Nubia. El Levante era su principal fuente de madera. Del final del período arcaico se hallaron restos de cerámica que muestran barcos con remos. De esto se podría deducir que en esta época se produjo una revolución tecnológica, y también el aumento del comercio, tanto porque los barcos servían para el transporte de mercancías, como porque la madera provenía del Levante (especialmente del actual Líbano). En cuanto a Nubia y el frente sur y este, la expansión militar aseguraba la explotación minera (piedra y oro).
El comercio internacional servía para satisfacer demandas de primera necesidad (madera, metales para producción de bronce, piedra) así como artículos de lujo (incluidos metales y piedras preciosas). Además, por motivos sociales (culto funerario, ostentación) y políticos (demostración de poder), había gran demanda local para la construcción de centros funerarios, estatuas reales y todo tipo de monumentos, que era satisfecha mediante la presencia militar en áreas productivas.
En cuanto a la satisfacción de las necesidades básicas de la población, la producción alimenticia ascendía en forma de impuestos al aparato político, almacenándose en los llamados silos reales, y era redistribuido entre la población no rural. En este sector se comenzaban a constituir los artesanos, dedicados en modo particular al trabajo de madera y de metales. El resto de la población la constituía el sector dedicado al comercio (fluvial e internacional) y la que formaba parte del aparato político (ejército, burocracia, familia real).
Religión
En esta época los dioses locales de las ciudades y centros religiosos comenzaron a tomar importancia nacional, muchas veces mediante el llamado sincretismo o asimilación de dioses y cultos de distintos origen. Uno de los casos más relevantes es el de Osiris, un dios benefactor relacionado con la fertilidad, el comercio y, sobre todo, la vida después de la muerte, originario de la ciudad bajo-egipcia de Busiris, que fue asimilado un dios de características similares de la ciudad alto-egipcia de Abidos, ciudad que consolidó su autoridad como centro religioso y funerario (allí eran enterrados los faraones), más aún al adoptarse a Osiris y a su hijo Horus dentro del simbolismo de la realeza.
Posiblemente en esta época se comenzó a gestar el mito de las guerras entre Osiris y Horus contra Seth (dios de la guerra y de la fuerza originario del Alto Egipto), aunque su redacción definitiva es posterior.
Indicios de conflictos internos
Parecen relacionarse, en un modo simplificado, con una oposición del Bajo Egipto al centralismo de la monaquía del Alto Egipto. Ya se comienzan a evidenciar en el reinado de Andyib, quien al parecer tuvo que enfrentar rebeliones en el Bajo Egipto, a pesar de algunas señales de acercamiento, como su matrimonio con una menfita. Su sucesor, Semerjet, parece ser un usurpador. Ambos reyes, así como un tercero, Qaa-hedjet, fueron enterrados, como sus antecesores, en Abidos (Alto Egipto); además de Qaa-hedjet se conoce una estela en la que utiliza símbolos como el dios Horus (hijo de Osiris y por los tanto relacionado con Abidos) y la Corona Blanca del Alto Egipto, en lugar de la Doble Corona - .
Todo ello evidencia una inclinación de la monarquía hacia el Alto Egipto y un proceso de sedición por parte del Bajo. Si bien estos indicios se diluyen en los reinados de sus sucesores Hotepsejemuy (quien incluso fue enterrado en Saqqara, en el Bajo Egipto) y Nebre, serían antecedente de disturbios más graves ocurridos algo más tarde.
Peribsen eliminó al dios Horus de la simbología real y lo reemplazó por el dios Set, lo recuerda al mito de la guerra entre Horus y Seth. Así, da la impresión que la guerra civil desencadenada bajo su sucesor Jasejem poseía un marcado carácter religioso, siendo una guerra entre seguidores de uno y otro dios.
La rebelión llegó a atacar la ciudad de Nekhet, antiguo centro religioso de la monarquía del Alto Egipto, lo que de una idea de su magnitud. Finalmente Jasejem se impuso, como lo demuestran los relieves de las bases de dos estatuas, en las que se muestran los enemigos muertos y en las que el rey es representado significativamente con la Corona Blanca del Alto Egipto - . Tanto el cambio de nombre de Jasejem (que significa "un poder") a Jasejemuy ("dos poderes"), como el regreso a la simbología de Horus tras las modificaciones de Peribsen, nos inducen a pensar que los rebeldes del norte tomaban como emblema al dios Set, en contraposición al Horus de la monarquía.
Reino Antiguo
Jasejemuy
La primera etapa es llamada el Reino Antiguo Egipcio. Inicialmente la capital estuvo en Tinis, (Periodo Tinita) pero se trasladó a Menfis durante la III Dinastía (Imperio Antiguo Menfita). De Menfis procede el nombre del país, ya que el nombre del principal templo, Hat Ka Ptah ("casa del espíritu de Ptah"), del que procede el griego Aegyptos, con el tiempo designó primero al barrio en el que se encontraba, luego a toda la ciudad y más tarde al reino. En la época de la tercera dinastía comenzó la costumbre por construir pirámides, gracias al Faraón Zóser o Djoser, pero durante la IV Dinastía, con Keops, Kefrén y Micerinos, fue cuando se construyeron las pirámides más altas. Sin embargo, el esfuerzo económico invertido en ellas determinó que durante el gobierno de Pepi II, el poder del Estado se hundiera y Egipto cayó en una suerte de anarquía feudal, período conocido como el I Período Intermedio.
Primer Período Intermedio
Primer Período Intermedio (2255-2025 a. C.)
La fragmentación del estado egipcio: los nomos
Los períodos intermedios en Egipto son épocas menores situadas temporalmente entre dos períodos mayores, en las que se producen intensos cambios. En este caso, el Primer Período Intermedio comienza con la llegada al trono de la VII dinastía. Esta dinastía asumió el liderazgo de la corte de Menfis, pero para esa época los nomarcas controlaban las distintas regiones del reino como gobernantes independientes, por los que el poder real era limitado a las cercanías de la ciudad, y a la influencia que pudieran lograr los faraones sobre los nomarcas y la población de los nomos (zona gobernada por nomarcas). El proceso de separación no se produjo de forma abrupta. Esto no quiere decir que no haya habido situaciones de violencia, confrontación o inestabilidad entre los distintos nomos y los reyes, de hecho al perecer hubo. Pero, por ejemplo, a comienzos de la VII dinastía la monarquía de Menfis tenía cierto poder, que fue reduciéndose a lo largo de la VIII, y ya durante las IX y X dinastías, los nomarcas de las principales ciudades controlaban a otros nomos, teniendo más poder que Menfis.
Llegada de pueblos extranjeros
Desde la dinastía VI se evidencian oleadas de pueblos nómades, especialmente libios y asiáticos. Anteriormente algunos libios habían sido aceptados en el territorio egipcio, para realizar trabajos de agricultura o minería. Estos pueblos, debido a los cambios climáticos y a la inestabilidad política egipcia, se adentraron en el valle del Nilo, para aprovechar su fertilidad. Otros, gracias a las guerras civiles entre los nomos, entraron como mercenarios auxiliares en el ejército.
Los nomarcas de la ciudad de Heracleópolis, hacia la IX dinastía de Menfis, fortalecieron su poder sobre el Bajo Egipto, donde estaba situada, llegando su poder hasta los límites con Menfis, e incluso al norte de ella. La hegemonía de esa ciudad alcanzó la zona central de Egipto, en las cercanías de Licópolis (hoy Asuit). A su vez se dio un proceso similar en el sur, donde los nomarcas de Tebas (así llamada por los griegos, en egipcio Uasit, Waset, etc.) conformaron su poder en la ciudad, y luego en todo el Alto Egipto, hasta los alrededores la ciudad de Siene (hoy Aswan). Se considera que el límite de los nomarcas tebanos de esta época era el nomo de Siene y Elefantina, esta última situada en la margen occidental del Nilo, un poco más al sur. Ambas eran ciudades canteras, se basaban en la explotación de granito, muy abundante, pero no eran autosuficientes en cuanto a la agricultura.
Durante la última etapa del período, estas dos ciudades, Tebas y Heracleópolis, se mantuvieron en constante disputa por, primero la influencia, y luego el control de todo Egipto.
Muchos consideran que el Reino Medio comienza con la llegada al trono tebano de la XI dinastía (2134 a. C.), pero en esta época los nomarcas tebanos (de hecho, ya reyes) no controlaban todo Egipto, sino que el proceso de unificación se llevó a cabo durante el transcurso de dicha dinastía. Desde la llegada al trono tebano de la XI dinastía se recrudeció la lucha entre Heracleópolis y Tebas, que culminó en el 2025 a. C. con la toma de Heracleópolis por las tropas del rey Mentu-hotep II de Tebas (2061-2010).
En el año 2025, Egipto estaba nuevamente unificado, bajo la soberanía del rey Mentu-hotep II, establecido en Tebas.
Reino Medio
También llamado Imperio Medio (2025-1795 a. C.)
Mentuhotep II (2055-2004) y los primeros intentos del sometimiento de los nomos
A pesar de la unificación bajo al poder tebano, a principios del período los nomarcas seguían teniendo un poder bastante considerable dentro de sus tierras.
El primer objetivo de Mentu-hotep, después de conquistada Heraclópolis, fue lograr su poder efectivo en todo el reino. Para ello realizó una serie de intervenciones políticas dentro de los nomos, deponiendo a gobernadores desleales o rebeldes, reemplazándolos por hombres fieles designados directamente por el faraón; o asegurándose la sumisión de otros, sin destituirlos, y premiando a los adictos. Subordinó el nomo de Heracleóplis (rival de Tebas durante el periodo intermedio) al de la ciudad vecina de Heliópolis, antiguo centro religioso. También impuso presencia militar y organizó el sistema administrativo: restituyó a los inspectores reales (especialmente en Heracleópolis) y al cargo de visir (primer ministro), y nombró gobernadores directos en el Bajo Egipto, en la frontera con Nubia y en el desierto Oriental. A pesar de todo, en muchos nomos, principalmente del Egipto Medio, solo logró establecer un sistema de tipo casi feudal, es decir, de simple lazo de fidelidad nomarca-faraón, sin un gobierno central directo, además el rey era asesorado por el llamado Consejo de Grandes; todo esto hacía imposible un verdadero absolutismo como el del Imperio Antiguo, no lográndose tampoco una unificación plena.
Mentuhotep intentó dar la imagen de un rey de todo Egipto como entidad política y cultural mediante la adopción de simbolismos del Imperio Antiguo, como considerarse hijo de Ra.
Mentuhotep centró sus campañas militares en Nubia, con el objetivo de reestablecer la rutas comerciales y la explotación minera. El otro foco de atención exterior fue reforzar las fronteras del delta para impedir infiltraciones de pueblos nómadas.
Características culturales y artísticas
La principal característica político-social del Reino Medio, contrastante con períodos anteriores, es que, a pesar del aumento del centralismo político, los faraones intentaron acercarse a la población, disminuyendo la idea de separación y divinización de la realeza. La precaria situación política de los jefes durante el final del Primer Período Intermedio, tal vez les obligó a basar su permanencia en el poder en su relación con la mayoría de la población. De esta forma los nomarcas eran figuras un poco más humanas y menos divinizadas. Además, los nomarcas nunca habían sido sacralizados en épocas anteriores como lo fueron los faraones, de modo que los primeros reyes de este período, que no eran más que la continuación de una dinastía de nomarcas tebanos, simplemente no alteraron en demasía la idea formada. De todos modos, desde Mentuhotep II se relacionó a los reyes con los dioses, para fundamentar la fidelidad de los nomarcas.
Esta ideología se vio reflejado en el arte. Las obras se caracterizaron por el mayor realismo en general, y en particular en los retratos. La realeza era representada como personas de alto rango, pero sin llegar de ninguna manera a ser la imagen de un dios en la Tierra del Imperio Antiguo. Este mismo criterio se siguió en la nobleza egipcia. Todo esto predominaba en la escultura, en cambio la pintura era más utilizada para decorar tumbas.
Cambios religiosos
En cuanto a la religión, vemos aquí el gran ascenso de los dioses de Tebas, la nueva capital, en particular Amón. Como ya vimos más arriba, cada ciudad tenía una tríada de dioses (en general una tríada divina consta de un padre, una madre y un hijo); en el caso de Tebas eran Amón, Mut y Khonsu. Amón se convirtió en dios protector de la monarquía y del Estado.
Amenofis I y el proceso de centralización
La dinastía XI desapareció después de una sucesión de reyes débiles, desatándose una crisis sucesoria. El visir Amen-emhet I, originario del Alto Egipto, logró finalmente imponerse luego de derrotar a un pretendiente que se alzaba en la provincia de Nubia. Amenemhet I (1991-1962) justificó su ascensión mediante la llamada Profecía de Neferti - : "Entonces un rey vendrá del Sur, Ameny de nombre, hijo de una mujer de Ta-Seti, hijo del Alto Egipto". Ameny es abreviatura de Amenemhet.
Amenemhet I reforzó activamente el centralismo monárquico, tanto modificando la extensión de los nomos y deponiendo nomarcas a su antojo, como modificando o suprimiendo las antiguas instituciones políticas y judiciales en las que tenía cabida la nobleza. Se trasladó la capital de Tebas a Itjtawy (= Ijtjaiy = Itchit-Tauy), en el Egipto Medio, al sur de Menfis. Esto le permitió imponer un gobernador no hereditario en Tebas, la capital de la anterior dinastía, y contener las ambiciones de la nobleza del Alto Egipto y del clero de Amón de Tebas.
Amenemhet I en su año 20 de reinado asoció al trono a su hijo Snusret o Sesostris I, para evitar problemas sucesorios y para que el paso de mando sea paulatino y no drástico. Así se estableció la pauta de sucesión seguida por la dinastía. De todos modos el final del reinado de Amenemhet I fue violento, ya que murió asesinado por una conspiración de harem. No obstante Senusret I, que se encontraba combatiendo contra los libios, fue quien se impuso y la línea dinástica no se interrumpió. Este hecho sería inspiración de varias obras ficticias: Instrucciones de Amenemhet I a su hijo Senusret I (análisis político) y La historia de Sinuhé (relato de aventuras).
- Neferti: nombre femenino, es decir que se trata de una profetisa.
Nubia
La actividad militar exterior comenzó a desarrollarse plenamente hacia el final del reinado de Amenemhet I (o sea, durante la corregencia de su hijo Senusret I), una vez apaciguados los conflictos internos. En Nubia se realizaban campañas periódicas en las que se tomaban los puntos de acceso a las minas de oro, piedra (alabastro, diorita) y cobre, estableciéndose guarnición militar permanente y colonias egipcias, iniciándose así el proceso de penetración cultural. El faraón más activo en cuanto a la expansión hacia Nubia fue Senusret I (1962-1928), alcanzándose la tercera catarata. La principal fortaleza y guarnición se construyó en Buhen, a la altura de la segunda catarata. Senusret III (1878-1842) a su vez dirigió activamente la construcción de fortalezas.
La provincia de Nubia respondía al gobernador de Siene, esto en el punto más austral del Egipto propiamente dicho. Más tarde, a raíz de las reformas administrativas de Sesostris III, Nubia adquirió un visir propio.
Se trata del nombre moderno de un lago que surge al oeste del Nilo a partir de uno de sus brazos. Sus nombres egipcios eran Mer-Wer (pasado al griego como Moeris) y Sha-resy. Uno de lo principales objetivos económicos de la dinastía XII fue potenciar su rendimiento agrícola. Ya el traslado de la capital a Itjtawy, bajo Amenemhet I, refleja el especial interés por la región, y desde Senusret I (c. 1962-1928) hay constancia de la expansión agrícola, paralelamente a la realización de obras de riego y regulación de las aguas, y a la construcción de nuevas ciudades.
Gracias a las obras de riego alcanzó gran desarrollo el cultivo de trigo, lino y vid - , a su vez destacaba la explotación pesquera.
El más ambicioso proyecto de irrigación data del reinado de Senusret II (c. 1895-1878), que incluía un dique con esclusas para el drenaje, y actividad urbanística. El proyecto hidráulico sería finalizado recién durante el reinado de Amenemhet o Amenofis III (c. 1842-1797). Este último es el más próspero de la dinastía XII, debido en gran parte a las grandes inundaciones que se registraron en él.
La principal ciudad de el Fayyum era Cocodrilópolis (nombre griego) o Per-Sebek (nombre egipcio; ambos significan Ciudad del Cocodrilo). Era el principal centro de culto a Sebek, el dios cocodrilo; de hecho el lago poseía una importante cantidad de cocodrilos. El especial interés de Amenemhet III por esta zona se vio reflejado, por ejemplo, en la construcción de su propio complejo funerario (muy admirado por los griegos, y conocido por ellos como El Laberinto) no muy lejos de la zona, o en la erección de dos estatuas suyas a la entrada del canal que unía el lago con el Nilo.
- La vid no era muy común en Egipto, excepto en el área mediterránea, bajo cuya influencia se situaba El Fayyum. En cuanto a bebidas alcohólicas el principal consumo egipcio era la cerveza (que es originaria de Egipto), siendo la cebada un cultivo muy extendido.
Economia
Uno de los principales frentes comerciales era el mar Rojo; el principal cliente era Punt (identificado con la actual Somalia), país productor de incienso, que llegaba a Egipto a través de puertos en el mar Rojo. En el reinado de Senusret I (c. 1962-1928) se construyó un canal que unía el mar Rojo con uno de los brazos del Nilo, posibilitándose la conexión entre los mares Rojo y Mediterráneo. El reinado de su sucesor Amenemhet II (c. 1928-1895) es considerado el más próspero en cuanto a comercio internacional de la dinastía XII.
Destaca además la relación con los dos centros comerciales más importantes del Mediterráneo Oriental: la isla de Creta (en la actual Grecia) y la ciudad de Bíblos (en el actual Líbano). Creta era la principal potencia naval de la época, y su principal producción, muy estimada en Egipto, era la cerámica. En cuanto a Bíblos, abastecía de madera a Egipto, y su relación con él estaba en el límite entre la alianza comercial y el vasallaje. De hecho Senusret III (1878-1842) realizó campañas militares contra Bíblos, permitiendo el establecimiento de la hegemonía egipcia en la región.
Si bien el principal interés egipcio en Nubia estaba en la explotación minera, se deba espacio a la actividad comercial.
El Segundo Período Intermedio
Segundo Período Intermedio (1795-1570 a. C.)
Nuevas divisiones territoriales
Hacia el año 1800 a. C. se evidencian cambios climáticos en todo el Cercano Oriente. La escasez de alimentos (provocada por el clima), y la inestabilidad política en la Mesopotamia, importante punto comercial, provocaron la decadencia de ciudades hegemónicas de Fenicia, como Bíblos o Meguido, lo que posibilitaría el traslado de la preeminencia comercial a Avaris, ciudad del Bajo Egipto.
Alrededor del 1730 a. C. comenzó a repercutir en Egipto el fenómeno climático, en forma de inundaciones, especialmente en Nubia y el Alto Egipto. Por esta época, el reino pasaba por una crisis dinástica muy importante, depuesta la XII dinastía por la XIII, y con una sucesión de reyes débiles. La XIII dinastía, tebana, no pudo contener el poder de la aristocracia, la que, a pesar de las reformas de Sesostris III, logró subsistir. Con el poder de la aristocracia en sus cercanías, y con las inundaciones, fue imposible para la monarquía tebana contener el poder comercial y de la burocracia en el Bajo Egipto. En el año 1715 a. C., un funcionario se hizo con el gobierno del delta, estableciendo su capital en la ciudad de Xois, fundando la XIV dinastía, paralela a la XIII tebana, dividiendo Egipto en dos reinos.
Para esta época comenzaron a entrar en el delta pueblos de origen diverso, al parecer de Canaán y Siria, llamados por los egipcios hicsos, que, según la traducción más generalizada actualmente, significa "jefes o gobernantes extranjeros" (hace poco se prefería "pastores"). Esta movilización pudo haberse debido al movimiento de otros pueblos hacia el Cercano Oriente. Los hurritas (originarios al parecer de la zona caucásica) se extendieron por Asiria, Anatolia y Siria, en general de forma violenta. Hayan o no sido impulsados por la invasión hurrita, lo cierto es que grupos de raza sirio-cananea se establecieron de forma pacífica en el Bajo Egipto. La arqueología no halló vestigios de que la oleada haya sido violenta, al contrario de los que afirmaban los historiadores de la época clásica - . Era imposible detener esta entrada, considerando que en la zona el principal poder era la XIV dinastía de Xois, la que vivió una inestabilidad política muy grave, con 34 reyes en 65 años. Los hicsos, según parece, fueron los introductores de innovaciones militares como en la utilización de caballos (en carros de guerra), de sables curvos de bronce, de arcos compuestos, etc. Los hicsos pronto absorbieron diversas ciudades del noreste del delta, la más significativa de ellas era la ya mencionada Avaris. Desde allí extendieron su hegemonía y asimilaron la organización egipcia, en particular en cuanto al sistema burocrático, muy desarrollado en el Bajo Egipto, en contraposición del Alto Egipto, donde el poder que no pasaba por el rey estaba centrado en la nobleza de tipo semi feudal. Todo esto supuso la formación de una dinastía hicsa de Avaris, la XV, contemporánea a la XIII de Tebas y a la XIV de Xois.
- El sacerdote e historiador Manetón (s. III a. C.), egipcio aunque de influencias griegas, escribió sobre ellos que entraron violentamente en Egipto. Las fuentes clásicas no son muy útiles para períodos tan antiguos (aunque Manetón, del que se conservan pocos fragmentos, es más fiable en este sentido que Heródoto, un historiador griego del s. V a. C. ).
La economía bajo la hegemonía hicsa
Avaris había desplazado en predominio comercial a Bíblos. Es probable que los hicsos hayan fácilmente asimilado el aparato comercial egipcio, ya que, siguiendo la postura de su origen principalmente sirio-cananeo, desde tiempos anteriores estaban familiarizados con el intercambio comercial. La situación de Avaris era particularmente favorable al comercio: primero, controlaba la desembocadura de uno de los brazos del delta, y por lo tanto, el paso marítimo-fluvial; y, además, podía controlar el intercambio terrestre con Asia, al estar en la frontera oriental de Egipto; y, por último, el comercio marítimo, especialmente con la isla de Creta. La Creta de esa época era la mayor potencia mercantil y naval del Mediterráneo.
Religión hicsa
Los hicsos asimilaron sus divinidades con las existentes en Egipto. El dios de la guerra y las tormentas de los sirio-cananeos, que adoptaba diversos nombres según la ciudad, el más común de ellos era Baal (el Señor), fue relacionado con Seth, antiguo dios guerrero de origen altoegipcio.
Recuperación tebana
Ya cerca del final de Segundo Período Intermedio, reapareció la institución de la monarquía central en el Alto Egipto con la dinastía XVII, pero en forma feudal, es decir que los nomarcas reconocían al faraón de Tebas como superior en rango, pero este no tenía jurisdicción en los asuntos internos de los nomos. Recién a finales del siglo XVII comenzaron a surgir reyes militares más o menos fuertes que trataban de aglutinar a la nobleza en torno a un objetivo común, la expulsión de los hicsos. Se sabe que Seken-en-Ra Tao II atacó a los hicsos, que murió en combate y que su hijo Kamose prosiguió su obra en los primeros años de su reinado. De las inscripciones de Kamose se desprende que había conciencia de no uno sino dos poderes extranjeros que dividían Egipto: los hicsos y los nubios. Las inscripciones oficiales insisten en la intención de someter a los hicsos y a Nubia, frente a la postura de pagar tributo a Avaris y a las aspiraciones de la nobleza del Alto Egipto. Se sabe que Kamose atacó a Nubia y a la monarquía hicsa de Avaris (aliados entre sí), y que murió. Lo sucedió su hermano Ahmose (o Amosis I), de 5 años; la regencia la ocupó la madre de ambos, Aah-hotep. Parece que las operaciones militares contra los hicsos no se interrumpieron y que se reorganizó el ejército; cuando Ahmose tuvo suficiente edad concentró sus fuerzas contra Avaris, ciudad que conquistó.
Reino Nuevo
Primeras campañas militares
Ahmose I (1550-1525), a pesar de ser descendiente directo de la XVII dinastía tebana, es considerado primer soberano de la XXVIII, porque esta era del Egipto unificado. Este rey prosiguió su actividad militar en Asia, al poco tiempo tomó la ciudad de Sharuhen (en la actual Franja de Gaza). Esta región tenía gran importancia geopolítica y económica, ya que controlaba el principal paso de Egipto hacia el norte, en la franja costera. Es muy probable que las primeras campañas asiáticas de Ahmose estén relacionadas con las operaciones militares contra los hicsos, las ciudades del Canaán meridional parece ser que estaban en el área de influencia de Avaris.
Las guerras contra los hicsos y en Asia permitieron la formación de un ejército organizado y veterano. La mayor ocupación de los primeros reyes de la XVIII dinastía fue continuar la obra de Ahmose, es decir, lograr la imposición militar tanto en Nubia como en el Levante, como en el caso de su hijo, Amen-hotep o Amenofis I (1524-1504 a. C.), que extendió la frontera más allá de los límites del reinado anterior.
El hijo y sucesor de Amenhotep, Tutmose o Tutmosis I (1504-1492), realizó importantes incursiones sobre Canaán y Siria, llegando hasta el Éufrates.
Economía.
Las campañas militares, además de proveer gran cantidad de tributos, posibilitaban la expansión económica. Las explotaciones mineras eran explotadas directamente por el gobierno faraónico y protegidas por la presencia militar. Entre ellas destacan:
- De oro, piedra y diorita (utilizada esta última para la fabricación de esculturas) de Nubia. El gobernador egipcio de Nubia poseía el título de "supervisor de las minas de oro de Amón".
- De cobre y de piedras preciosas (turquesa) del Sinaí.
- De oro, pórfido y alabastro en el desierto Oriental.
Es interesante la búsqueda de "dioses protectores" de las explotaciones minaras: Amón, muy popular en Nubia, de las de oro de dicho país, y Hathor de las de turquesa del Sinaí. La riqueza mi | | |