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Los Siete Contra Tebas

Los siete contra Tebas

Los siete contra Tebas es uno de los episodios más dramáticos de la mitología griega, siendo por ello uno de los preferidos por los dramaturgos clásicos, que incluyeron fragmentos de esta historia en sus obras, y en especial Sófocles con su ciclo tebano y Esquilo, que recogió la historia de los siete contra Tebas en una obra titulada de la misma forma.

Orígenes del conflicto

La historia de los siete contra Tebas podría entenderse como la continuación del drama personal de Edipo, rey de esta ciudad beocia que, tal como predijo el oráculo, mató a su padre y se casó con su madre, si bien no era consciente de la verdadera identidad de éstos. Cuando el adivino Tiresias desveló el verdadero origen de Edipo y, en consecuencia, su parricidio y posterior incesto, la reina Yocasta (madre y esposa de Edipo a la vez) se ahorcó en su palacio poseída por la vergüenza. Edipo, desesperado, cogió un alfiler del vestido de Yocasta y se sacó los ojos con él. El hermano de Yocasta, Creonte, tomó las riendas de la ciudad y desterró a Edipo, que se fue huyendo de las erinias y maldiciendo a sus dos hijos, Eteocles y Polinices, por el trato vejatorio que había recibido de ellos. Los hijos (y hermanos) de Edipo decidieron entonces hacerse cargo del trono tebano alternándose cada año uno en el poder. Pero cuando pasó el primer año Eteocles se negó a abdicar en su hermano y lo desterró de la ciudad alegando que no era apto para reinar. Entonces Polinices se dedicó a buscar aliados para su causa. Irónicamente acudió a Colono para pedir a su padre que le apoyara, pues se decía que un aliado de Edipo siempre saldría vencedor. Sin embargo Policines se encontró con una nueva maldición por parte de su padre, que sentenció que sus dos hijos se matarían entre sí y le vaticinó que nunca reinaría. Decepcionado, Polinices buscó apoyos en la ciudad de Argos, donde reinaba el rey Adrasto.

Las hijas de Adrasto

Adrasto de Argos tenía dos hijas llamadas Egiea y Deípile que, teniendo en cuenta la riqueza de Argos, eran pretendidas por los mejores príncipes de toda Grecia. Esto puso en un dilema a su padre, pues temía que cuando eligiera a los dos maridos de sus hijas, el resto se convertirían en enemigos. Por esto acudió al oráculo de Delfos, que le aconsejó que unciera a su carro al león y al jabalí que luchaban en su palacio. Sin entender el significado de la respuesta, Adrasto se volvió a su ciudad. No tardó mucho en descifrar el mensaje del oráculo, pues esa misma noche tuvo que separar a dos de sus ilustres huéspedes, que se habían enfrascado en una dura pelea que empezó al jactarse cada uno de las bondades de su ciudad. Se trataba de Polinices de Tebas y de Tideo de Calidonia, que en la lucha portaban cada uno en sus escudos los emblemas de sus ciudades, es decir, el león (símbolo de Tebas) y el jabalí (de Calidonia). Siguiendo las instrucciones del oráculo Adrasto casó a Egiea con Polinices y a Deípile con Tideo. Sin embargo ambos príncipes estaban desterrados de sus reinos, Polinices por los hechos comentados anteriormente y Tideo por haber matado a su hermano Melanipo, que si bien él argumentó que se había tratado de un accidente de caza, no fue creído por su padre, pues se había profetizado que Melanipo le mataría a él. Para congraciar a sus nuevos yernos y engrandecer su poder en la zona, Adrasto les prometió restaurarles en sus respectivos tronos, siendo así como un conflicto interno de Tebas se convertiría en una guerra entre dos reinos.

Anfiarao y Erífile

Melanipo Adrasto decidió que primero marcharían sobre Tebas, pues estaba más cerca de Argos y todavía se encontraba revuelta por los incidentes de Edipo y su familia. Todos sus comandantes se mostraron de acuerdo a excepción de Anfiarao, que predijo que todos morirían en el asalto a Tebas menos Adrasto y, por lo tanto, se negaba a participar en la marcha. Al conocer esta respuesta Adrasto embistió furioso contra Anfiarao, con el que ya arrastraba viejos rencores, y le hubiera matado allí mismo si no hubiera intercedido Erífile, hermana del primero y esposa del segundo, que arrancándoles las espadas de las manos les hizo jurar que siempre acatarían su decisión. Entonces Tideo y Polinices, que eran los que más beneficios esperaban de esta guerra, decidieron sobornar a Erífile para que convenciera a su marido de que se uniera a la expedición. Le ofrecieron el collar mágico que Afrodita, la diosa del amor, había regalado a Harmonía, una antepasada de Polinices. El collar hacía irresistiblemente bella a la mujer que se lo pusiera, por lo que Erifile, que estaba obsesionada por el paso de la edad, aceptó el chantaje y ordenó a su marido y a su hermano que iniciaran la marcha contra Tebas. Siete fueron los paladines que encabezaron esta expedición: el rey Adrasto, su cuñado Anfiarao el adivino, Hipomedonte, Capaneo, Partenopeo de Arcadia, Polinices de Tebas y Tideo de Calidonia.

Los siete en Nemea

Cuando la expedición llegó a la ciudad de Nemea pidieron al rey Licurgo que les diese de beber. Éste ordenó a Hipsípila, la nodriza de su hijo, que les condujera a un manantial. La esclava, que anteriormente había sido una princesa, dejó al niño en el suelo mientras guiaba a los argivos hasta la fuente más cercana, pero cuando volvieron descubrieron que una serpiente había matado al bebé. Anfiarao insistió en que esa era una señal de mal agüero, por lo que Adrasto, intentando ahuyentar este mal presagio, enterró al niño e instauró los juegos Nemeos en su honor, que se celebrarían cada cuatro años y que constaban de siete pruebas (en las que resultaron vencedores cada uno de los jefes de la expedición). Los juegos estaban dedicados al hijo de Licurgo, por lo que desde entonces los participantes llevan túnicas negras y los vencedores se ciñen una corona de perejil, considerado como una señal de luto.

El asedio a la ciudad

Cuando los siete se acercaron a Tebas, enviaron a Tideo para que convenciese a Eteocles de que abdicara pacíficamente en su hermano. Como era de esperar, el hijo de Edipo rechazó esta propuesta, por lo que se dio como oficialmente declarada la guerra que seguiría. Tideo desafió uno a uno a todos los tebanos que quisieran luchar contra él. Salió vencedor de todos los combates, por lo que pronto no hubo en Tebas nadie que se intentase salvar a la ciudad del desastre. Entonces cada uno de los comandantes de la expedición se posicionaron delante de las siete puertas de la ciudad, dando comienzo al asedio. El ciego Tiresias, consultado por Eteocles, profetizó que los tebanos triunfarían sólo si un príncipe de la casa real se inmolaba en sacrificio a Ares, pues el dios todavía reclamaba una compensación por la muerte de su dragón a manos de Cadmo, el antepasado de los reyes de Tebas. Inmediatamente Creonte se ofreció voluntario para el sacrificio, pero su hijo Meneceo no se lo consintió y se suicidó en la cueva del dragón, calmando así la ira del dios de la guerra. La profecía de Tiresias se cumplió: cuando los siete pensaban que tenían la victoria y Capaneo empezó a trepar por las murallas de Tebas, Zeus lo mató con su rayo por haber dicho tras ser rechazado en una puerta, que ni el mismo Zeus la hubiera atravesado. Esta señal divina animó a los tebanos, que salieron de la ciudad y causaron estragos en el ejército argivo, matando, entre otros, a Partenopeo y a Hipomedonte. La amenaza que cernía sobre Tideo también se realizó, pues fue herido mortalmente por un tebano que casualmente se llamaba Melanipo, como su hermano. Atenea intercedió a favor de Tideo, por el que sentía predilección, y acudió al campo de batalla con una pócima que le hubiera curado. Pero Anfiarao, que odiaba a Tideo y a Adrasto por haberle obligado a marchar hacia una muerte segura, la vio llegar y, adelantándose, le ofreció a Tideo la cabeza de Melanipo, convenciéndole de que si se comía el cerebro de su asesino se recuperaría de su herida. Tideo siguió sus instrucciones justo cuando llegaba Atenea con la poción mágica, pero cuando la diosa vio esta aberración, vertió el elixir en la tierra y se retiró decepcionada.

El fin de la contienda

Atenea sacados de la ciudad tras la batalla de Tebas, del mismo autor]] Para evitar más derramamiento de sangre, Polinices propuso que se decidiera la cuestión mediante un combate singular entre él y su hermano. Eteocles aceptó el reto, pero en la lucha que siguió ambos contendientes se atravesaron mutuamente con su espada y murieron uno junto al otro. A partir de entonces Creonte capitaneó el ejército tebano hasta la victoria. Los argivos se retiraron diezmados, Adrasto huyó a lomos del caballo alado Arión y Anfiarao hubiera muerto si Zeus no hubiera abierto con un rayo la tierra a su paso justo cuando iba a ser atravesado por la espada de un enemigo. Desde entonces se cuenta que Anfiarao y su auriga Batón son los únicos vivos que habitan en el mundo de los muertos.

La muerte de Creonte

Dada por finalizada la guerra, Creonte se autoproclamó rey de Tebas y declaró traidores a Polinices y a sus seguidores, prohibiendo, bajo pena de muerte, el darles sepultura. Pero su sobrina Antígona desafió su decreto y salió en la oscuridad de la noche para incinerar a su hermano. Creonte la sorprendió y, viendo también una buena oportunidad para librarse de una enemiga potencial, la condenó a ser enterrada viva en la tumba de Polinices. Encargó a su hijo Hemón esta tarea, pero el joven, que era amante de Antígona, primero le suplicó piedad y después, al no conseguirla, huyó con su amada y se escondió entre los pastores, donde tuvieron un hijo al que llamaron Meón. Mientras tanto, Adrasto había ido a Atenas para suplicar al rey Teseo que intercediera ante la crueldad de ver los cadáveres de sus héroes yacer en el campo a merced de las alimañas. Teseo asaltó la ciudad, encarceló a Creonte y dio los cuerpos de los argivos a sus familias para que recibieran la debida sepultura. Como cúlmen a la tragedia, Evadne, la esposa de Capaneo, no quiso separarse de su marido ni en la muerte y se arrojó viva a la pira funeraria. Otra versión afirma que el adivino Tiresias hizo ver a Creonte que los dioses no estaban de acuerdo con su actitud, y le convenció de que sepultara a los vencidos. Pero cuando el rey, de mala gana, se disponía a enterrar a los argivos y a liberar a Antígona, ésta se había ahorcado para evitar ser enterrada viva. Hemón esperó a su padre en la tumba de Polinices y le asesinó cuando éste acudía a cumplir la palabra dada a Tiresias. Después el joven se suicidó a los pies del cuerpo pendiente de su amada Antígona con la misma espada con la que había matado a su padre. Eurídice, la esposa de Creonte y madre de Hemón, también se suicidó al conocer la muerte de ambos.

Conclusión

La marcha de los siete contra Tebas fue definida como la primera de las grandes guerras en Grecia, pues hasta entonces todas habían tenido como contendientes a países vecinos. Por esto destacó la marcha del ejército argivo desde el Peloponeso hasta Beocia, y su búsqueda de aliados en países como Arcadia o Mesenia. También los tebanos solicitaron ayuda de lugares tan lejanos como Fócide. Aunque la escena se repetiría en otras guerras como la de Troya, esta expedición también fue novedosa por la forma en que se desarrolló: un ejército derrotado en campo abierto se refugia en sus fortificaciones y otro ejército inexperto en asedios sufre las bajas provocadas por los proyectiles lanzados desde la ciudad y es finalmente derrotado cuando el contrario observa su debilidad y sale de su refugio. También sabe destacar que la victoria sobre los siete no supuso, ni mucho menos, el fin de los problemas en Tebas. Diez años después, los hijos de los paladines argivos muertos en la contienda planearon su venganza en la expedición que se conoce como de los epígonos, de la que salieron vencedores. Categoría:Mitología griega

Mitología griega

La mitología griega comprende la colección de relatos sobre dioses griegos y héroes antiguos, originalmente creada y difundida dentro de la tradición oral y poética de esta antigua civilización del Mediterráneo oriental. Las fuentes conservadas de la mitología son reelaboraciones literarias de esta tradición oral, complementadas por interpretaciones de los iconos, a veces modernas y a veces antiguas, pues el mito era un medio que los propios griegos posteriores usaron para arrojar luz sobre prácticas religiosas y tradiciones que no eran ya explicables. El historiador debe deducir a veces a partir de indicios en la imaginería, tales vasijas pintadas, y de referencias hechas de pasada el reconocimiento de temas mitológicos tácitamente expresados en prácticas religiosas. Aunque los griegos no eran religiosos, sí conocían estas historias que formaban parte de su acervo cultural. Los temas generales relacionados con el estudio de los mitos se discuten en el artículo mitografía. En sus diversas leyendas, historias e himnos los dioses de la Grecia Antigua son todos descritos como humanos en apariencia: los pocos seres quiméricos como la Esfinge son todos oriundos de Oriente Próximo o Anatolia. Los dioses griegos pueden tener mitos sobre su nacimiento pero no envejecen. Son casi inmunes a todas las heridas y enfermedades, capaces de volverse invisibles, viajar grandes distancias casi instantáneamente y hablar a través de seres humanos con o sin su conocimiento. Cada deidad tenía su propia apariencia específica, genealogía, intereses, personalidad y área de especialidad. Sin embargo, estas descripciones emanan de una multitud de variantes locales arcaicas que no siempre coincidían entre ellas. Cuando se aludía a ellas en la poesía o la oración, se hacía mediante una combinación de su nombre y epítetos, que los identificaban por estas distinciones del resto de los dioses. Estos epítetos pueden reflejar un aspecto particular del papel del dios, como Apolo Musageta es «Apolo, [como] jefe de las Musas». Alternativamente el epíteto puede identificar un aspecto particular o local del dios, a veces se cree que arcaico ya durante la época clásica de Grecia. En los relatos míticos, estos seres son descritos como una larga familia multigeneracional. Sus miembros más viejos crearon el mundo tal como lo conocemos, pero fueron derrotados por las siguientes generaciones. Los dioses olímpicos más familiares de la religión y el arte griegos antiguos se habrían aparecido en persona a los griegos, según se describe en los poemas épicos, durante la «edad de los héroes». Proporcionaron a los belicosos antepasados de los griegos un número limitado de milagros, enseñándoles una selección de habilidades útiles y los métodos de adoración a los dioses, premiaron la virtud y castigaron el vicio, y engendraron hijos con humanos. Al igual que los hombres, los dioses helenos eran impredecibles y por eso unas veces tenían un estricto sentido de la justicia y otras eran crueles y vengativos. Su favor se alcanzaba por medio de los sacrificios y de la piedad, pero estos procedimientos no eran siempre efectivos puesto que los dioses eran muy volubles. La mitología griega comparte una estrecha similitud con la romana, en cuanto a los nombres de varios dioses y personajes de importancia. También se relacionan en lo concerniente a la parte mitológica de la religión: creencias, tradiciones y todo lo ligado o referente a mitología.

Naturaleza y fuentes de la mitología griega

Aunque todas las culturas del mundo tienen sus propios mitos, el término mitología es de acuñación griega, y tenía un significado especializado dentro de su cultura. El término griego muthologia está compuesto de dos palabras:
- muthos, que en griego homérico significa aproximadamente «un acto de habla ritualizado», como el de un jefe en una asamblea, o el de un poeta o sacerdote.
- logos, que en griego clásico significa «una historia convincente, una argumentación ordenada». En su acepción original, por tanto, una mitología es un intento de dar sentido a las narraciones estilizadas que los griegos recitaban en las fiestas, susurraban en los altares y contaban en los banquetes aristocráticos. Dado que hay pocos hombres más propensos a reñir que los poetas, los sacerdotes y los aristócratas, las contradicciones son abundantes. Más aún: son parte de la diversión. acto de habla: la Guerra de Troya formaba el contexto de varios ciclos de la mitología griega. El pene expuesto de Patroclo revela el aspecto sexual de su relación. Tales relaciones eran un elemento común en la mitología griega, siendo notable la de Zeus, rey de los dioses, con Ganimedes.]] Se dispone de varios tipos de fuentes primarias para el estudio de la mitología griega: # La poesía de las eras arcaica y clásica, compuesta principalmente para ser representada en los festivales de culto o los banquetes aristocráticos, y por tanto parte del muthos en el sentido homérico (véase La naturaleza de la mitología griega más arriba). Se incluye aquí: #
- La Odisea, La Ilíada y los himnos de Homero. #
- La Teogonía de Hesíodo. #
- Las obras dramáticas de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes. #
- Los himnos corales de Píndaro y Baquílides. # Las obras de historiadores como Herodoto y Diodoro Siculo y geógrafos como Pausanias y Estrabo, que viajaron por todo el mundo griego y escribieron las historias que oían en las distintas ciudades. # Las obras de mitógrafos, que escribieron tratados en prosa basados en las investigaciones realizadas para intentar reconciliar las historias contradictorias de los poetas. La biblioteca de Apolodoro de Atenas es el ejemplo conservado más extenso de este género. # La poesía de las edades helenística y romana, que aunque compuestas más como un ejercicio literario que cultural, contienen sin embargo detalles importantes que de otra forma se habrían perdido. Esta categoría incluye las obras de: #
- Los poetas helenísticos Apolonio de Rodas y Calímaco. #
- Los poetas romanos Higino, Ovidio, Estacio, Valerio Flaco y Virgilio. #
- Los poetas griegos de la Antigüedad Tardía Nono y Quinto de Esmirna. #
- Las novelas antiguas de Apuleyo, Petronio, Lolliano y Heliodoro.

Visión general

El ámbito de la mitología griega es enorme. Se extiende desde los horrendos crímenes de los primeros dioses y las sangrientas guerras de Troya y Tebas hasta las infantiles travesuras de Hermes y la conmovedora pena de Deméter por Perséfone. Las legiones de dioses y diosas, héroes y heroínas, monstruos, daimones, ninfas, sátiros y centauros que uno encuentra al atravesar este vasto paisaje son incontables. Algunos estudiosos afirman que llegó a haber hasta 30.000 divinidades en total. La mitología griega tiene una cronología interna aproximada. Aunque las contradicciones en las fuentes hacen imposible una cronología absoluta, puede dividirse aproximadamente en: #una edad de los dioses, #otra edad en la que los hombres y los dioses se mezclaban libremente, y #otra edad de los héroes en la que la actividad divina era más limitada. Mientras los mitos de la edad de los dioses han sido con frecuencia más interesantes para los estudiantes de la mitología contemporáneos, los autores griegos de las eras arcaica y clásica tuvieron una clara preferencia por los de la edad de los héroes: las heroicas Ilíada y Odisea, por ejemplo, empequeñecían a la Teogonía y a los himnos homéricos, centrados éstos en los dioses, tanto en extensión como en popularidad.

La edad de los dioses

himnos homéricos.]] Como sus vecinos, los griegos creían en un panteón de dioses y diosas que estaban asociados con los aspectos específicos de la vida. Por ejemplo, Afrodita era la diosa del deseo sexual, mientras que Ares era el dios de la guerra y Hades el de los muertos. Algunas deidades como Apolo y Dioniso revelaban personalidades complejas y mezcolanza de funciones, mientras otros como Hestia (literalmente «hogar», «chimenea») y Helios (literalmente «sol») eran poco más que personificaciones. Había también deidades específicas de un lugar, tales como dioses de los ríos y ninfas de manantiales y cuevas, y también se veneraban las tumbas de héroes y heroínas locales. Aunque había cientos de seres que podrían ser considerados «dioses» o «héroes» en uno u otro sentido, algunos figuraban sólo en el folclore o eran honrados localmente en lugares (por ejemplo Trofonio) o festivales (por ejemplo Adonis) particulares. Los principales lugares de culto, los grandes templos, eran dedicados mayoritariamente a un pequeño círculo de dioses, sobre todo los olímpicos, Heracles y Asclepio, y en algunos lugares Helios. Estas deidades era el centro de los grandes cultos panhelénicos. Muchas regiones y determinadas poblaciones tenían sus propios cultos centrados en las ninfas, los dioses menores y héroes desconocidos en otros lugares. La mayoría de las ciudades también adoraban a los principales dioses con ritos locales característicos y tenían sus propias leyendas sobre ellos.

Los primeros dioses

Un tipo de narrativa sobre la edad de los dioses cuenta la historia del nacimiento y los conflictos de las primera divinidades: Caos, Nix (Noche), Eros (Amor), Urano (el Cielo), Gaia (la Tierra), los Titanes y el triunfo de Zeus sobre los olímpicos. La Teogonía de Hesíodo es un ejemplo de este género. Sobre estos temas giran también muchos poemas hoy perdidos, incluyendo unos atribuidos a Orfeo, Museo, Epiménides, Abaris y otros legendarios profetas, que se usaban en rituales privados de purificación y en ritos misteriosos. Unos pocos fragmentos de estas obras se conservan en citas de filósofos neoplatónicos y fragmentos de papiro recientemente desenterrados. El pensamiento griego antiguo sobre poesía consideraba la teogonía, o canción sobre el nacimiento de los dioses, como el género poético prototípico —el muthos prototípico— y le atribuían poderes casi mágicos. Orfeo, el poeta arquetípico, era también el arquetipo de cantante de teogonías, que usaba para calmar mares y tormentas en la Argonáutica, y para conmover los pétreos corazones de los dioses del inframundo en su descenso al Hades. Cuando Hermes inventa la lira en el Himno Homérico a Hermes, lo primero que hace es cantar el nacimiento de los dioses. La Teogonía de Hesíodo no es sólo el relato sobre los dioses conservado más completo, sino también el relato conservado más completo de la función arcaica de los poetas, con su larga invocación preliminar a las Musas.

Nuevos dioses

Otro tipo cuenta la historia del nacimiento, penas y hazañas, y eventual ascenso al Olimpo de alguno de los dioses de la generación más joven: Apolo, Hermes, Atenea, etcétera. Los himnos homéricos son la fuente más antigua de esta clase de historias. Están con frecuencia estrechamente relacionados con los centros de culto del dios en cuestión: el Himno homérico a Apolo está compuesto de dos narraciones anteriores, contando una su nacimiento en Delos y la otra su establecimiento en el oráculo de Delfos. Similarmente, el Himno homérico a Deméter, con su cuento del rapto de Perséfone por Hades, narra el origen de los misterios eleusinos.

La edad de los dioses y los hombres

Entre la edad en la que los dioses vivían solos y la edad en la que la interferencia divina en los asuntos humanos era limitaba se extiende una edad de transición en la que los dioses y los hombres se mezclaban libremente. El tipo más popular de narrativa que enfrenta a los dioses con los primeros hombres cuenta la seducción o violación de una mujer mortal por parte de un dios (con frecuencia Zeus), resultando en uno o más hijos héroes. En unos pocos casos, una divinidad femenina se empareja con un hombre mortal, como en el Himno homérico a Afrodita, donde la diosa yace con Anquises concibiendo a Eneas. El matrimonio de Peleo y Thetis, del que nació Aquiles, es otro de estos mitos. Otro tipo narra la apropiación o invención de algún artefacto cultural importante, como cuando Prometeo roba el fuego a los dioses, cuando éste o Licaón inventa los sacrificios, cuando Tántalo roba néctar y ambrosía de la mesa de Zeus y los da a sus propios súbditos revelándoles los secretos de los dioses, cuando Deméter enseña la agricultura y los Misterios a Triptolemo, o cuando Marsias inventa el aulos y se enfrenta en un concurso musical con Apolo. Un último tipo trata sólo sobre Dioniso: este dios vaga por toda Grecia desde los países extranjeros para difundir su culto. Se enfrenta con un rey, Licurgo o Penteo, que se opone a él, y a quien castiga terriblemente por ello.

La edad de los héroes

La edad de los héroes puede dividirse por los sucesos monumentales de la expedición argonáutica y la Guerra de Troya. Ésta marca el final aproximado de la edad heroica.

Los primeros héroes

Entre los héroes, Heracles es prácticamente una clase por sí mismo. Sus fantásticas hazañas en solitario, con sus muchos temas de folclore, proporcionaron mucho material a las leyendas populares. Su enorme apetito y su carácter rústico también hicieron que fuese un personaje popular en las comedias, mientras su lamentable final proporcionó mucho material para las tragedias. Los otros miembros de la primera generación de héroes, como Perseo y Belerofonte, tienen muchos rasgos en común con Heracles. Como él, sus hazañas son en solitario, fantásticas y bordeando el cuento de hadas, pues mataron monstruos como la Medusa y la Quimera. Esta generación no fue tan popular entre los poetas, y sabemos sobre ella principalmente a través de los mitógrafos y los comentarios casuales de los escritores de prosa. Fueron, sin embargo, tema favorito del arte visual.

La generación de los argonautas

Casi todos los miembros de la siguiente generación de héroes, además de Heracles, fueron con Jasón en la expedición para buscar el vellocino de oro. Esta generación también incluía a Teseo, que fue a Creta a matar al Minotauro, a Atalanta, la heroína femenina, y a Meleagro, quien una vez tuvo un ciclo épico propio que rivalizaba con La Ilíada y La Odisea.

Crímenes reales

Entre el Argo y la Guerra de Troya hubo una generación conocida principalmente por sus horrendos crímenes. Éstos incluyen los hechos de Atreo y Tiestes en Argos, y también los de Layo y Edipo en Tebas, que llevaron al saqueo final de la ciudad a manos de Los siete contra Tebas y los Epígonos. Por razones obvias, esta generación fue extremadamente popular entre los escritores de tragedias atenienses.

Troya y sus secuelas

Epígonos Como punto de inflexión entre la edad de los héroes y los que los griegos consideraban el periodo histórico, la Guerra de Troya, sus preludios y epílogos, sobrepasan al resto de toda la edad en lo que se refiere a la cantidad de fuentes disponible. El ciclo troyano incluye:
- Los sucesos que llevan a la guerra: el juicio de Paris, el rapto de Helena y el sacrificio de Ifigenia en Aulis.
- Los sucesos de La Ilíada, incluyendo la disputa de Aquiles con Agamenón y las muertes de Patroclo y Héctor.
- El ardid del caballo de Troya y la destrucción de Troya.
- Los regresos al hogar de los héroes de Troya, incluyendo el vagabundeo de Odiseo y el asesinato de Agamenón.
- Los hijos de la generación troyana, como Orestes y Telémaco.

Teorías sobre sus orígenes

En la antigüedad, autores como Herodoto especulaban que los griegos había tomado prestados todos sus dioses de los egipcios. Posteriormente, los escritores cristianos intentarían explicar el paganismo helénico como degeneración de la religión bíblica. Sin embargo, en los siglos XIX y XX las ciencias de la arqueología y la lingüística surgieron para llegar a los orígenes de la mitología griega. Por una parte, la lingüística histórica muestra que ciertas partes del panteón griego fueron heredadas de la civilización indoeuropea junto con las raíces del idioma griego. Así, por ejemplo, el nombre Zeus es un cognado del latín Júpiter, el sánscrito Dyaus y el germánico Tyr (ver Dyeus), así como Urano con el sánscrito Varuna. En otros casos, paralelos cercanos de carácter y funciones sugieren una herencia común, aunque la falta de evidencia lingüística hace difícil probarla, como en el caso de las Moiras griegas y las Nornas de la mitología nórdica. Por otra, la arqueología ha mostrado la extensa apropiación por parte de los griegos de las civilizaciones de Asia Menor y Oriente Próximo. Cibeles es un claro ejemplo de apropiación de la cultura anatolia, mientras Afrodita toma muchos de sus títulos e iconografía de diosas del mundo semítico como Ishtar y Astarté. Estudios textuales revelan múltiples capas en las historias, tales como apartes secundarios que llevan a Teseo a los doce trabajos de Heracles. Se cree que tales historias sobre epónimos tribales tienen su origen en los intentos de absorber la mitología de una tradición en otra, con el fin de unir ambas culturas. Además de los orígenes indoeuropeos y de Oriente Próximo, algunos investigadores han especulado sobre las deudas de la mitología griega con las aún poco estudiadas sociedades prehelénicas de Grecias, tales como los minoicos y los llamados pelasgos. Esto es especialmente cierto en el caso de las deidades ctónicas y las diosas madre. Para algunos, las tres generaciones principales de dioses en la Teogonía de Hesíodo (Urano, Gaia, etcétera; los Titantes y los Olímpicos) sugieren un lejano eco de la lucha entre grupos sociales, reflejando las tres principales culturas desarrolladas en la civilización griega: minoicos, micénicos y helénicos. Los extensos paralelismos entre la narrativa de Hesíodo y el mito hurrita de Anu, Kumarbi y Teshub hace muy probable que la historia sea una adaptación de material tomado prestado, más que un registro histórico distorsionado. Los paralelos entre las primeras generaciones divinas (Caos y sus hijos) y Tiamat en el Enuma Elish son posibles (Joseph Fontenrose, Pitón: Un estudio del mito délfico y sus orígenes, NY, Biblo-Tannen, 1974). Investigadores jungianos como Karl Kerenyi han preferido ver el origen de los mitos griegos (y de los sueños) en arquetipos universales. Aunque no todos los lectores están seguros de las interpretaciones de la mitología en los términos de la psicología de los sueños de Carl Jung (como las de Kerenyi o Campbell), la mayoría coincide en que los mitos parecen sueños en dos aspectos: no son consistentes, quizás incluso ni completamente consistentes dentro de un único mito, y a menudo reflejan alguna experiencia pasajera de la esencia del dios, alguna epifanía, que debe entonces ser encajado en un hilo narrativo, de forma parecida a como los sueños se recrean como sucesos secuenciales. En definitiva, los orígenes de la mitología griega siguen siendo una fascinante cuestión abierta.

Creencia de los griegos en sus mitos

Para los griegos, la mitología era una parte de su historia, dudando pocos de que el relato de la Guerra de Troya en La Ilíada y La Odisea tenía una base verdadera. Los griegos usaban los mitos para explicar fenómenos de la naturaleza, diferencias culturales, enemistades y amistades tradicionales. Era una fuente de orgullo ser capaz de seguir la propia ascendencia hasta un héroe mitológico o un dios. Por otra parte, filósofos como Jenófanes comenzaban ya en el siglo VI adC a etiquetar las historias de los poetas como mentiras blasfemas. Esta línea de pensamiento encontró su expresión más radical en La República y las Leyes de Platón. Más deportivamente, el escritor de tragedia del siglo V adC Eurípides jugó frecuentemente con las viejas tradiciones, burlándose de ellas, e infundiendo notas de duda a través de la voz de sus personajes. En otros casos, Eurípides parece estar dirigiendo críticas mordaces al comportamiento de sus dioses. Los poetas, especialmente en el Imperio Romano tardío, adaptaban a menudo las historias de los personajes de la mitología griega de forma que no reflejaban creencias reales anteriores. Muchas de las más populares versiones de estos mitos que hoy tenemos eran en realidad estas interpretaciones y no las creencias originales.

Racionalismo helenístico

El giro escéptico de la edad clásica se hizo incluso más pronunciado en el período helenístico. Más audazmente, el mitógrafo Euhemero afirmaba que las historias sobre los dioses no eran más que confusos recuerdos de la crueldad de antiguos reyes. Aunque las obras de Euhemero se han perdido, interpretaciones en su estilo se encuentran con frecuencia en Diodoro Siculo. Las hermenéuticas racionalizadoras de la mitología se hicieron aún más populares en la época del Imperio Romano, gracias a las teorías fisicalistas de la filosofía estoica y epicúrea, así como a la inclinación pragmática del pensamiento romano. El anticuario Varro, resumiendo siglos completos de tradición filosófica, distinguía tres tipos de dioses:
- Dioses de la naturaleza: personificaciones de fenómenos tales como la lluvia y el fuego.
- Dioses de los poetas: inventados por bardos sin escrúpulos para incitar las pasiones.
- Dioses de la ciudad: inventados por sabios legisladores para tranquilizar e iluminar al pueblo. De Natura Deorum de Cicerón es el resumen más exhaustivo de esta línea de pensamiento.

Tendencias sincréticas

Un efecto secundario inesperado del punto de vista racionalista fue una tendencia popular a sincretizar los múltiples dioses griegos y extranjeros en nuevos cultos extraños y casi irreconocibles. Si Apolo y Serapis y Sabacio y Mitras eran todos en realidad Helios, ¿por qué no combinarlos todos juntos en un Deus Sol Invictus, con ritos conglomerados y atributos compuestos? La colección de himnos órficos y la Saturnalia de Macrobio, conservadas desde el siglo II, son productos de esta forma de pensar. Pero aunque en la religión Apolo podía ser cada vez más identificado con Helios o incluso con Dioniso, los textos recapitulando sus mitos rara vez reflejaban estas evoluciones. La mitología literaria tradicional estaba cada vez más disociada de las prácticas religiosas reales.

Intérpretes modernos

Una bibliografía de obras modernas sobre mitología griega, comenzando por la Genealogia degli Dei de Gentili de Bocaccio, puede encontrarse en el [http://homepage.mac.com/cparada/GML/Bibliography2.html Greek Mythology Link] (inglés) de Carlos Parada. Los artífices de la mitografía y hermenéutica modernas son, en un aproximado orden cronológico:
- Thomas Bulfinch
- Johann Jakob Bachofen
- James George Frazer
- Jane Ellen Harrison
- Walter Burkert
- Otto Rank
- Carl Jung
- Walter Otto
- Edith Hamilton
- Karl Kerenyi
- Robert Graves
- Claude Lévi-Strauss
- Michael Grant
- Joseph Campbell
- Timothy Gantz
- H. R. Rose

Véase también


- Odiseo
- Genealogías de la mitología griega
- Religión griega

Artículos relacionados


- Mitología
- Paganismo
- Mitología romana
- Religión romana

Enlaces externos


- [http://homepage.mac.com/cparada/GML Greek Mythology Link] de Carlos Parada (inglés)
- [http://www.theoi.com/ Theoi Project], una guía del antiguo panteón griego (inglés)
- [http://www.pantheon.org Encyclopedia Mythica] (inglés)
- [http://www.kelpienet.net/rea Rea - Mitología griega]
- [http://www.perseus.tufts.edu/cache/perscoll_Greco-Roman.html Perseus Digital Library], colección de textos completos de fuentes clásicas y comentarios sobre literatura, filosofía e historia griegas, romanas y modernas (inglés)

Referencias

Las fuentes principales de la mitología griegas son Homero, Hesíodo, los dramaturgos griegos, Píndaro, Apolonio de Rodas, Apolodoro, y los latinos Ovidio, Higino y Nono. Las fuentes secundarias más consultadas en inglés incluyen:
- Walter Burkert (1985) Religión griega, Harvard University Press, 1985
- Robert Graves, Los mitos griegos, 1955
- Lenardon, R. y M. Morford, Mitología clásica: Séptima edición, Oxford 2002.
- Carl Ruck y Danny Staples, El mundo de los mitos clásicos, 1994
- Karl Kerenyi, Los dioses de los griegos, 1951
- Karl Kerenyi, Los héroes de los griegos, 1959 Estudios influyentes más específicos incluyen:
- Gregory Nagy, Lo mejor de los aqueos, Johns Hopkins, 1979.
- Jane Ellen Harrison, Prolegómenos al estudio de la religión griega, 1903
- Karl Kerenyi, Eleusis: imagen arquetípica de madre e hija, 1967
- Karl Kerenyi, Dioniso: imagen arquetípica de vida indestructible, 1976 Categoría:Mitología griega Categoría:Grecia ja:ギリシア神話 ko:그리스 신화

Esquilo

Esquilo, (en griego antiguo: Αἰσχύλος / Aiskhúlos), Eleusis, 525 adC - Gela, 456 adC, dramaturgo griego. Predecesor de Sófocles y Eurípides es considerado como el creador de la tragedia griega. Eurípides Nació en Eleusis, Ática, lugar en el que se celebraban los misterios de Éleusis. Pertenecía a una noble y rica familia de terratenientes. En su juventud fue testigo del fin de la tiranía de los Pisistrátidas en Atenas.

Vida

Fue uno de los "Maratonianos"; luchó en las guerras promovidas contra los Persas en la batalla de Maratón 490 adC, en las de Salamina 480 adC y, posiblemente, en la de Platea. Alguna de sus obras, como Los Persas 472 adC, o Los siete contra Tebas 467 adC, son el resultado de sus experiencias de guerra. Fue, también, testigo del desarrollo de la democracia ateniense. En Los suplicantes 490 adC, puede detectarse la primera referencia que se hace acerca del poder del pueblo, y la representación de la creación del Areópago, tribunal encargado de juzgar a los homicidas. En Las Euménides 478 adC, se apoya la reforma de Efialtes 462 adC, transferencia de los poderes políticos del Areópago al Consejo de los quinientos. Se le acusó de haber revelado los misterios de Éleusis, por lo que fue juzgado y absuelto. Viajó a Siracusa Sicilia, invitado por el tirano Hiéron, para el que produjo Las mujeres de Etna en honor a la nueva ciudad de Etna que éste había fundado, y puso, de nuevo, en escena, Los Persas. Tras la representación de La Orestíada 458 adC, volvió a visitar Sicilia, donde murió en Gela, en el 456 adC - 455 adC Tuvo un hijo, Euphorion, que, como él, fue un poeta trágico. Escribió 73 piezas (algunas fuentes las cifran en 90), consiguió su primera vistoria en composición dramática en el 484 adC, siendo sus rivales Pratinas Phrynichos y Choerilos de Atenas. Sólo fue vencido por Sófocles en el año 468 adC De la importancia de su obra da fe el hecho de que se permitiera que sus obras fueran representadas y presentadas en el agón (certamen) en los años posteriores a su muerte, junto a las de los dramaturgos vivos; un honor excepcional ya que era costumbre que las obras de los autores fallecidos no se pudieran presentar al agón. De toda su obra sólo se conservan siete piezas, seis de ellas premiadas, y sustanciosos fragmentos de otras tantas. En su epitafio no consta como poeta, sino como luchador de Maratón.

Características generales

Esquilo gusta de realizar trilogías ligadas; los primeros tres dramas de una secuencia de cuatro dramatizaban episodios consecutivos del mismo mito y el drama satírico que seguía contenía una historia relacionada con los mismos. En la presentación a los concursos se representaban tres tragedias además de un drama satírico (para romper tensión). Tras su época, la trilogía ligada quedó como una opción ocasional, mientras que muchísimas puestas en escena consistían en cuatro dramas independientes. Los persas (472 adC.), Los siete contra tebas y Las suplicantes son dramas de dos actores ya que fue Esquilo el que introdujo el segundo actor en escena, disminuyendo la intervención de los coros, y haciendo posible el diálogo y la acción dramática. Los diálogos principales son fundamentalmente entre personajes y coro con una gran variedad de esquemas estructurales y un ritmo de acción más bien lento. Éste es uno de los rasgos principales del arcaísmo del teatro de Esquilo. En La Orestíada (Agamenón, Las coéforas, y Las Euménides), Esquilo dispone de skene, de ekkylkema, de mechane y de un tercer actor, como vemos en la escena del Agamenón en la que aparecen en un agón Agamenón y Clitemnestra, estando presente, en silencio, Casandra. El interés central de los dramas de Esquilo se halla, principalmente, en la situación y en su desarrollo, más que en los personajes. El personaje que ha sido más trabajado por el autor es Clitemnestra en La Orestíada. Casandra Los coros esquileos casi siempre gozan de una personalidad fuerte y peculiar, sus palabras, junto a la música y la danza, contribuyen a llamar la atención sobre los profundos temas del teatro de Esquilo, determinando el tono de todo el drama. Los coros esquileos tienen, a menudo, una importancia sustancial sobre la acción. Las Danaides y las Erinies son, de hecho, las principales protagonistas de sus dramas. El estilo lírico de Esquilo es claro pero con una fuerte tendencia a lo arcaíco y con rasgos hómericos. Sobresalen, al presentar modelos de lenguaje y de imágenes, metáforas, símiles, campos semánticos determinados, elaborándolos hasta los detalles más mínimos y manteniéndolos a lo largo de todo el drama o de la trilogía. Otra característica peculiar, es el decoro trágico, el protagonista tiene que expresarse como lo que es, por ejemplo, en el caso de Agamenón, éste debe hablar como lo haría un héroe trágico. También es audaz, y está dotado de una gran imaginación a la hora de aprovechar los aspectos visuales de sus dramas. El contraste entre el vestido de la reina persa al entrar en su carroza y la vuelta de Jerjes vestido sólo de harapos; la caótica entrada del coro en Los siete contra Tebas; Las Danaides de aspecto africano, vestidas exóticamente, su enfrentamiento con los soldados egipcios, la alfombra púrpura que llevará a Agamenón a la muerte, Las Erinies en escena, la procesión que concluye en La Orestíada etc., demuestran su dominio de la técnica teatral y la escenografía.

Temas y Elementos fundamentales

El sufrimiento humano es el tema principal en el teatro esquileo, un sufrimiento que lleva al personaje al conocimiento (recordar la máxima del pathei mathos, el conocimiento a través del sufrimiento) y que no está reñido con una fuerte creencia en la justicia final de los dioses. En su producción el sufrimiento humano tiene siempre causa directa o indirecta en una acción malvada o insensata que conduce a la desgracia de los protagonistas pero que puede haber sido heredada por los mismos. Es fundamental, a este respecto, la fuerza del genos, de la herencia de la culpa y de los lazos de sangre, que provoca que las faltas de los antepasados sean heredadas por los protagonistas míticos actuales como ocurre con el enfrentamiento entre Atreo y Tiestes que empaña las existencias de Agamenón, Egisto y, más tarde, de Orestes. Por lo tanto, en ocasiones, se trata de víctimas indirectas que, a veces, incurren ellas mismas en una culpa mayor o menor, pero de las que muchas son completamente inocentes. Un elemento clave en el teatro esquileo es la sustitución, en la escena final, de la persuasión en lugar del empleo de la violencia; como vemos en la Orestíada. Casi siempre, los dioses, son severos e implacables y los mortales se encuentran prisioneros, sin esperanza, pese a que puedan elegir cómo afrontar su propio destino. En sus últimas producciones, sobresale un concepto diferente de la divinidad, como ocurre en la Orestíada donde los dioses del Agamenón y de Coéforos se convierten en Euménides, en responsables y afectuosos protectores de los mortales que lo merecen. Esquilo está muy interesado en la vida comunitaria de la polis y todas sus obras conservadas tienen aspectos visiblemente políticos. Parece ser un gran defensor de la democracia, un mundo cuyos elementos aparecen por primera vez en Los Suplicantes. En todos los dramas de Esquilo aparece el contraste entre el individuo potente y dedicado a sus intereses, así como al control del estado, y cuyos actos, frecuentemente irresponsables, amenazan con arruinarlo, y la comunidad, que debería tener el control de sí misma y cuyas acciones colectivas aseguran la salvación general.

Obra


- Los Persas 472 adC
- Los siete contra Tebas 467 adC
- Los suplicantes 463 adC
- La Orestíada 458 adC que comprende:
  - Agamenón
  - Las Coéforas
  - Las Euménides
- Prometeo encadenado (autoría en discusión) Categoría:Teatro Categoría:Escritores de Grecia Antigua Categoría:Literatura clásica Categoría:Escritores en griego antiguo ja:アイスキュロス ko:아이스퀼로스

Tebas (Grecia)

:Para la antigua capital del Alto Egipto, vea Tebas (Egipto). Tebas (Θῆβαι Thívai) es una ciudad de Grecia, situada al norte de la cordillera de Citerón, que separa Beocia de Atica, y en el borde sur de la planicie de Beocia. En tiempos antiguos fue la ciudad más grande de esa región. En la actualidad, el lugar de la antigua ciudadela, Cadmea, se encuentra ocupado por la ciudad de Thíva (Θήβα). categoría: Localidades de Grecia ja:テーバイ

Beocia

La Beocia era una antigua región de Grecia. Su ciudad más importante era Tebas. El gentilicio latino era aonius. Los beocios no eran tan desarrollados como los habitantes del Atica o de Jonia. Políticamente sus ciudades se gobernaron por la oligarquía. fue una región de bastante relieve político durante siglos. De Beocia es originario el poeta Píndaro. Durante las Guerras Médicas, los beocios adoptaron una actitud sumisa ante la invasión persa. Esto les valió la rechifla general de las ciudades helénicas, por lo que políticamente sufrieron un eclipse. Durante las Guerras del Peloponeso, Tebas aprovechó de aliarse con Esparta para luchar contra Atenas, y así hacerse con la hegemonía de toda la Grecia central. Después de la derrota ateniense, esta última fue perdonada (es decir, no arrasada hasta sus cimientos) precisamente para servir de contrapeso al creciente poderío tebano. Pero la creciente opresión de los espartanos provocó una rebelión en Tebas, de la que surgieron los incomparables generales Epaminondas y Pelopidas, que libertaron Tebas y Beocia, aunque no pudieron asegurar la hegemonía tebana a toda Grecia. Finalmente, ante la conquista macedónica los tebanos se resistieron heroicamente, lo que les valió que su ciudad fuera arrasada el año 335 adC por Alejandro Magno. Categoría:Grecia Antigua

Yocasta

Yocasta fue reina de Tebas, más nombrada y conocida por sus infortunios que por sus méritos o por su reino. Siendo aún niña se casó con Layo, rey de Tebas, del cual tuvo un hijo. Después de una revelación Layo mandó matarlo y que le echasen a las fieras, lo cual no cumplió ella. El Rey de Corinto le acogió como su hijo y le crió. Le llamó Edipo. Más tarde, adiestrado en el arte militar y mandado por su padre adoptivo, mató a su verdadero padre Layo. Enviudada Yocasta, se casó con Edipo, desconociendo su verdadero origen, y tuvieron a Polinices, Etíocles, Ismene y Antígona. Más tarde, por revelación, supo que su marido era en realidad su hijo. Esto ocasionó terribles tribulaciones entre los hijos, el padre y la madre, dando así origen a una de las mayores tragedias griegas conocidas la cual, a su vez, da origen a la denominación Complejo de Edipo que se utiliza en Psicología. ja:イオカステ

Erinias

En la mitología griega, las Erinias (en griego Έρινύες, de origen oscuro, quizá de έρίνω, «perseguir») eran demonios femeninos de la justicia y la venganza, personificaciones de un concepto de castigo muy antiguo.

Nombres

Las Erinias son también llamadas Euménides (en griego Εύμενίδες, «benévolas»), un eufemismo que se usaba para evitar su ira cuando se pronunciaba su verdadero nombre. Esto es parecido al tabú de decir los nombres de ciertos espíritus en muchas culturas. Según la tradición, este nombre se habría utilizado por primera vez tras la absolución de Orestes por el Areópago (que se describe más adelante). Luego se usó para aludir al lado bueno de la Erinias. En Atenas se usaba también eufemísticamente la perífrasis σεμναί θεαί semnai theai, «venerables diosas». También se les aplicaba el epíteto Praxídiceas (Πραξιδικαι), «ejecutoras de las leyes». Por último, en la mitología romana se les conoce como Furias (en latín Furiae o Dirae, «terribles»).

Ascendencia

Hijas según Hesíodo de la sangre derramada por Urano sobre Gaia cuando su hijo Crono le castró, por lo que son divinidades ctónicas. Su número suele permanecer indeterminado, aunque Virgilio, inspirándose probablemente en una fuente alejandrina, nombraba tres:
- Alecto (Άληκτώ, «implacable»), que castiga los delitos morales.
- Mégara (Μεγαιρα, «celosa»), que castiga los delitos de infidelidad.
- Tisífone (Τισιφονη, «vengadora del asesinato»), que castiga los delitos de sangre. Epiménides las hacía hermanas de las Moiras, hijas de Crono y Eurínome; Esquilo hijas de Nix, la Noche; y Sófocles hijas de Gaia y Scotos, las Tinieblas. En la tradición órfica eran hijas de Hades y Perséfone (este compromiso con el mundo infernal aparece también en La Ilíada).

Papel

Las Erinias son fuerzas primitivas anteriores a los dioses olímpicos, por lo que no se someten a la autoridad de Zeus. Moraban en el Érebo (o en el Tártaro según la tradición), el inframundo, del que sólo volvían a la Tierra para castigar a los criminales vivos, sometiendo mientras a torturas sin fin a los eternamente condenados. A pesar de su ascendencia divina, los dioses del Olimpo muestran una profunda repulsión hacia estos seres que no toleran. Por su parte, los mortales las temen y huyen de ellas. Es esta marginación y la necesidad de reconocimiento que implica lo que, en la obra de Esquilo, llevará a las Erinias a aceptar el veredicto de Atenea, a pesar de su inagotable sed de venganza. Personifican la maldición lanzada por cualquiera y son las encargadas de castigar los crímenes durante la vida de sus autores, y no más tarde. No obstante, siendo su campo de acción ilimitado, si el autor del crimen mueren, lo perseguirán hasta el inframundo. Justas pero sin piedad, ningún rezo ni sacrificio puede conmoverlas ni impedir que lleven a cabo su tarea. Rechazan las circunstancias atenuantes y castigan todas las ofensas contra la sociedad y la naturaleza como el perjurio, la violación de los ritos de hospitalidad y sobre todo los crímenes o asesinatos contra la familia. En épocas antiguas se creía que los seres humanos no podían ni debían castigar tan horribles crímenes, correspondiendo a las Erinias perseguir al desterrado asesino del fallecido en venganza, hostigándole hasta hacerle enloquecer (de ahí su nombre latino, derivado de furor). La tortura sólo cesaba si el criminal encontraba a alguien que le purificase de sus crímenes. Némesis representa un concepto similar, y su función se solapa con la de las Erinias, con la diferencia de que aquélla castigaba las faltas cometidas contras los dioses. Castigaban el hibris o exceso. Prohibían a los adivinos revelar fielmente el futuro para que este conocimiento no acercara al hombre a los dioses. Se representa a estas hórridas deidades vengadoras como genios femeninos con serpientes enroscadas en sus cabezas entre el pelo, portando látigos y antorchas, y con sangre manando en lugar de lágrimas en los ojos. Tambíen se decía que tenían grandes alas de murciélago o pájaro, o el cuerpo de un perro. Solían ser comparadas con las Gorgonas, las Grayas y las Arpías debido a su espantosa y oscura apariencia y al poco contacto que mantenían con los dioses olímpicos. Atormentan a los que hacen el mal, persiguiéndolos incansablemente sobre la Tierra hasta volverlos locos. En un sentido más amplio, la Erinias representan la rectitud de las cosas dentro del orden establecido, protectoras del cosmos frente al caos. En La Ilíada privan de la palabra a Janto, el caballo de Aquiles, por culpar a los dioses de la muerte de Patroclo y privan de descendencia a Fénix. El filósofo Heráclito decía que si Helios decidía cambiar el curso del Sol a través del cielo, ellas le impedirían hacerlo. Un mito cuenta que Tisífone se enamoró de Citerón, y terminó provocando su muerte por mordedura de serpiente, concretamente de una de su cabeza.

Tragedia de Esquilo

Citerón (1862).]] En Las Euménides de Esquilo, la tercera parte de La Orestíada, las Erinias persiguen a Orestes. Éste había matado a su madre, Clitemnestra, en venganza por el asesinato de su padre, Agamenón. En su primera representación, esta tragedia provoca verdadero terror entre los espectadores. Las Erinias componen el coro. Las representaciones que nos han llegado las muestran sosteniendo látigos y antorchas, y a veces también rodeadas de serpientes. Lo único que interesa a la Erinias es el acto cometido por Orestes, sin juzgarlo ni considerar circunstancias atenuantes. El propio Apolo debe oponerse a su venganza implacable, concediéndole su protección a Orestes, a quien había incitado a vengarse del asesino de su padre, que resultó ser Clitemnestra. Las Erinias, nos cuenta Esquilo, persiguen a Orestes hasta Delfos, el más importante santuario de Apolo. No le liberan hasta que dioses les convencen para que acepte el veredicto del tribunal de Atenas, el Areópago. Allí, Atenea interviene como patrona de la ciudad y equilibra el sufragio. Orestes es absuelto, pero debe traer de la Táuride una estatua consagrada a Artemisa. Las Erinias son acogidas entonces en Atenas bajo la forma más clemente forma de Euménides («benévolas») o Semnai Theai («venerables diosas»). A pesar de ello las Erinias persiguen a Alcmeón, que había matado a su madre. Como Orestes, Apolo le había incitado a vengar a su padre. Alcmeón es perseguido por las Erinias a través de Grecia, hasta que halla refugio en una tierra que no existía aún en el momento del asesinato de su padre, escapando así al poder de su perseguidoras.

Culto

Se les sacrificaban ovejas negras y libaciones de νηφάλια nêphalia, mezcla de miel y agua. Hay en Arcadia un lugar que posee dos santuarios consagrados a las Erinias. En uno de ellos llevan el nombre de Μανίαι (Maniai, «las que vuelven loco»). Fue en este lugar donde, vestidas de negro, sitiaron a Orestes por primera vez. No lejos de allí, cuenta Pausanias, se encuentra otro santuario donde su culto se asocia al de las Cárites («las diosas del perdón»). En este lugar, vestidas de blanco, purificaron a Orestes y éste tras su curación ofreció un sacrificio expiatorio a las Maniai.

Las Erinias en la ficción

En La divina comedia de Dante se muestra a las Erinias a las puertas de la ciudad de Dis, que es el punto de entrada al cuarto círculo inferior del Infierno. También aparecen en la tragedia de Leconte de Lisle Las Erinias (Les Érinnyes, 1872), con música de acompañamiento compuesta por Massenet. La obra de Jean-Paul Sartre Las moscas (Les Mouches, 1943) usan una reelaboración de la Orestíada (con las moscas del título siendo las Furias) en una perspectiva moderna contra la religión [http://www.geocities.com/Athens/Academy/6422/rev0008.html]. En los cómics de DC, las Furias son invocadas por Hippolyta Hall en la novena colección de la serie The Sandman, Las Benévolas (que es titulado también por una traducción de un nombre usado para las furias, Euménides), porque cree por error que Sueño había secuestrado y asesinado a su bebé. Oficialmente, las Furias podían ocuparse de Sueño porque éste había matada recientemente a su hijo Orfeo, y las Furias puede vengarse de cualquiera que haya derramado la sangre de su familia. En el álbum Human on the Inside de The Authority, las Furias aparecen a petición del Dr. Ledbedder para comenzar la destrucción de la Autoridad. Afirman castigar a todos los que se creen buenos (es decir, tienen superpoderes). Las Erinias también han sido adaptadas en la serie de televisión Charmed, donde se les muestra como mujeres del Infierno con cara de perro. Se les llama Furias y atacan a los inocentes con un mortífero humo. En la novela de ciencia ficción Path of the Fury de David Weber, Tisífone, habiendo muerto cuando cesó el culto a los dioses griegos, reaparece en el futuro. Encuentra una mente poderosa que ha sufrido una gran injusticia y se embarca en una ruta de destrucción para corregirlo. Esto incluye robar una poderosa nave espacial y causar estragos a escala interestelar. En la pista epónima de su primer álbum, Rob Dougan las llama Furious Angels («Ángeles Furiosos») e imagina poéticamente que su amor por una mujer es tan fuerte que, si ella le dejara, «ángeles furiosos te traerían de vuelta a mí». En la novela de Stephen Ling El retrato de Rose Madder, las Erinias aparecen como un toro ciego y enfadado que vive en un laberinto dentro de una pintura. En la novela de Robert Weinberg A Calculated Magic, las Erinias (a las que se alude como Las Benévolas, las Furias y las Euménides) son contratadas con regularidad por un espía de la KGB para asesinar a sus víctimas por él. En Dragones y Mazmorras, las [http://www.systemreferencedocuments.org/35/sovelior_sage/monstersDtoDe.html#erinyes-devil Erinias] son un tipo de demonio baatezu encargados de tentar a los mortales con actos malvados y al servicio de los Nueve Infiernos de Baator. Xena sufrió una persecución parecida a la de Orestes a cargo de las tres Furias en el primer episodio de la tercera temporada de Xena, la princesa guerrera. En la novela de Terry Brooks Las Piedras Élficas de Shannara, el druida místico Allanon lucha contra las Furias y los Dagda Mor es un huida de la Prisión Druida, Paranor. Las Erinias aparecieron en los videojuegos Dawn of Sorrow y Aria of Sorrow de la serie Castlevania, como monstruos enemigos llamados «Erinys».

Fuentes


- Apolodoro, Biblioteca I, 1, 4
- Cicerón, De la naturaleza de los dioses III, 46
- Esquilo, Las Euménides; Prometeo encadenado 516; Agamenón y los siete contra Tebas
- Eurípides, Orestes
- Hesíodo, Teogonía 185; Los trabajos y los días 803
- Homero, La Ilíada IX, 455-457; XV, 170; XIX, 256; XXI, 380
- Nono de Panópolis, Dionisíacas X, 97
- Ovidio, Las metamorfosis VI, 430-431; VIII, 482; IX, 410; X, 46
- Pausanias, Descripción de Grecia VIII, 34
- Sófocles, Edipo en Colona
- Virgilio, La Eneida VI, 250; XII, 844 y sig.

Bibliografía


- Harry Thurston Peck, Harpers Dictionary of Classical Antiquities, 1898

Artículos relacionados


- Lilith
- Manía
- Orestes

Enlaces externos


- [http://homepage.mac.com/cparada/GML/ERINYES.html Green Mythology Link - Erinyes] (inglés)
- [http://www.theoi.com/Khthonios/Erinyes.html Theoi Project - Erinyes] (inglés) Categoría:Mitología griega ja:エリニュス

Polinices

Polinices era hijo de Edipo y Yocasta, reyes de Tebas, y hermano de Eteocles, Antígona e Ismene. Cuando su padre murió, su hermano Eteocles y él se enzarzaron en una guerra que dio lugar a la muerte de ambos entre sí. Su tío, Creonte, hermano de Yocasta, se proclamó rey de Tebas. Creonte dio orden de no sepultar el cadáver de Polinices por haber traicionado a Tebas, pero su hermana Antígona desobedeció a Creonte y le dio sepultura. Categoría:Mitología griega

Argos (Grecia)

Para otros usos del término Argos, véase la página de página de desambiguación ---- Argos es una ciudad griega en la región del Peloponeso, en la prefectura de Argólida, situada cerca de la capital de la prefectura, Nauplia, que es su puerto histórico. La ciudad es considerada la más antigua de Grecia. Su fundación data del 2000 a. de C. En el pasado era una ciudad próspera, pero hoy en su lugar sólo existen ruinas, después de que la incendiaran los turcos en 1825. Durante la Guerra de la Independencia Griega fue defendida por Ypsilandis contra los otomanos. La ciudad fue la cuna de muchos héroes mitológicos que participaron en la Guerra de Troya. Numerosos restos del pasado atraen a los turistas a la ciudad. También son característicos los cultivos de cítricos, que rodean a la ciudad y llenan en valle en que se encuentra. La ciudad moderna se situa al pie de una colina, y posee una serie de edificios modernos que se ven dominados por el castillo de Larissa a 300 metros por encima . Este castillo (s. XIII), visto desde abajo emociona y despierta la curiosidad; una vez en su interior es como algo utópico. Sólo perduran sus paredes exteriores y el armazón de un torreón, pero se aprecian maravillosas vistas de la costa y la ciudad en medio de extensos huertos de cítricos y olivares. También en el castillo se encuentra un museo donde se exhiben cerámicas, armas mosaicos y una armadura de bronce del siglo VIII a. C. que nos remiten a la antigua ciudad. Uno de los mitos que hace referencia al nombre de esta ciudad es aquel que cuenta que en tiempos inmemoriales un grupo de argonautas se embarcó para le conquista del Vellocino de Oro. La nave en la cual viajaban se llamaba Argos en honor a su constructor. Este grupo de aventureros contaba con la protección de la diosa Palas Atenea quien proporcionó a la nave poderes mágicos. El buque tenía un poder oracular cada vez que sus navegantes insertaban en la proa una pieza de encina de Dodona, a la vuelta de la expedición, y en honor a la victoria Atenea convirtió a la nave en la constelación que se conoce con el nombre de Argos. Categoría:Localidades de Grecia

Grecia

Grecia (oficialmente República Helénica) es un país del sureste de Europa que forma parte de la Unión Europea (UE). Situado en el lado sur de la península balcánica, limita por tierra con Bulgaria, la Antigua República Yugoslava de Macedonia - FYROM, y Albania al norte, al este con Turquía y al oeste y sur en el Jónico y Mediterráneo.

Historia

Artículo principal: Historia de Grecia Vista por muchos como la cuna de la civilización occidental, Grecia tiene una larga y rica historia durante la cual extendió su influencia sobre tres continentes. Las costas del mar Egeo vieron el surgimiento de las primeras civilizaciones europeas, la minoica y la micénica. Después de su desaparición, volvió a resurgir otra alrededor del 800 adC. Esta última estableció colonias desde sus polis (ciudades-estado) a lo largo de todo el mediterráneo, resistió las invasiones de Persia y su cultura sería la base de la civilización helenística que sucedió al imperio de Alejandro Magno. Fue conquistada por Roma en 168 adC aunque la superior cultura griega modificó profundamente la romana. De hecho, en la parte oriental del imperio la cultura y el griego siguieron siendo más influyentes. En el siglo V, Roma cae a manos de las tribus bárbaras y se hunde el Imperio Romano de Occidente, pero el Imperio Romano de Oriente sigue existiendo. Con el vacío cultural de Occidente que sigue a las conquistas bárbaras, el Imperio Romano de Oriente va evolucionado, perdiendo sus características más romanas y fortaleciendo las características más griegas, ya que Grecia se constituye como el eje del nuevo Imperio. Poco a poco se va conociendo como el Imperio Griego Medieval o Imperio Bizantino. El Imperio Griego Medieval se constituye como uno de los imperios más grandes de la historia de Europa; abarca desde el Mar Adriático y el Sur de Italia hasta Oriente Medio; Constantinopla se erige como la Segunda Roma y como el centro de la civilización heredera de las antiguas Grecia y Roma. El Imperio Griego de Bizancio también es uno de los imperios más longevos de la Historia: dura casi 1.000 años, desde el siglo V hasta el siglo XV. En 1453, Constantinopla cae a manos de los otomanos. Los turcos ocupan casi todos los Balcanes y llegan a las puertas de Viena. En Grecia, sin embargo, la impronta de la ocupación varia: mientras que en el Norte del país la presencia turca deja una notable huella, hay zonas de Grecia (especialmente las montañas del Peloponeso) donde la influencia turca es mucho menor. Por otra parte, hay territorios que apenas llegan a caer en manos de los turcos, como las Islas Jónicas. La mayor de ellas, Cefalonia, por ejemplo, sólo está bajo dominio otomano durante 11 años, y la vecina Corfú, no llega nunca a ser dominada por el Imperio Otomano. El auge de los nacionalismos en Europa lleva a los helenos a alzarse en armas contra los otomanos en 1821, en lo que se conoce como la Revolución Griega. Los líderes revolucionarios son una amalgama de bandidos, proscritos y jefes locales llamados klefts como Theodoros Kolokotronis, Georgios Karaïskakis, Nikita Stamatopoulos o Staïkos Staïkopoulos, y se rebelan con la ayuda de la Iglesia Cristiana Ortodoxa. La Guerra de la Independencia dura desde 1821 hasta 1831, año en que Grecia logra su independencia. Durante el resto del siglo XIX y principios del XX, Grecia combate en varias guerras contra los turcos y los búlgaros, logrando victorias que le permiten expandirse por el Norte e integrar a las poblaciones étnicamente griegas de esos territorios dentro del Estado griego. Así, en 1912, Grecia lucha en la Primera Guerra Balcánica, junto con otros países balcánicos (Serbia y Montenegro y Bulgaria), contra Turquía, que acaba derrotada y perdiendo la mayor parte de sus territorios en Europa. Un año más tarde, Bulgaria ataca a Grecia y a Serbia y Montenegro y empieza la Segunda Guerra Balcánica. Bulgaria pierde la contienda y Grecia y Serbia se dividen la región de Macedonia, habitada tanto por eslavos como por griegos y otros grupos minoritarios. En 1922, la invasión de Asia Menor contra Turquía por parte del ejército griego acaba en desastre, y un millón de habitantes de Asia Menor de etnia griega llegan a Grecia como refugiados. Siguen a la catástrofe de Asia Menor numerosos regimenes, muy inestables y salpicados de continuos golpes de estado. El gobierno más longevo es el de los liberales de Eleftherios Venizelos. En 1936, el general Ioannis Metaxas establece un régimen de carácter fascista. El periodo del Fascismo Griego duró hasta 1941, año en que Metaxas murió y en que empezó la ocupación alemana. Grecia pertenecería al Tercer Reich hasta 1944, año en que los alemanes son expulsados por la Resistencia griega y por el debilitamiento del Reich. Ese mismo año empieza una sangrienta guerra civil, que duraría hasta 1949. En 1949 se restaura la democracia en el país. En 1952 Grecia entra en la OTAN, y se constituye en un bastión del mundo capitalista occidental (el único país de economía capitalista y régimen democrático en el Este de Europa junto con Finlandia), En 1967 los militares con ayuda del gobierno norteamericano dieron un golpe de estado estableciendo el llamado Régimen de los Coroneles. En 1973 fue abolida la monarquía. En 1974 apoyaron el golpe de estado progriego en Chipre. En 1975 tras un referéndum que abolió la monarquía, la república democrática fue establecida. Grecia ingresa en la Unión Europea en 1981, pero la política exterior de Andreas Papandreou choca con la política de la Unión Europea y Papandreou, durante unos años, amanaza con sacar a Grecia de la Unión Europea y de la OTAN. A partir de 1989 y del estallido de las guerras yugoslavas, las coincidencias estratégicas de Grecia y Serbia relanzan de nuevo la vieja idea de una Confederacion Greco-Serbia, la idea de que Grecia y Serbia se unan en un Estado único. La idea no prospera y Grecia sigue su camino como Estado independiente y miebro de la Unión Europea. Finalmente, en 2001, Grecia adopta el Euro.

Política

Artículo principal: Política de Grecia

Organización territorial

Artículo principal: Organización territorial de Grecia Existen 13 regiones (peripheries), divididas a su vez en prefecturas (nomoi):

Geografía

Organización territorial de Grecia Artículo principal: Geografía de Grecia Bajo protectorado territorial se encuentra el monasterio de Monte Athos, el cual es independiente administrativamente del gobierno griego.

Economía

Artículo principal: Economía de Grecia

Demografía

Artículo principal: Demografía de Grecia Según el censo de 2001, Grecia tiene 11.018.000 habitantes. De ellos, el 58,8% vive en zonas urbanas, mientras que sólo el 28,4% vive en zonas rurales. La población de las dos ciudades más grandes de Grecia, Atenas y Tesalónica, es de casi 5 millones para la primera y algo mas de 1 millon en la segunda. Aunque la población de Grecia sigue creciendo, el país se enfrenta a un serio problema demográfico: 2002 fue el primer año en que el número de muertes superaba el número de nacimientos. Hoy en día viven numerosos inmigrantes en Grecia, de los que el 65% de estos inmigrantes proviene de Albania. La migración masiva de albaneses a Grecia desde la caída del comunismo en Albania supone una fuente de conflictos en Grecia. Los albaneses sufren discriminación y explotación en Grecia, y a su vez son tachados de problemáticos y criminales a pesar de su gran contribución a la economía griega. Durante la construcción de los estadios de los Juegos Olímpicos de Atenas, por ejemplo, más de la mitad de los trabajadores eran albaneses. Hay comunidades más pequeñas de inmigrantes provenientes de Bulgaria, Rumanía, Pakistán, Ucrania, Polonia y Georgia. Se desconoce el número exacto, ya que gran parte de los inmigrantes vive de forma ilegal en Grecia. Existen también numerosos grupos minoritarios lingüísticos, religiosos o culturales, como por ejemplo los gitanos, los eslavos y los vlachs (arrumanos y megleno-rumanos). La única minoría que goza de derechos especiales (debido principalmente al Tratado de Lausana) es la minoría turca musulmana de Tracia

Religión

La Constitución griega garantiza la libertad absoluta de religión. También dice que todas las personas que vivan en el territorio griego disfrutarán de una protección completa de sus creencias religiosas. Según la Constitución, la "religión prevaleciente" es la Iglesia Ortodoxa Oriental de Cristo. La mayoría de los griegos (del 95% al 98%) son seguidores, aunque sólo sea de forma nominal, de la Iglesia Ortodoxa Griega, aunque la observancia religiosa ha caído en años recientes. Los musulmanes griegos suponen el 1,3% de la población y se concentran principalmente en Tracia. También hay algunos protestantes evangelicales y católicos, principalmente en las Islas Cícladas; y judíos, sobre todo en Tesalónica. Algunos grupos intentan reconstruir la antigua religión pagana griega.

Cultura

Artículo principal: Cultura de Grecia

Deportes

50px en los Juegos Olímpicos

Véase también


- Alfabeto griego
- Grecia Antigua
- Mitología griega
- Juegos Olímpicos de Atenas 2004

Enlaces externos


- [http://www.colegiosaofrancisco.com.br/novo/civilizacao_grega/civilizacao_grega_menu.html Civilização Grega]
- [http://www.government.gr/index.html Government.gr] - Sitio oficial gubernamental (principalmente en griego).
- [http://www.parliament.gr/english/organwsh/default.htm Parlamento Helénico] - Sitio oficial del Parlamento.
- [http://www.olympion.de/greek-embassies-worldwide.html Lista de embajadas griegas] Categoría:ONU Categoría:OTAN Categoría:Países Categoría:Unión Europea fiu-vro:Kriika ja:ギリシャ ko:그리스 ms:Yunani roa-rup:Gârţii simple:Greece th:ประเทศกรีซ zh-min-nan:Hi-lia̍p

Delfos

:Oráculo de Delfos

Afrodita

En la mitología griega, Afrodita (en griego Ἀφροδΐτη, «surgida de la espuma del mar») es la diosa del amor y la belleza. Sus poderes son inmensos: protege a los esposos, fecunda los hogares y está presente en los partos. También simboliza la pasión desencadenada que destruye las uniones legítimas e incita a los mortales a toda clase de voluptuosidades y vicios. Sus atribuciones son los secretos de las doncellas, las sonrisas, los engaños, el placer, el amor y la dulzura.

Culto

El epíteto Afrodita Acidalia fue ocasionalmente añadido a su nombre, por la fuente que usaba para bañarse, situada en Beocia (Virgilio I, 720). También era llamada Cipris o Cipria (Kypris) y Citerea (Cytherea) por sus presuntos lugares de nacimiento en Chipre y Citera, respectivamente. La isla de Citera era un importante centro de su culto. Fue asociada con Hesperia y era frecuentemente acompañada por las Oréades, las ninfas de las montañas. También recibe el nombre de Anadiómene («la que ha surgido»), como en la pintura de Apeles. Afrodita tenía sus propios festivales, las Afrodisias, que se celebraban por toda Grecia pero particularmente en Atenas y Corinto. En Corinto, las relaciones sexuales con sus sacerdotisas eran consideradas un método de adoración a Afrodita. Afrodita estaba asociada y era con frecuencia representada con delfines, palomas, cisnes y los árboles de granadas y limas. Su equivalente romana es Venus. Sus homólogas eran Ishtar en la mitología mesopotámica, Hathor en la egipcia, Ashtart (Astarté en griego canónico) en la sirio-palestina y Turan en la etrusca. Venus es llamada con frecuencia con el epíteto Venus Ericina («del brezo») por el monte Erice (Sicilia), uno de los centros de su culto.

Nacimiento

Sicilia).]] La historia más famosa sobre el nacimiento de la «surgida de la espuma» Afrodita es la que contada por Hesíodo, quien afirma que surgió de la espuma del mar cerca de Pafos (Chipre) después de que Crono cortase durante la Titanomaquia los genitales con una hoz adamantina a Urano, su padre, y la sangre y el semen de éste cayesen al mar, donde empezaron a hacer espuma. Afrodita nació de esta espuma ya adulta. Por esto, Afrodita es de una generación anterior a la de Zeus, y la mayor de los dioses olímpicos. Algunos autores consideran que de esta forma su madre sería Talasa, la personificación femenina del mar. Homero cuenta en La Ilíada (libro V) otra versión sobre su origen, según la cual sería hija de Dione, quien era la diosa oracular original («Dione» significa simplemente «la diosa», siendo etimológicamente equivalente a «Diana») en Dodona. Esta Dione sería una de las hijas de Urano y Gaia, y por tanto una Titánide, o podría ser también una Oceánide, hija de los titanes Océano y Tetis. Otras alternativas menos plausibles serían una Nereida también llamada Dione, hija del dios del mar Nereo y la oceánida Doris, o bien otra Dione, hija del titán Atlas, que se casó con Tántalo (quien sigue castigado en el Inframundo) y fue madre de Pélope, de quien procede el nombre del Peloponeso. Según Homero Afrodita, aventurándose en batalla para proteger a su hijo Eneas, que había sido herido por Diomedes y volvió con su madre, postrándose de rodillas para ser reconfortado. «Dione» parece ser equivalente a Rea, la Madre Tierra, a quien Homero trasladó al Olimpo. Tras esta historia, Afrodita misma fue llamada a veces «Dione». Una vez que Zeus hubo usurpado el oráculo robledo de Dodona, algunos poetas lo tuvieron por padre de Afrodita con Dione. Pausanias, un invitado al Banquete de Platón, consideraba que Afrodita tenía dos manifestaciones, reflejando ambas historias, si bien más como reflexión filosófica que como relato mitológico. La más antigua, Afrodita Urania («del cielo»), era hija de Urano y no tuvo madre, y la más joven, Afrodita Pandemos (común, «del pueblo»), era hija de Zeus y Dione. Según Platón estas dos manifestaciones representaban su papel en la homosexualidad y la heterosexualidad, respectivamente, siendo la primera más divina. Sandro Botticelli representó el nacimiento de Venus saliendo ésta de una concha y soplándole suavemente el dios del viento y la primavera, Céfiro. El principal centro de adoración a Afrodita permaneció en Pafos, al suroeste de la costa de Chipre, donde la diosa del deseo había sido adorada desde mucho tiempo atrás como Ishtar y Astarté. Se dice que desembarcó tentativamente primero en Citera, un lugar de parada para el comercio y la cultura entre Creta y el Peloponeso. Así quizás tengamos pistas del camino del culto original a Afrodita desde el Levante hasta el continente griego.

Vida adulta

En muchos de los mitos en los que participa, Afrodita aparece vanidosa, malhumorada y susceptible. Aunque es uno de los pocos dioses del panteón griego realmente casados, le es infiel a su marido con frecuencia. Hefesto, por supuesto, es una de las deidades helénicas más ecuánimes, y Afrodita parece preferir a Ares, el voluble dios de la guerra. En La Ilíada de Homero Afrodita interviene en la batalla para salvar a su hijo, pero le abandona (de hecho, le deja caer mientras vuela por el aire) cuando la hieren, como también hace Ares. Es además la causante original de la propia Guerra de Troya: no sólo inició todo el conflicto al ofrecerle Helena de Troya a Paris, sino que el rapto se llevó a cabo cuando Paris, al ver a Helena por primera vez, fue abrumado por el deseo de poseerla, lo que corresponde a la esfera de Afrodita. Su dominio puede incluir el amor, pero no incluye el romance, tendiendo más bien hacia la lujuria, el deseo irracional humano.

Matrimonio con Hefesto

Debido a su inmensa belleza, Zeus tenía miedo de que Afrodita fuera la causa de violencia entre los otros dioses. Por ello la casó con Hefesto, el severo y malhumorado dios de la herrería. Hefesto estaba contentísimo de haberse casado con la diosa de la belleza y forjó para ella hermosa joyería, incluyendo el cestus, un cinturón que la hacía incluso más irresistible para los hombres. La infelicidad de Afrodita con su matrimonio hizo que buscase la compañía de otros, normalmente Ares (con quien engendró a Eros y Anteros), pero también con Dioniso, Hermes y Poseidón. Y no sólo se contentaba con el amor de los dioses: también sucumbieron a ella muchos mortales humanos. De su unión con el troyano Anquises nació Eneas, y amó apasionadamente a Adonis. Una vez Hefesto atrapó ingeniosamente a Ares y Afrodita con una red de finas cadenas que había dispuesto sobre el lecho para que cayeran al más mínimo contacto. Entonces llamó a todos los demás dioses olímpicos para burlarse de ellos; algún dios desenfadado comentó que no le habría importado sentir tal vergüenza. Hefesto no los liberó hasta que Poseidón le prometió que Ares pagaría desagravios, pero ambos escaparon tan pronto como levantó la red y no mantuvieron su promesa.

Afrodita y Psique

Afrodita estaba celosa de la belleza de una mujer mortal llamada Psique. Pidió a Eros que usara sus flechas doradas para hacer que Psique se enamorase del hombre más feo del mundo. Eros accedió pero terminó enamorándose él mismo de Psique, o puede que se pinchase con una flecha dorada por accidente. Mientras tanto, los padres de Psique estaban preocupados por mantener soltera a su hija. Consultaron un oráculo que les dijo que ella no estaba destinada a ningún amante mortal, sino a un monstruo que vivía en la cima de cierta montaña. Psique se resignó a su destino y subió a la cumbre de la montaña. Allí Céfiro, el viento del oeste, la bajó flotando suavemente hasta una cueva de la montaña. Psique entró y se sorprendió de hallarla llena de joyas y adornos. Eros le visitaba cada noche en la cueva y hacían el amor. Le pidió solo que no encendiese jamás ninguna lámpara porque no quería que Psique supiera quién era (sus alas le hacían inconfundible). Sus dos hermanas, celosas de ella, la convencieron para encender una lámpara de noche mientras él dormía y Psique así lo hizo, reconociéndole al instante. Una gota de aceita caliente cayó de la lámpara al pecho de Eros y éste se despertó y huyó volando. Cuando Psique contó