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Pandora

Pandora

En la mitología griega, Pandora ("llena de virtudes") fue la primera mujer, hecha por Zeus como parte de un castigo a Prometeo por haber revelado a la humanidad el secreto del fuego. Prometeo] Epimeteo era el responsable de dar rasgos positivos a todos y cada uno de los animales. Sin embargo, cuando llega el turno del hombre, no queda nada para darle. Prometeo, su hermano, sintiendo que el hombre era superior al resto de los animales, decidió entregarle un don que ningún otro animal poseyera. De este modo, Prometeo decidió robar el fuego a Zeus y dárselo al hombre. Zeus enfureció y creó a Pandora, la que fue llenada de virtudes por diferentes dioses. Hefesto la moldeó de arcilla y le dio forma; Afrodita le dio belleza y Apolo le dio talento musical y el don de sanar. Hermes le dio entonces a Pandora una caja que nunca debía abrir, lo que la llenó de curiosidad. Prometeo advirtió a Epimeteo de no aceptar ningún regalo de los dioses, pero Epimeteo no escuchó a su hermano y aceptó a Pandora, enamorándose de ella y finalmente tomándola como esposa. Hasta entonces, la humanidad había vivido una vida totalmente armoniosa en el mundo. Epimeteo pidió a Pandora que nunca abriese la caja de Zeus, pero un día, la curiosidad de Pandora pudo finalmente con ella y abrió la caja, liberando a todas las desgracias humanas (la plaga, la tristeza, la pobreza, el crimen, etcétera). Pandora cerró la caja justo antes de que la Esperanza también saliera, junto con todo lo que quedaba dentro, y el mundo vivió una época de desolación hasta que Pandora volvió a abrir la caja para liberar también a la Esperanza. La hija de Epimeteo y Pandora, Pirra y su esposo Deucalión, hijo de Prometeo, fueron las dos únicas personas que sobrevivieron al diluvio que Zeus mandó sobre la humanidad para destruirla, en la versión griega del diluvio universal.

Ver también


- (55) Pandora es el nombre del asteroide nº 55.
- Pandora, es también una de los satélites de Saturno. Categoría:Mitología griega ja:パンドラ (神話) ko:판도라

Mitología griega

La mitología griega comprende la colección de relatos sobre dioses griegos y héroes antiguos, originalmente creada y difundida dentro de la tradición oral y poética de esta antigua civilización del Mediterráneo oriental. Las fuentes conservadas de la mitología son reelaboraciones literarias de esta tradición oral, complementadas por interpretaciones de los iconos, a veces modernas y a veces antiguas, pues el mito era un medio que los propios griegos posteriores usaron para arrojar luz sobre prácticas religiosas y tradiciones que no eran ya explicables. El historiador debe deducir a veces a partir de indicios en la imaginería, tales vasijas pintadas, y de referencias hechas de pasada el reconocimiento de temas mitológicos tácitamente expresados en prácticas religiosas. Aunque los griegos no eran religiosos, sí conocían estas historias que formaban parte de su acervo cultural. Los temas generales relacionados con el estudio de los mitos se discuten en el artículo mitografía. En sus diversas leyendas, historias e himnos los dioses de la Grecia Antigua son todos descritos como humanos en apariencia: los pocos seres quiméricos como la Esfinge son todos oriundos de Oriente Próximo o Anatolia. Los dioses griegos pueden tener mitos sobre su nacimiento pero no envejecen. Son casi inmunes a todas las heridas y enfermedades, capaces de volverse invisibles, viajar grandes distancias casi instantáneamente y hablar a través de seres humanos con o sin su conocimiento. Cada deidad tenía su propia apariencia específica, genealogía, intereses, personalidad y área de especialidad. Sin embargo, estas descripciones emanan de una multitud de variantes locales arcaicas que no siempre coincidían entre ellas. Cuando se aludía a ellas en la poesía o la oración, se hacía mediante una combinación de su nombre y epítetos, que los identificaban por estas distinciones del resto de los dioses. Estos epítetos pueden reflejar un aspecto particular del papel del dios, como Apolo Musageta es «Apolo, [como] jefe de las Musas». Alternativamente el epíteto puede identificar un aspecto particular o local del dios, a veces se cree que arcaico ya durante la época clásica de Grecia. En los relatos míticos, estos seres son descritos como una larga familia multigeneracional. Sus miembros más viejos crearon el mundo tal como lo conocemos, pero fueron derrotados por las siguientes generaciones. Los dioses olímpicos más familiares de la religión y el arte griegos antiguos se habrían aparecido en persona a los griegos, según se describe en los poemas épicos, durante la «edad de los héroes». Proporcionaron a los belicosos antepasados de los griegos un número limitado de milagros, enseñándoles una selección de habilidades útiles y los métodos de adoración a los dioses, premiaron la virtud y castigaron el vicio, y engendraron hijos con humanos. Al igual que los hombres, los dioses helenos eran impredecibles y por eso unas veces tenían un estricto sentido de la justicia y otras eran crueles y vengativos. Su favor se alcanzaba por medio de los sacrificios y de la piedad, pero estos procedimientos no eran siempre efectivos puesto que los dioses eran muy volubles. La mitología griega comparte una estrecha similitud con la romana, en cuanto a los nombres de varios dioses y personajes de importancia. También se relacionan en lo concerniente a la parte mitológica de la religión: creencias, tradiciones y todo lo ligado o referente a mitología.

Naturaleza y fuentes de la mitología griega

Aunque todas las culturas del mundo tienen sus propios mitos, el término mitología es de acuñación griega, y tenía un significado especializado dentro de su cultura. El término griego muthologia está compuesto de dos palabras:
- muthos, que en griego homérico significa aproximadamente «un acto de habla ritualizado», como el de un jefe en una asamblea, o el de un poeta o sacerdote.
- logos, que en griego clásico significa «una historia convincente, una argumentación ordenada». En su acepción original, por tanto, una mitología es un intento de dar sentido a las narraciones estilizadas que los griegos recitaban en las fiestas, susurraban en los altares y contaban en los banquetes aristocráticos. Dado que hay pocos hombres más propensos a reñir que los poetas, los sacerdotes y los aristócratas, las contradicciones son abundantes. Más aún: son parte de la diversión. acto de habla: la Guerra de Troya formaba el contexto de varios ciclos de la mitología griega. El pene expuesto de Patroclo revela el aspecto sexual de su relación. Tales relaciones eran un elemento común en la mitología griega, siendo notable la de Zeus, rey de los dioses, con Ganimedes.]] Se dispone de varios tipos de fuentes primarias para el estudio de la mitología griega: # La poesía de las eras arcaica y clásica, compuesta principalmente para ser representada en los festivales de culto o los banquetes aristocráticos, y por tanto parte del muthos en el sentido homérico (véase La naturaleza de la mitología griega más arriba). Se incluye aquí: #
- La Odisea, La Ilíada y los himnos de Homero. #
- La Teogonía de Hesíodo. #
- Las obras dramáticas de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes. #
- Los himnos corales de Píndaro y Baquílides. # Las obras de historiadores como Herodoto y Diodoro Siculo y geógrafos como Pausanias y Estrabo, que viajaron por todo el mundo griego y escribieron las historias que oían en las distintas ciudades. # Las obras de mitógrafos, que escribieron tratados en prosa basados en las investigaciones realizadas para intentar reconciliar las historias contradictorias de los poetas. La biblioteca de Apolodoro de Atenas es el ejemplo conservado más extenso de este género. # La poesía de las edades helenística y romana, que aunque compuestas más como un ejercicio literario que cultural, contienen sin embargo detalles importantes que de otra forma se habrían perdido. Esta categoría incluye las obras de: #
- Los poetas helenísticos Apolonio de Rodas y Calímaco. #
- Los poetas romanos Higino, Ovidio, Estacio, Valerio Flaco y Virgilio. #
- Los poetas griegos de la Antigüedad Tardía Nono y Quinto de Esmirna. #
- Las novelas antiguas de Apuleyo, Petronio, Lolliano y Heliodoro.

Visión general

El ámbito de la mitología griega es enorme. Se extiende desde los horrendos crímenes de los primeros dioses y las sangrientas guerras de Troya y Tebas hasta las infantiles travesuras de Hermes y la conmovedora pena de Deméter por Perséfone. Las legiones de dioses y diosas, héroes y heroínas, monstruos, daimones, ninfas, sátiros y centauros que uno encuentra al atravesar este vasto paisaje son incontables. Algunos estudiosos afirman que llegó a haber hasta 30.000 divinidades en total. La mitología griega tiene una cronología interna aproximada. Aunque las contradicciones en las fuentes hacen imposible una cronología absoluta, puede dividirse aproximadamente en: #una edad de los dioses, #otra edad en la que los hombres y los dioses se mezclaban libremente, y #otra edad de los héroes en la que la actividad divina era más limitada. Mientras los mitos de la edad de los dioses han sido con frecuencia más interesantes para los estudiantes de la mitología contemporáneos, los autores griegos de las eras arcaica y clásica tuvieron una clara preferencia por los de la edad de los héroes: las heroicas Ilíada y Odisea, por ejemplo, empequeñecían a la Teogonía y a los himnos homéricos, centrados éstos en los dioses, tanto en extensión como en popularidad.

La edad de los dioses

himnos homéricos.]] Como sus vecinos, los griegos creían en un panteón de dioses y diosas que estaban asociados con los aspectos específicos de la vida. Por ejemplo, Afrodita era la diosa del deseo sexual, mientras que Ares era el dios de la guerra y Hades el de los muertos. Algunas deidades como Apolo y Dioniso revelaban personalidades complejas y mezcolanza de funciones, mientras otros como Hestia (literalmente «hogar», «chimenea») y Helios (literalmente «sol») eran poco más que personificaciones. Había también deidades específicas de un lugar, tales como dioses de los ríos y ninfas de manantiales y cuevas, y también se veneraban las tumbas de héroes y heroínas locales. Aunque había cientos de seres que podrían ser considerados «dioses» o «héroes» en uno u otro sentido, algunos figuraban sólo en el folclore o eran honrados localmente en lugares (por ejemplo Trofonio) o festivales (por ejemplo Adonis) particulares. Los principales lugares de culto, los grandes templos, eran dedicados mayoritariamente a un pequeño círculo de dioses, sobre todo los olímpicos, Heracles y Asclepio, y en algunos lugares Helios. Estas deidades era el centro de los grandes cultos panhelénicos. Muchas regiones y determinadas poblaciones tenían sus propios cultos centrados en las ninfas, los dioses menores y héroes desconocidos en otros lugares. La mayoría de las ciudades también adoraban a los principales dioses con ritos locales característicos y tenían sus propias leyendas sobre ellos.

Los primeros dioses

Un tipo de narrativa sobre la edad de los dioses cuenta la historia del nacimiento y los conflictos de las primera divinidades: Caos, Nix (Noche), Eros (Amor), Urano (el Cielo), Gaia (la Tierra), los Titanes y el triunfo de Zeus sobre los olímpicos. La Teogonía de Hesíodo es un ejemplo de este género. Sobre estos temas giran también muchos poemas hoy perdidos, incluyendo unos atribuidos a Orfeo, Museo, Epiménides, Abaris y otros legendarios profetas, que se usaban en rituales privados de purificación y en ritos misteriosos. Unos pocos fragmentos de estas obras se conservan en citas de filósofos neoplatónicos y fragmentos de papiro recientemente desenterrados. El pensamiento griego antiguo sobre poesía consideraba la teogonía, o canción sobre el nacimiento de los dioses, como el género poético prototípico —el muthos prototípico— y le atribuían poderes casi mágicos. Orfeo, el poeta arquetípico, era también el arquetipo de cantante de teogonías, que usaba para calmar mares y tormentas en la Argonáutica, y para conmover los pétreos corazones de los dioses del inframundo en su descenso al Hades. Cuando Hermes inventa la lira en el Himno Homérico a Hermes, lo primero que hace es cantar el nacimiento de los dioses. La Teogonía de Hesíodo no es sólo el relato sobre los dioses conservado más completo, sino también el relato conservado más completo de la función arcaica de los poetas, con su larga invocación preliminar a las Musas.

Nuevos dioses

Otro tipo cuenta la historia del nacimiento, penas y hazañas, y eventual ascenso al Olimpo de alguno de los dioses de la generación más joven: Apolo, Hermes, Atenea, etcétera. Los himnos homéricos son la fuente más antigua de esta clase de historias. Están con frecuencia estrechamente relacionados con los centros de culto del dios en cuestión: el Himno homérico a Apolo está compuesto de dos narraciones anteriores, contando una su nacimiento en Delos y la otra su establecimiento en el oráculo de Delfos. Similarmente, el Himno homérico a Deméter, con su cuento del rapto de Perséfone por Hades, narra el origen de los misterios eleusinos.

La edad de los dioses y los hombres

Entre la edad en la que los dioses vivían solos y la edad en la que la interferencia divina en los asuntos humanos era limitaba se extiende una edad de transición en la que los dioses y los hombres se mezclaban libremente. El tipo más popular de narrativa que enfrenta a los dioses con los primeros hombres cuenta la seducción o violación de una mujer mortal por parte de un dios (con frecuencia Zeus), resultando en uno o más hijos héroes. En unos pocos casos, una divinidad femenina se empareja con un hombre mortal, como en el Himno homérico a Afrodita, donde la diosa yace con Anquises concibiendo a Eneas. El matrimonio de Peleo y Thetis, del que nació Aquiles, es otro de estos mitos. Otro tipo narra la apropiación o invención de algún artefacto cultural importante, como cuando Prometeo roba el fuego a los dioses, cuando éste o Licaón inventa los sacrificios, cuando Tántalo roba néctar y ambrosía de la mesa de Zeus y los da a sus propios súbditos revelándoles los secretos de los dioses, cuando Deméter enseña la agricultura y los Misterios a Triptolemo, o cuando Marsias inventa el aulos y se enfrenta en un concurso musical con Apolo. Un último tipo trata sólo sobre Dioniso: este dios vaga por toda Grecia desde los países extranjeros para difundir su culto. Se enfrenta con un rey, Licurgo o Penteo, que se opone a él, y a quien castiga terriblemente por ello.

La edad de los héroes

La edad de los héroes puede dividirse por los sucesos monumentales de la expedición argonáutica y la Guerra de Troya. Ésta marca el final aproximado de la edad heroica.

Los primeros héroes

Entre los héroes, Heracles es prácticamente una clase por sí mismo. Sus fantásticas hazañas en solitario, con sus muchos temas de folclore, proporcionaron mucho material a las leyendas populares. Su enorme apetito y su carácter rústico también hicieron que fuese un personaje popular en las comedias, mientras su lamentable final proporcionó mucho material para las tragedias. Los otros miembros de la primera generación de héroes, como Perseo y Belerofonte, tienen muchos rasgos en común con Heracles. Como él, sus hazañas son en solitario, fantásticas y bordeando el cuento de hadas, pues mataron monstruos como la Medusa y la Quimera. Esta generación no fue tan popular entre los poetas, y sabemos sobre ella principalmente a través de los mitógrafos y los comentarios casuales de los escritores de prosa. Fueron, sin embargo, tema favorito del arte visual.

La generación de los argonautas

Casi todos los miembros de la siguiente generación de héroes, además de Heracles, fueron con Jasón en la expedición para buscar el vellocino de oro. Esta generación también incluía a Teseo, que fue a Creta a matar al Minotauro, a Atalanta, la heroína femenina, y a Meleagro, quien una vez tuvo un ciclo épico propio que rivalizaba con La Ilíada y La Odisea.

Crímenes reales

Entre el Argo y la Guerra de Troya hubo una generación conocida principalmente por sus horrendos crímenes. Éstos incluyen los hechos de Atreo y Tiestes en Argos, y también los de Layo y Edipo en Tebas, que llevaron al saqueo final de la ciudad a manos de Los siete contra Tebas y los Epígonos. Por razones obvias, esta generación fue extremadamente popular entre los escritores de tragedias atenienses.

Troya y sus secuelas

Epígonos Como punto de inflexión entre la edad de los héroes y los que los griegos consideraban el periodo histórico, la Guerra de Troya, sus preludios y epílogos, sobrepasan al resto de toda la edad en lo que se refiere a la cantidad de fuentes disponible. El ciclo troyano incluye:
- Los sucesos que llevan a la guerra: el juicio de Paris, el rapto de Helena y el sacrificio de Ifigenia en Aulis.
- Los sucesos de La Ilíada, incluyendo la disputa de Aquiles con Agamenón y las muertes de Patroclo y Héctor.
- El ardid del caballo de Troya y la destrucción de Troya.
- Los regresos al hogar de los héroes de Troya, incluyendo el vagabundeo de Odiseo y el asesinato de Agamenón.
- Los hijos de la generación troyana, como Orestes y Telémaco.

Teorías sobre sus orígenes

En la antigüedad, autores como Herodoto especulaban que los griegos había tomado prestados todos sus dioses de los egipcios. Posteriormente, los escritores cristianos intentarían explicar el paganismo helénico como degeneración de la religión bíblica. Sin embargo, en los siglos XIX y XX las ciencias de la arqueología y la lingüística surgieron para llegar a los orígenes de la mitología griega. Por una parte, la lingüística histórica muestra que ciertas partes del panteón griego fueron heredadas de la civilización indoeuropea junto con las raíces del idioma griego. Así, por ejemplo, el nombre Zeus es un cognado del latín Júpiter, el sánscrito Dyaus y el germánico Tyr (ver Dyeus), así como Urano con el sánscrito Varuna. En otros casos, paralelos cercanos de carácter y funciones sugieren una herencia común, aunque la falta de evidencia lingüística hace difícil probarla, como en el caso de las Moiras griegas y las Nornas de la mitología nórdica. Por otra, la arqueología ha mostrado la extensa apropiación por parte de los griegos de las civilizaciones de Asia Menor y Oriente Próximo. Cibeles es un claro ejemplo de apropiación de la cultura anatolia, mientras Afrodita toma muchos de sus títulos e iconografía de diosas del mundo semítico como Ishtar y Astarté. Estudios textuales revelan múltiples capas en las historias, tales como apartes secundarios que llevan a Teseo a los doce trabajos de Heracles. Se cree que tales historias sobre epónimos tribales tienen su origen en los intentos de absorber la mitología de una tradición en otra, con el fin de unir ambas culturas. Además de los orígenes indoeuropeos y de Oriente Próximo, algunos investigadores han especulado sobre las deudas de la mitología griega con las aún poco estudiadas sociedades prehelénicas de Grecias, tales como los minoicos y los llamados pelasgos. Esto es especialmente cierto en el caso de las deidades ctónicas y las diosas madre. Para algunos, las tres generaciones principales de dioses en la Teogonía de Hesíodo (Urano, Gaia, etcétera; los Titantes y los Olímpicos) sugieren un lejano eco de la lucha entre grupos sociales, reflejando las tres principales culturas desarrolladas en la civilización griega: minoicos, micénicos y helénicos. Los extensos paralelismos entre la narrativa de Hesíodo y el mito hurrita de Anu, Kumarbi y Teshub hace muy probable que la historia sea una adaptación de material tomado prestado, más que un registro histórico distorsionado. Los paralelos entre las primeras generaciones divinas (Caos y sus hijos) y Tiamat en el Enuma Elish son posibles (Joseph Fontenrose, Pitón: Un estudio del mito délfico y sus orígenes, NY, Biblo-Tannen, 1974). Investigadores jungianos como Karl Kerenyi han preferido ver el origen de los mitos griegos (y de los sueños) en arquetipos universales. Aunque no todos los lectores están seguros de las interpretaciones de la mitología en los términos de la psicología de los sueños de Carl Jung (como las de Kerenyi o Campbell), la mayoría coincide en que los mitos parecen sueños en dos aspectos: no son consistentes, quizás incluso ni completamente consistentes dentro de un único mito, y a menudo reflejan alguna experiencia pasajera de la esencia del dios, alguna epifanía, que debe entonces ser encajado en un hilo narrativo, de forma parecida a como los sueños se recrean como sucesos secuenciales. En definitiva, los orígenes de la mitología griega siguen siendo una fascinante cuestión abierta.

Creencia de los griegos en sus mitos

Para los griegos, la mitología era una parte de su historia, dudando pocos de que el relato de la Guerra de Troya en La Ilíada y La Odisea tenía una base verdadera. Los griegos usaban los mitos para explicar fenómenos de la naturaleza, diferencias culturales, enemistades y amistades tradicionales. Era una fuente de orgullo ser capaz de seguir la propia ascendencia hasta un héroe mitológico o un dios. Por otra parte, filósofos como Jenófanes comenzaban ya en el siglo VI adC a etiquetar las historias de los poetas como mentiras blasfemas. Esta línea de pensamiento encontró su expresión más radical en La República y las Leyes de Platón. Más deportivamente, el escritor de tragedia del siglo V adC Eurípides jugó frecuentemente con las viejas tradiciones, burlándose de ellas, e infundiendo notas de duda a través de la voz de sus personajes. En otros casos, Eurípides parece estar dirigiendo críticas mordaces al comportamiento de sus dioses. Los poetas, especialmente en el Imperio Romano tardío, adaptaban a menudo las historias de los personajes de la mitología griega de forma que no reflejaban creencias reales anteriores. Muchas de las más populares versiones de estos mitos que hoy tenemos eran en realidad estas interpretaciones y no las creencias originales.

Racionalismo helenístico

El giro escéptico de la edad clásica se hizo incluso más pronunciado en el período helenístico. Más audazmente, el mitógrafo Euhemero afirmaba que las historias sobre los dioses no eran más que confusos recuerdos de la crueldad de antiguos reyes. Aunque las obras de Euhemero se han perdido, interpretaciones en su estilo se encuentran con frecuencia en Diodoro Siculo. Las hermenéuticas racionalizadoras de la mitología se hicieron aún más populares en la época del Imperio Romano, gracias a las teorías fisicalistas de la filosofía estoica y epicúrea, así como a la inclinación pragmática del pensamiento romano. El anticuario Varro, resumiendo siglos completos de tradición filosófica, distinguía tres tipos de dioses:
- Dioses de la naturaleza: personificaciones de fenómenos tales como la lluvia y el fuego.
- Dioses de los poetas: inventados por bardos sin escrúpulos para incitar las pasiones.
- Dioses de la ciudad: inventados por sabios legisladores para tranquilizar e iluminar al pueblo. De Natura Deorum de Cicerón es el resumen más exhaustivo de esta línea de pensamiento.

Tendencias sincréticas

Un efecto secundario inesperado del punto de vista racionalista fue una tendencia popular a sincretizar los múltiples dioses griegos y extranjeros en nuevos cultos extraños y casi irreconocibles. Si Apolo y Serapis y Sabacio y Mitras eran todos en realidad Helios, ¿por qué no combinarlos todos juntos en un Deus Sol Invictus, con ritos conglomerados y atributos compuestos? La colección de himnos órficos y la Saturnalia de Macrobio, conservadas desde el siglo II, son productos de esta forma de pensar. Pero aunque en la religión Apolo podía ser cada vez más identificado con Helios o incluso con Dioniso, los textos recapitulando sus mitos rara vez reflejaban estas evoluciones. La mitología literaria tradicional estaba cada vez más disociada de las prácticas religiosas reales.

Intérpretes modernos

Una bibliografía de obras modernas sobre mitología griega, comenzando por la Genealogia degli Dei de Gentili de Bocaccio, puede encontrarse en el [http://homepage.mac.com/cparada/GML/Bibliography2.html Greek Mythology Link] (inglés) de Carlos Parada. Los artífices de la mitografía y hermenéutica modernas son, en un aproximado orden cronológico:
- Thomas Bulfinch
- Johann Jakob Bachofen
- James George Frazer
- Jane Ellen Harrison
- Walter Burkert
- Otto Rank
- Carl Jung
- Walter Otto
- Edith Hamilton
- Karl Kerenyi
- Robert Graves
- Claude Lévi-Strauss
- Michael Grant
- Joseph Campbell
- Timothy Gantz
- H. R. Rose

Véase también


- Odiseo
- Genealogías de la mitología griega
- Religión griega

Artículos relacionados


- Mitología
- Paganismo
- Mitología romana
- Religión romana

Enlaces externos


- [http://homepage.mac.com/cparada/GML Greek Mythology Link] de Carlos Parada (inglés)
- [http://www.theoi.com/ Theoi Project], una guía del antiguo panteón griego (inglés)
- [http://www.pantheon.org Encyclopedia Mythica] (inglés)
- [http://www.kelpienet.net/rea Rea - Mitología griega]
- [http://www.perseus.tufts.edu/cache/perscoll_Greco-Roman.html Perseus Digital Library], colección de textos completos de fuentes clásicas y comentarios sobre literatura, filosofía e historia griegas, romanas y modernas (inglés)

Referencias

Las fuentes principales de la mitología griegas son Homero, Hesíodo, los dramaturgos griegos, Píndaro, Apolonio de Rodas, Apolodoro, y los latinos Ovidio, Higino y Nono. Las fuentes secundarias más consultadas en inglés incluyen:
- Walter Burkert (1985) Religión griega, Harvard University Press, 1985
- Robert Graves, Los mitos griegos, 1955
- Lenardon, R. y M. Morford, Mitología clásica: Séptima edición, Oxford 2002.
- Carl Ruck y Danny Staples, El mundo de los mitos clásicos, 1994
- Karl Kerenyi, Los dioses de los griegos, 1951
- Karl Kerenyi, Los héroes de los griegos, 1959 Estudios influyentes más específicos incluyen:
- Gregory Nagy, Lo mejor de los aqueos, Johns Hopkins, 1979.
- Jane Ellen Harrison, Prolegómenos al estudio de la religión griega, 1903
- Karl Kerenyi, Eleusis: imagen arquetípica de madre e hija, 1967
- Karl Kerenyi, Dioniso: imagen arquetípica de vida indestructible, 1976 Categoría:Mitología griega Categoría:Grecia ja:ギリシア神話 ko:그리스 신화

Prometeo

En la mitología griega, Prometeo (en griego Προμηθεύς, «previsión», «prospección») es el Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses en el tallo de un hinojo y darlo a los humanos para su uso.

Adoración

Como introductor del fuego e inventor del sacrificio Prometeo es considerado el protector de la civilización humana. Fuentes inciertas afirman que fue adorado en la Antigua Roma. En Atenas Prometeo tenía un altar en la Academia de Platón (Pausanias i.30§2), desde donde partía una carrera de antorchas celebrada en su honor por la ciudad, en la que ganaba el primero que alcanzaba la meta con la antorcha encendida.

Mitología

Prometeo era un hijo de Jápeto y la oceánide Clímene. Era hermano de Atlas, Epimeteo y Menecio, a los que superaba en astucia y engaños. No tenía miedo alguno a los dioses, y ridiculizó a Zeus y su poca perspicacia. Prometeo fue el creador del hombre. Cuando él y Epimeteo («retrospección») empezaron a hacer criaturas para poblar la tierra por orden de Zeus, Epimeteo prefirió la cantidad e hizo muchas criaturas, dotándolas con muchos dones que les había asignado para tal fin (piel, garras, alas y aletas, entre otros). Mientras su hermano hacía esto, Prometeo trabajaba cuidadosamente una criatura a semejanza de los dioses: un humano. Sin embargo, Prometeo tardó tanto en hacer su obra maestra que, cuando terminó, Epimeteo había usado ya todos los dones que Zeus les diera. Prometeo sintió pena de su creación, viéndola tiritar en las frías noches de invierno, y decidió robar el fuego de los dioses después de que Zeus no estuviese de acuerdo con su idea de ayudar a los humanos. Trepó el monte Olimpo y robó fuego del carro de Helios (en la mitología posterior, Apolo) o de la forja de Hefesto, llevándoselo en el tallo de un hinojo, que arde lentamente y resulta muy apropiado para este fin. De esta forma la humanidad pudo calentarse. En otras versión (notablemente, el Protágoras de Platón), Prometeo robaba las artes de Hefesto y Atenea, llevándose también el fuego porque sin él no servían para nada, y proporcionando de esta forma al hombre los medios con los que ganarse la vida. Para aplacar a Zeus, Prometeo dijo a los humanos que quemasen ofrendas a los dioses. Con este fin sacrificó un gran toro. Cuando los dioses olieron las ofrendas, Prometeo urdió un engaño: escondió la carne bajo una capa de huesos y tendones, cubriendo el resto de huesos con apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la «carne» que comerían los dioses. Zeus eligió el plato de huesos, y Prometeo se quedó con el plato de carne para sí mismo y los mortales. Para castigar a Prometeo por su hibris (y al mismo tiempo a toda la humanidad), Zeus se llevó el fuego de la tierra. hibris. (Rijksmuseum)]] Para vengarse de Prometeo por esta segunda ofensa, Zeus ordenó a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla llamada Pandora. Zeus le infundió vida y la envió a Prometeo, junto la caja que le había regalado Hermes como dote, y que contenía todas las desgracias (plagas, dolor, pobreza, crimen, etcétera) con las que Zeus quería castigar a la humanidad. Prometeo sospechó y no quiso tener nada que ver con Pandora, alegando que era estúpida (al carecer de previsión), por lo que ésta fue enviada a Epimeteo, quien se casó con ella a pesar de las advertencias de su hermano para que no aceptase ningún regalo de los dioses. Pandora terminaría abriendo la caja, a pesar de las indicaciones en contra de Epimeteo. Zeus se enfureció aún más al ver cómo Prometeo se libraba de Pandora, e hizo que le llevaran al monte Cáucaso, donde fue encadenado por Hefesto con la ayuda de Bía y Cratos. Zeus envió un águila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo éste inmortal, su hígado volvía a crecerle cada día, y el águila volvía a comérselo cada noche. Este castigo había de durar 30.000 años, pero a los 30 años Heracles pasó por el lugar de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides y le liberó disparándole una flecha al águila. Este vez no le importó a Zeus que Prometeo evitase de nuevo su castigo, al proporcionar la liberación más gloria a Heracles, que era hijo de Zeus. Prometeo fue invitado a volver al Olimpo, aunque debía llevar con él la roca a la que fue encadenado. Fue padre de Deucalión con Celeno. Epimeteo, el esposo de Pandora, era su hermano.

Relación con otras mitologías

En la mitografía, Prometeo puede ser clasificado entre los dioses tramposos, como Loki en la mitología nórdica, quien análogamente es un gigante más que un dios, está asociado con el fuego, y fue castigado a ser encadenado a una roca y atormentado por un animal (una víbora que le arrojaba veneno). Algunos creen que el tema se tomó prestado de la saga de Nart de los pueblos del Cáucaso, aunque las analogías con Loki parecen reveler una fuente indoeuropea más antigua.

El complejo de Prometeo

En el psicoanálisis, el mito de Prometeo se considera relacionado con la metáfora de la contribución al conocimiento de los hombres. Los psicoanalistas hablan del «complejo de Prometeo», una perpetua búsqueda del conocimiento, y admiten que también se trata del complejo de Edipo de la vida intelectual.

El mito prometeico en la cultura

complejo de Edipo (Nueva York, EE.UU.)]] La historia de Prometeo ha inspirado a muchos autores a lo largo de la historia para referirse a la osadía de los hombres de hacer o poseer las cosas divinas, y los románticos vieron en él un prototipo del daimon o genio natural. Algunas de las obras de dichos autores son:
- Prometeo encadenado, atribuido a Esquilo (525-456 adC).
- Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley.
- Prometeo, cuadro de Dirck van Baburen.
- Prometeo, poema de Johann Wolfgang von Goethe.
- Prometeo, poema de Lord Byron.
- Prometeo desencadenado, obra teatral con diálogo en verso de Percy Bysshe Shelley (1819).
- Prometeo, poema de Thomas Kibble Hervey (1832).
- Prometeo: El poema del fuego, poema orquestal de Alexander Scriabin (1910)
- Prometeo, ópera de Carl Orff.
- Prometeo, poema sinfónico nº 5 de Franz Liszt.
- Prometeo, suite de Luigi Nono (1992)
- Die Geschöpfe des Prometheus, op. 43 de Ludwig van Beethoven.
- Prometeo, largometraje de Tony Harrison (1998) con diálogo en verso que relaciona el mito con el declive industrial.
- Prometheus - The Discipline of Fire & Demise, disco de black metal conceptual de Emperor (2001).
- Prometea, serie de cómics de Alan Moore y J. H. Williams III que actualiza el mito al siglo XXI (Prometea no trae el fuego sino la inspiración). Prometeo es ampliamente parodiado en la serie de novelas Mundodisco de Terry Pratchett, principalmente a través del afectuosamente recordado Dedos-Mazda, normalmente considerado el primer ladrón del mundo (aunque en realidad sólo fue el primer ladrón humano), quien robó el fuego de los dioses pero fue incapaz de llevárselo porque estaba demasiado caliente, pero también a través del héroe popular y semidiós troll Monolito, quien robó el secreto de la piedra de los dioses mucho antes de la aparición de Mazda. Aparentemente el secreto de la piedra es que si tomas una puedes golpear a alguien con ella, un hecho celosamente guardado por los dioses. El Rockefeller Center de Nueva York es un altar virtual dedicado a Prometeo. Su estatua dorada se erige en la cabecera de la fuente central, con líneas de Esquilo inscritas debajo. La Sociedad Libertaria Futurista concede anualmente el premio Prometeo a la mejor novela libertaria.

Enlaces externos


- [http://homepage.mac.com/cparada/GML/Prometheus1.html Greek Mythology Link - Prometheus] (inglés)
- [http://www.theoi.com/Titan/TitanPrometheus.html Theoi Project - Prometheus] (inglés) Categoría:Titanes Categoría:Dioses del fuego ja:プロメテウス ko:프로메테우스 (신화)

Hefesto

, por Rubens.]] En la mitología griega, Hefesto (en griego Ἥφαιστος Hêphaistos, quizá de φαίνω phainô, «brillar») era el dios del fuego y la fragua. Su equivalente aproximado en la mitología romana era Vulcano. Hefesto era el dios de los herreros, los artesanos, los escultores, los metales, la metalurgia y el fuego. Era adorado en todos los centros industriales y manufactureros de Grecia, especialmente en Atenas. Hefesto era bastante feo, lisiado y cojo. Tanto es así, que caminaba con la ayuda de un palo y en algunas vasijas pintadas sus pies aparecen a veces del revés. En el arte, se le representa cojo, sudoroso, con la barba desaliñada y el pecho descubierto, inclinado sobre su yunque, siempre trabajando en su fragua. Hay un Templo de Hefesto (llamado «Hefesteo» o también «Teseo») situado a los pies de la Acrópolis, quizá por ser padre de Erictonio, uno de los primeros reyes de Atenas.

Nacimiento

Hefesto era hijo de Hera, con o sin la cooperación de Zeus. Se conservan dos versiones de la Teogonía (929) de Hesíodo que se contradicen a este punto. En una de ellas, la más comúnmente aceptada, Hera lo engendró sola, celosa porque Zeus habría hecho lo mismo con Atenea. Pero el que Hera sea una diosa más antigua apoya la segunda versión, según la cual Hera estaba muy enfadada con Zeus y engendró por ello sola a Hefesto, que superaría en habilidades a todos los hijos de Zeus. Éste yació con Metis engendrando a Atenea. Sólo Apolodoro (1.19) citaba a Homero para afirmar que Zeus fue padre de Hefesto. La tensión entre ambas versiones era tal que aunque en ambas se narra que Atenea terminó naciendo de Zeus, en la que Hefesto era anterior se decía que fue él quien abrió la cabeza a su padre para liberar a su hermana, mientras la otra sostenía que fue Prometeo. De cualquier forma, en el pensamiento griego los destinos de Atenea, diosa de la sabiduría y la guerra y Hefesto, dios de la forja que fabricaba las armas de la guerra (o al menos sus nacimientos) estaban relacionados. Hefesto y Atenea Ergane (patrona de los artesanos) se honraban en una fiesta llamada Calceia en el trigésimo día de Pianepsio. Hefesto también fabricó muchos de los pertrechos de Atenea.

Caída y regreso al Olimpo

Hera, mortificada por haber parido tan grotesca descendencia, no tardó en arrojarlo del Olimpo. Hefesto cayó durante nueve días y noches hasta el mar, donde dos nereidas, Tetis y Eurínome, lo recogieron y lo cuidaron en la isla de Lemnos, donde creció hasta convertirse en un maestro artesano. Otras versiones afirman que fue su padre Zeus quien lo arrojó a causa de una conspiración de Hera y Hefesto para derrocarlo, y en La Ilíada (i.590) se narra que fue porque liberó a su madre, que estaba presa con una cadena de oro entre la tierra y el cielo tras una pelea con Zeus. Hefesto habría caído así en la isla de Lemnos, quedando cojo y lisiado. Tras haber fabricado tronos de oro para Zeus y otros dioses, hizo uno mágico de adamante que envió como regalo a Hera. Cuando ésta se sentó en él, quedó atrapada, incapaz de levantarse. Los demás dioses rogaron a Hefesto que volviese al Olimpo y liberase a Hera, pero él se negó, enfadado aún por haber sido expulsado. Intervino entonces Dioniso, quien emborrachó a Hefesto y lo llevó de vuelta al Olimpo a lomos de una mula. Hefesto, contrariado por la treta y dueño de la situación, impuso severas condiciones para liberar a Hera, una de las cuales fue contraer matrimonio con Afrodita.

Hefesto y Afrodita

El panteón olímpico, Hefesto estaba emparejado con Afrodita. Hefesto estaba contentísimo de haberse casado con la diosa de la belleza y forjó para ella hermosa joyería, incluyendo un cinturón que la hacía incluso más irresistible para los hombres. Sin embargo, Afrodita se entregaba en secreto a Ares, el dios de la guerra, según se narra en La Odisea. Cuando Hefesto tuvo noticia de estos amores por Helios, el sol, que todo lo ve, tejió una red de plata irrompible casi invisible con las que atrapó en la cama a los amantes en uno de sus encuentros. Hesiodoto cuenta que el suceso fue motivo de gran algarabía en el Olimpo, pues Hefesto llamó a todos los demás dioses olímpicos para burlarse de ellos; algún dios desenfadado comentó que no le habría importado sentir tal vergüenza. Hefesto no los liberó hasta que prometieran terminar su romance, pero ambos escaparon tan pronto como levantó la red y no mantuvieron su promesa. Según algunos autores, su desgraciado matrimonio con Afrodita fue lo que le impulsó a asaltar a Atenea cuando ésta acudió a por nuevas armas (véase más abajo).

Prometeo

Prometeo había creado al ser humano a semejanza de los dioses, pero tardó tanto que no le quedó con qué protegerla. Apiadándose de su indefensa creación, robó el fuego del Olimpo para que la humanidad pudiera calentarse. Según las versiones, Prometeo robó el fuego del carro de Helios (en la mitología posterior, de Apolo) o de la forja de Hefesto. En otras (notablemente, el Protágoras de Platón), Prometeo robaba las artes de Hefesto y Atenea, llevándose también el fuego porque sin él no servían para nada. Obtuvo así el hombre los medios con los que ganarse la vida. Para aplacar la furia de Zeus, Prometeo dijo a los humanos que quemasen ofrendas a los dioses, pero entonces le engañó de nuevo dándole los huesos y tendones del sacrificio en lugar de la carne. Para vengarse, Zeus ordenó a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla llamada Pandora. Zeus le infundió vida y la envió a Prometeo, junto la caja que contenía todas las desgracias con las que quería castigar a la humanidad. Prometeo sospechó y no quiso tener nada que ver con Pandora, alegando que era estúpida, por lo que fue enviada con Epimeteo, quien la desposó. Pandora terminaría abriendo la caja a pesar de las advertencias de su marido. Zeus se enfureció al ver cómo Prometeo se libraba de Pandora, e hizo que le llevaran al monte Cáucaso, donde fue encadenado por Hefesto con la ayuda de Bía y Cratos. Envió entonces un águila para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo inmortal, su hígado volvía a crecerle cada día, y el águila volvía a comérselo cada noche.

La fragua de Hefesto

Según La Ilíada (18.136) la forja de Hefesto estaba en el monte Olimpo, pero lo habitual era situarla en el corazón volcánico de la isla egea de Lemnos. Hefesto era identificado por los griegos con los dioses-volcanes del sur de Italia Adranos y Volcanos. Escritores clásicos posteriores siguieron esta idea describiendo una forja del dios en las islas volcánicas de Lipari, cerca de Sicilia. Los colonizadores griegos de esta isla terminarían asociando la fragua de Hefesto con el Etna. Hefesto fabricó muchos de los accesorios que lucían los dioses, y se le atribuye la forja de casi todos los objetos metálicos con poderes finamente trabajados que aparecen en la mitología griega: el casco y las sandalias aladas de Hermes, la égida de Zeus, el famoso cinturón de Afrodita, la armadura de Aquiles, las castañuelas de bronce de Heracles, el carro de Helios, el arco y las flechas de Eros y el casco de invisibilidad de Hades. También elaboró el collar que regaló a Hermione y el cetro de Agamenón.

Criaturas

Hefesto también creó diversas criaturas:
- Según algunas fuentes, Talos, el gigante de bronce que Zeus dio a Europa para que fuese el guardián de Creta. Curiosamente, otros afirmaban que era Hefesto el hijo de Talos, que éste era hijo de Cres (o el último de una generación de hombres de bronce, surgidos de los fresnos). Pero, como señalaba Pausanias, «las leyendas de Grecia suelen tener diferentes formas, lo que es particularmente cierto en la genealogía.»
- Las Kourai Khryseai (Κουραι Χρυσεαι, «doncellas doradas») eran dos autómatas de oro con la apariencia de jóvenes mujeres vivas. Se decía que poseían inteligencia, fuerza y el don del habla (La Ilíada 18.136). Atendían a Hefesto en su palacio del Olimpo.
- La primera mujer, Pandora, y su famosa caja.

Ayudantes


- Cedalión era aprendiz en la forja de la isla de Lemnos. Allí llegó el gigante Orión tras haber sido cegado por Enopión como castigo por violar a una de sus hijas. Hefesto se apiadó de él y le dio a Cedalión para que le sirviera de lazarillo sentado en su hombro.
- Dos Cabirios, Alcón y Eurimedón, hijos gemelos de Hefesto, ayudaban a su padre en la forja de Lemnos. Análogamente, los Palicos, también sus hijos gemelos, le ayudaban en la forja de Sicilia.
- Los tres Cíclopes inmortales y sus hijos trabajaban en la fragua de Hefesto en la isla Vulcano (cerca de Sicilia).
- Las Kourai Khryseai (ver más arriba).

Consortes y descendencia

A pesar de estar casado con ella, Hefesto no tuvo descendencia con Afrodita, salvo que Virgilio hablase en serio cuando afirmaba que Eros era su hijo (La Eneida i.664).

Aglaya

En La Ilíada de Homero la consorte de Hefesto era una Afrodita menor, Aglaya «la gloriosa», la más joven de las Gracias, y lo mismo afirma Hesíodo (Teogonía 945). Según la tradición órfica, fueron padres de:
- Eucleia (Ευκλεια), diosa de la buena reputación y la gloria
- Eufeme (Ευφημη), diosa del correcto discurso
- Eutenia (Ευθηνια), diosa de la prosperidad y la plenitud
- Filofrósine (Φιλοφροσυνη), diosa de la amabilidad y la bienvenida

Atenea y Erictonio

Según Apolodoro, Hefesto intentó violar a Atenea pero no lo logró. Su semen cayó al suelo, y así Gaia engendró a Erictonio. Atenea crió entonces al bebé como una madre adoptiva. Alternativamente, el semen cayó en la pierna de Atenea, y ésta lo limpió con un trozo de lana que tiró al sueño, surgiendo entonces Erictonio de la tierra y la lana. Aún otra versión dice que Hefesto quería que Atenea se casase con él, pero que desapareció en el lecho nupcial, y Hefesto terminó eyaculando en el suelo. Higino propuso una etimología, según la cual Erictonio procede del «conflicto» entre Atenea y Hefesto (Eri-) y de hijo «de la Tierra» (-ctonio). Algunos autores sugieren que una Atenea más antigua y menos virginal se oculta tras esta retorcida reelaboración del mito. Se decía que Erictonio creó los carros para ocultar la deformidad de las piernas de Hefesto.

Otros descendientes

Inmortales

A veces se consideraba a Hefesto padre con Etna de los Palicos, los daimones ctónicos de los géiseres y los manantiales de aguas termales de la región de Palacia (Sicilia). Hefesto estaba de algún modo conectado con la arcaica religión mistérica frigia y tracia de los Cabirios, que eran llamados los Hephaistoi («hombres de Hefesto») en Lemnos. Éstos, hijos de Hefesto con la ninfa Cabira, eran daimones que moraban en la isla de Samotracia (mar Egeo) junto con sus hermanas, las ninfas Cabirias o Cabirides. También se cuenta entre su descendencia a Talía, la ninfa siciliana a la que amó Zeus.

Mortales

Hefesto fue también padre de los siguientes mortales:
- Ardalos, un escultor inventor de la flauta.
- Caco, un bárbaro gigante lacio al que mató Heracles.
- Cécrope, rey de Atenas.
- Cerción, un bandido de Eleusis que solía luchar y matar a los viajeros, a quien mató Teseo.
- Filamón, músico y rey de la Fócide (Grecia).
- Oleno, un rey de la ciudad griega del mismo nombre.
- Palamón, señor de Oleno y uno de los argonautas.
- Perifetes (también llamado Corinetes, con Anticlea), un bandido de Epidauro (Grecia) que solía aporrear con su garrote a los viajeros hasta que Teseo le mató.
- Pilio, un hombre de la isla de Lemnos que curó al héroe de la guerra de Troya Filoctetes de su mordedura de serpiente.
- Radamanto, uno de los jueces de los muertos.
- Servio Tulio (con Ocresia), rey del Lacio (en la mitología romana). Higino (Fábulas 158) nombra también a Philotus y Spinther entre los hijos de Hefesto, sin dar más detalles.

Enlaces externos


- [http://www.theoi.com/Summary/Hephaistos.html Theoi Project - Hephaistos] (inglés)
- [http://homepage.mac.com/cparada/GML/Hephaestus.html Greek Mythology Link - Hephaestus] (inglés) Categoría:Dioses olímpicos Categoría:Dioses del fuego ja:ヘパイストス ko:헤파이스토스

Apolo

Apolo o Apolón (en griego Άπόλλων Apóllōn) es un dios en la mitología griega y romana, hijo de Zeus y Leto, y hermano gemelo de Artemisa (diosa de la caza). En épocas posteriores llegó a ser parcialmente confundido o equiparado con Helios, dios del sol, y similarmente su hermana fue equiparada con Selene, diosa de la luna en contextos religiosos. Pero Apolo y Helios/Sol permanecieron como seres bien separados en textos literarios y mitológicos. En la mitología etrusca era conocido como Aplu. Aplu

Adoración

Aplu El culto a Apolo es antiquísimo y nació probablemente en el Asia Menor. En Grecia fue, después de Zeus, el dios más venerado: su poder se extendía a todas esferas de la naturaleza y de la vida humana, y aunque podía ejercer influencias nefastas, era por principio un dios protector, que producía el entusiasmo sereno y equilibrado. Se considera que Apolo tenía dominio sobre las plagas, la luz, la curación, los colonos, la medicina, el tiro con arco, la poesía, las profecías, la danza, la razón, el intelectualismo, y era patrón defensor de rebaños y manadas. Apolo tenía un famoso oráculo en Creta y otros también notables en Clarus y Branchidae. Como dios de la curación religiosa, Apolo purificaba a aquellas personas culpables de asesinato u otros pecados graves. Apolo es conocido como el jefe de las Musas (Musageta) y director de su coro. Entre sus atributos se contaban: cisnes, lobos, delfines, arcos y flechas, una corona de laurel, la cítara (o lira) y el plectro. El trípode sacrificial es otro de sus atributos, representativo de sus poderes proféticos. Los Juegos Píticos se celebraban en su honor cada cuatro años en Delfos. Los himnos cantados a Apolo recibían el nombre de paeanos. Como dios de la colonización, Apolo aconsejaba sobre las colonias, especialmente durante la época de mayor apogeo, del 750 al 550 adC. Según la tradición griega, ayudó a los colonos cretenses o arcadios a encontrar la ciudad de Troya. Sin embargo, esta historia podría reflejar una influencia cultural que tuviese la dirección contraria: textos cuneiformes hititas mencionan un dios de Asia Menor llamado Appaliunas o Apalunas en relación con la ciudad de Wilusa, que actualmente es considerada idéntica a la griega Illios por la mayoría de investigadores. En esta interpretación, el título Lykegenes puede leerse simplemente como «nacido en Licia», lo que efectivamente corta el supuesto vínculo del dios con los lobos (posiblemente una etimología popular). Popularmente (es decir, en crítica literaria) Apolo representa la armonía, el orden y la razón, características que contrastaban con las de Dioniso, dios del vino, que popularmente representaba la emoción y el caos. El contraste entre los papeles de estos dioses queda reflejado en los adjetivos apolíneo y dionisíaco. Sin embargo, los griegos pensaban en las dos cualidades como complementarias: los dos dioses son hermanos, y cuando Apolo en el invierno se marchaba a la Hiperbórea dejaba el oráculo de Delfos a Dioniso. El culto a Apolo fue introducido en Roma, seguramente en época de los Reyes, a través de los griegos de Cumas. Tenía su templo en el Campo de Marte. La mitología romana le hace hijo de Júpiter y Latona, y hermano gemelo de Diana. Para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el nombre de Apolo, Febo, fue utilizado para nombrar a una de las mascotas de los Juegos, los hermanos Athenà y Phèvos. La adoración de Apolo ha revivido con el resurgimiento del helenismo y el movimiento pagano contemporáneo. Un ejemplo de esta pujanza es el grupo [http://winterscapes.com/kyklosapollon Kyklos Apollon].

Posibles orígenes

Se considera que Apolo y su hermana no son exclusivamente griegos, sino que tal vez tengan un origen asiático, de Asia Menor. El nombre de Leto, su madre, viene posiblemente del idioma licio, como dialecto indoeuropeo que se hablaba antiguamente en Asia Menor. Leto, bajo la forma Lada, significa mujer. Uno de los epítetos es precisamente Apolo Licio, que se puede interpretar como «de Licia» o se le puede dar la otra traducción de «matador de lobos». Por otra parte, el arma de Apolo (y de su gemela Artemisa) es el arco, que no es un arma griega sino extranjera. Lo mismo ocurre con el calzado, pues no lleva sandalias como los otros dioses sino botines, una clase de zapatos que los griegos consideraban propios de los asiáticos. Por otra parte es posible que sus orígenes se remonten al pueblo dorio del Peloponeso que adoraba a un dios llamado Ἀπέλλων (Apéllôn), que era protector de los rebaños y de las comunidades humanas. Este término parece venir de un nombre dorio ἀπέλλα (apélla), con el significado de redil o de asamblea. El Apolo dorio era el resultado de varias divinidades locales anteriores a los griegos, de la misma manera que el Apolo griego nace de la fusión de varios modelos. Cuando su culto se introdujo en Grecia, Apolo era ya venerado por otros pueblos pre-helénicos; en el himno homérico se indica muy bien cómo los primeros sacerdotes de Apolo eran cretenses. Su primer lugar de culto fue seguramente en Delos, capital religiosa de los jonios; más tarde, con Pericles, en el siglo V adC, la isla de Creta pasó a los atenienses quienes conforman el carácter del santuario del dios. Su culto fue entonces extendido por todo el mundo de la Antigüedad desde Asia Menor hasta Siria, además de los innumerables templos que cundieron por la propia Grecia. En Delfos es donde se revela el carácter complejo del dios, en su gran influencia sobre la pitonisa y sobre los hombres que acuden al oráculo.

Apolo Delfinio

Un estudio [http://ebulletin.le.ac.uk/news/press-releases/2000-2009/2005/09/nparticle-gsn-7wj-vdd] publicado en 2005 por investigadores de la Universidad de Leicester ha desenmarañado un misterio de 2.700 años de antigüedad relacionado con el Oráculo de Delfos. En tiempos antiguos, la constelación Delphinus habría estado elevándose en el cielo oriental a finales de diciembre y principios de enero, la misma época en la que algunas ciudades realizaban sacrificios a Apolo Delfinio. En Delfos, este sacrificio tenía lugar aproximadamente un mes más tarde. Los investigadores han confirmado que esto se debía a que el templo de Apolo en Delfos está cubierto al este por enormes acantilados que bloquean la vista de la parte inferior del cielo oriental, retrasando de esta forma el momento apropiado de sacrificio casi un mes completo respecto a otras ciudades situadas en las llanuras griegas.

Etimología

El nombre Apolo podría haber sido derivado del término compuesto prehelénico Apo-ollon, probablemente relacionado con el verbo arcaico Apo-ell-, que significa literalmente «el que despeja a codazos», es decir, «el que disipa o despeja». De hecho, parece haber personificado el poder de la disipación, lo que tendría relación con su asociación con el poder de disipar la oscuridad del sol matutino y con el poder la razón y la profecía para despejar la duda y la ignorancia. Están además:
- El aparente carácter expulsor de las murallas y las puertas de las ciudades como baluartes contra los invasores
- La naturaleza de alejar personas de los desambarcos y las expatriaciones a las colonias
- El aspecto de la curación de disipar la enfermedad
- El carácter disuasivo para los depredadores de un pastor cuidando sus rebaños
- La naturaleza de alejar las plagas de un granjero cultivando cosechas
- El poder de la música y las artes de disipar la discordia y la barbarie
- El importantísimo poder de los jóvenes entrenados y preparados para alejar intrusos y ejércitos invasores Otra explicación, dada por Plutarco en Moralia es que Apollo significaba «unidad», dado que pollon significa «muchos» y el prefijo a- es un negativo. Así, Apolo podría leerse en el sentido de «privado de la multitud». Apolo era asociado consecuentemente con la mónada.

Apolo en el arte

mónada En el arte se suele representar a Apolo como un hombre joven y guapo, casi siempre sin barba y con frecuencia con una lira o un arco en la mano.

Arte antiguo


- Apolo de Piombino (museo de Louvre)
- Gran Apolo dorado de Lillebonne (museo de Louvre)

Apolo en el arte de Luis XIV


- Galería de Apolo en el Louvre, obra del pintor y decorador Charles Le Brun. Siguió decorándola Delacroix y fue terminada en el Segundo Imperio.
- Salón del trono o salón de Apolo en el castillo de Versalles. estaba destinado a la recepción de embajadores y se daban también espectáculos de danza y música.
- Jardines de Versalles. aquí se encuentras bastantes representaciones del dios solar:
  - Estanque de Apolo, situado cerca del Gran Canal. En el medio se encuentra una monumental estatua de Apolo, obra de Tuby. El dios surge del agua conduciendo un carro tirado por dos caballos.
  - En el bosquecillo de los baños de Apolo, obra del siglo XVIII, se ve representado el dios solar, en actitud de cansancio y rodeado de ninfas.

Pintura


- Apolo y Aurora de Gerard de Lairesse, 1671; se encuentra en el Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

Apelativos

Entre los epítetos que se aplican a Apolo están:
- Febo («brillante») y Liceo (Λυκειος, «luminoso»), para Apolo en el contexto de dios del sol o de la luz.
- Esminteo (Σμινθειος, «cazador de ratones») y Parnopio (Παρνοπιος, «saltamontes»), como dios de las plagas y defensor contra ratas y langostas.
- Delfinio (Δελφινιος, «del útero»), que asocia a Apolo con Delphoi (Delfos). Una etiología en los himnos homéricos asocia este epíteto con los delfines.
- Cirreo, por Cirria, localidad cercana de Delfos.
- Arcageta (Αρχηγετης, «director de la fundación») para las colonias, por ser fundador se las murallas de Megara.
- Musageta (Μουσαγέτης, «jefe de las musas»).
- Pitio (Πυθιος, «pítico»), de Πυθο Pytho, nombre homérico de Delfos.
- Timbreo (Θυμβριος) por el templo que tenía en Timbra.
- Apotropeo («el que aparta el mal») y Alexikakos (Άλεξίκακος, «el que aparta la desgracia»).
- Ninfageta («jefe de las ninfas»).
- Nomios («vagabundo») y Licio (Λυκιος, «matador de lobos») o Lykegenes («nacido de una loba»), como el dios pastoral de la ganadería. A veces se traducen estos últimos como «de Licia» o «nacido en Licia», donde algunos postulan el origen de su culto.
- Clario (Κλαριος) por el santuario que tenía en Claros, Jonia (oráculo de Colofón). Otras fuentes afirman que este epíteto procede del dórico κλαρος klaros, «asignación de tierra», por su supervisión sobre las ciudades y las colonias.
- Cintio es otro epíteto, proveniente de su nacimiento en el monte Cinto de Delos.
- Loxias (Λοξίας, «oblícuo»), específicamente para Apolo como dios de la profecía, por los oráculos tan ambiguos.
- Hekebolos (Έκηϐόλος, «que dispara lejos») y Hekaergos (Έκάεργος, «que se deshace lejos»), referido a sus flechas.
- Argyrotoxos (Άργυρότοξος, «del arco de plata»).
- Akesios (Ακεσιος, «sanador») e Iatros (Ιατρος, «médico»).

Nacimiento

Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada y que su marido, Zeus, era el padre, prohibió que Leto diera a luz en terra firma, o el continente, o cualquier isla del mar. Leto encontró la isla flotante de Delos, que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí. La isla estaba rodeada de cisnes. Como gesto de gratitud, Delos estaba sujeta con cuatro pilares. Más tarde la isla fue santificada a Apolo. Alternativamente, Hera secuestró a Ilitía, la diosa de los partos, para evitar que Leto diese a luz. Los demás dioses obligaron a Hera a dejarla ir. De cualquier forma, primero nació Artemisa y ésta ayudó a nacer a Apolo. Otra versión afirma que Artemisa nació un día antes que Apolo, en la isla de Ortigia, y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos el día siguiente para dar a luz a Apolo.

Juventud

Siendo joven, Apolo mató al fiero dragón Pitón, que vivía en Delfos junto a la fuente de Castalia, pues (según algunas versiones) Pitón había intentado violar a Leto cuando ésta estaba embarazada de Apolo y Artemisa. Esta fuente era la que emitía los vapores causantes de que el Oráculo de Delfos hiciese sus profecías. Apolo mató a Pitón pero fue castigado por ello, ya que Pitón era un hijo de Gaia.

Apolo y Admeto

Como castigo, Apolo fue desterrado nueve años del Olimpo. Durante este tiempo trabajó como pastor o vaquero para el rey Admeto de Feras en Tesalia. Puesto que Admeto era bueno con Apolo, el dios le prometió que cuando le llegase la hora de morir, permitiría que otro tomase su lugar. Entonces Admeto se enamoró de Alcestis. Sin embargo el padre de ésta, el rey Pelías, sólo le daría su permiso para casarse si Admeto montaba un carro tirado por leones, jabalíes y otros animales salvajes. Apolo ayudó Admeto a superar esta prueba, y la pareja se casó. Cuando a Admeto le llegó la hora de morir, Alcestis decidió morir en su lugar. Heracles intervino y se permitió que ambos siguieran viviendo. Cuando pasaron los nueve años, Apolo volvió disfrazado de delfín y llevó consigo a sacerdotes cretenses para ayudar a fundar su culto en Delfos. También bendijo a las sacerdotisas del oráculo de Delfos, haciendo de éste uno de los más famosos y certeros de Grecia. Apolo tenía otros oráculos, incluyendo los de Clarus y Branchidae.

Apolo durante la Guerra de Troya

Apolo disparó flechas infectadas con la peste en el campamento griego durante la Guerra de Troya enfurecido porque los griegos habían secuestrado a Criseida, la hija de su sacerdote. Apolo exigió su liberación, y los griegos terminaron por ceder. Cuando Diomedes hirió a Eneas durante la Guerra de Troya, Apolo le rescató. Afrodita, su protectora madre, intentó rescatar a Eneas pero Diomedes la hirió también. Entonces Eneas fue envuelto por una nube creada por Apolo, quien le llevó a Pérgamo, un lugar sagrado de Troya. Artemisa curó allí a Eneas. También se dice que ayudó a Paris a matar a Aquiles, guiando la flecha con la que el primero hirió al segundo en el talón.

Níobe

Níobe, una reina de Tebas y esposa de Anfión, alardeó de su superioridad sobre Leto porque había tenido catorce hijos (los Nióbides), siete varones y siete mujeres, mientras Leto había tenido sólo dos. Apolo mató a sus hijos mientras éstos practicaban atletismo, a pesar de sus súplicas, y Artemisa a sus hijas. Apolo y Artemisa usaron flechas envenenadas para matarlos, aunque según algunas versiones del mito algunos de los Nióbides fueron perdonados (normalmente Cloris). Anfión, al ver a sus hijos muertos, se suicidó o fue asesinado por Apolo tras jurar venganza. Una desolada Níobe huyó al monte Sípilo en Asia Menor y se convirtió en piedra mientras lloraba, o se suicidó. Sus lágrimas formaron el río Aqueloo. Zeus había convertido a todos los habitantes de Tebas en piedra, por lo que nadie enterró a los Nióbides hasta el noveno día tras su muerte, cuando los propios dioses les dieron sepultura.

Vida amorosa y descendencia de Apolo

Relaciones heterosexuales

Dafne

Apolo persiguió a la ninfa Dafne, hija de Peneo, quien le había desdeñado. Su encaprichamiento estaba provocado por una flecha dorada que le había disparado Eros, quien estaba celoso porque Apolo había bromeado sobre sus habilidades como arquero. Eros también afirmaba que el canto de Apolo le molestaba. Simultáneamente, sin embargo, le había disparado una flecha con punta de plomo a Dafne, haciendo que ésta sintiese repulsión hacia Apolo. Tras una fogosa persecución, Dafne rezó a la Madre Tierra (alternativamente a su padre, un dios río) pidiendo ayuda, y éste le transformó en un árbol de laurel, que fue consagrado a Apolo.

Leucótoe

Apolo tuvo una aventura con una princesa mortal llamada Leucótoe, hija de Orcamo y hermana de Clitia. Leucótoe amó a Apolo, quien se había disfrazado como su madre para lograr acceder a sus aposentos. Clitia, celosa de su hermana porque quería a Apolo para sí, contó a Orcamo la verdad, traicionando las confidencias y la confianza de su hermana. Enfurecido, Orcamo ordenó que Leucótoe fuese enterrada viva. Apolo se negó a perdonar a Clitia por traicionar a su amada, y éste, afligida, se marchitó y lentamente murió. Apolo la transformó en una planta de incienso, o bien en un heliotropo o girasol, que sigue al sol cada día.

Marpesa

Marpesa fue secuestrada por Idas pero también fue amada por Apolo. Zeus la hizo escoger entre ambos, y Marpesa escogió a Idas razonando que Apolo, siendo inmortal, terminaría cansándose de ella cuando envejeciera.

Castalia

Castalia era una ninfa a quien Apolo amaba. Castalia huyó de él y se zambulló en la fuente que había en Delfos al pie de monte Parnaso, que desde entonces se llama fuente de Castalia. El agua de esta fuente era sagrada: se usaba para limpiar los templos de Delfos y también inspiraba a los poetas.

Cirene y Aristeo

Apolo tuvo con Cirene un hijo llamado Aristeo, que se convirtió en el dios patrón del ganado, los árboles frutales, la caza, la agricultura y la apicultura. También fue un héroe de la cultura que enseñó a la humanidad las técnicas de la ganadería lechera y el uso de redes y trampas en la caza, así como el cultivo de los olivos.

Hécuba

Con Hécuba, la esposa del rey Príamo de Troya, Apolo tuvo un hijo llamado Troilo. Un oráculo profetizó que Troya no sería derrotada siempre que Troilo llegase a cumplir los veinte años de vida. Troilo y su hermana Polixena cayeron en una emboscada y fueron asesinados por Aquiles.

Casandra

Apolo también se enamoró de Casandra, hija de Hécuba y Príamo, y hermanastra de Troilo. Apolo prometió a Casandra el don de la profecía para lograr seducirla, pero ella le rechazó después. Enfurecido, Apolo le concedió el don de conocer el futuro junto con la maldición de que nadie la creyera jamás.

Coronis

Coronis, hija de Flegias, rey de los Lapitas, fue otra de las amantes de Apolo. Embarazada de Asclepio, Coronis se enamoró de Isquis, hijo de Élato. Un cuervo informó a Apolo de esta aventura. Al principio no lo creyó y volvió negros a todos los cuervos (que antes eran blancos) como castigo por divulgar mentiras. Cuando descubrió la verdad envió a su hermana, Artemisa, a matar a Coronis. Como resultado también hizo sagrados a los cuervos y les otorgó la tarea de anunciar muertes importantes. Apolo rescató al bebé de la pira funeraria de Coronis y se lo dio al centauro Quirón para que lo criase. Flegias se enfureció e incendió el templo de Apolo en Delfos, por lo que Apolo le mató.

Relaciones homosexuales

Apolo, eternamente joven y sin barba, fue el que más amantes masculinos tuvo de todos los dioses griegos, como puede esperarse del que era dios de la palestra, el lugar donde los jóvenes se reunían para practicar atletismo, siempre desnudos. Muchos de los jóvenes amantes de Apolo murieron «accidentalmente», un reflejo de la función de estos mitos como parte de los ritos de pasaje, en los que el joven moría para renacer como un adulto.

Jacinto

Jacinto fue uno de sus amantes masculinos. Jacinto era un príncipe espartano hermoso y atlético. Ambos estaban practicando el lanzamiento de disco cuando Jacinto fue golpeado en la cabeza por un disco desviado de su trayectoria por Céfiro, que estaba celoso de Apolo y también amaba a Jacinto. Cuando Jacinto murió, se dice en algunas versiones que Apolo se vio tan embargado por la pena que maldijo su propia inmortalidad, deseando unirse a su amante en su muerte. De la sangre de la herida de su amante Apolo creó la flor del jacinto en memoria de su muerte, y sus lágrimas mancharon los pétalos de la flor con άί άί, que significa «¡ay, ay!». El Festival de Jacinto era una celebración de Esparta.

Acanto

Uno de sus otros romances fue con Acanto, el espíritu del árbol de acanto. Tras su muerte, fue transformado por Apolo en una hierba amante del sol y su afligida hermana, Acanta, fue convertida en jilguero por los demás dioses.

Cipariso

Otro amante masculino fue Cipariso, un descendiente de Heracles. Apolo dio al muchacho un ciervo domesticado como compañero, pero Cipariso lo mató accidentalmente con una jabalina cuando éste yacía dormido entre la maleza. Cipariso pidió a Apolo que hiciera que sus lágrimas cayesen para siempre. Apolo transformó al triste muchacho en un ciprés, del que se dice que es un árbol triste porque su savia forma gotitas como lágrimas en el tronco.

Apolo y el nacimiento de Hermes

Hermes nació en el monte Cileno en Arcadia. Esta historia se cuenta en el Himno homérico a Hermes. Su madre, Maia, había quedado secretamente embarazada de una aventura amorosa con Zeus. Maia envolvió al infante en mantas pero Hermes escapó cuando ella dormía. Hermes corrió a Tesalia, donde Apolo estaba pastoreando su ganado. El infante Hermes robó varias de sus vacas y las llevó a una cueva en los bosques cercanos a Pilos, borrando sus huellas. En la cueva encontró una tortuga y la mató, vaciando entonces sus entrañas. Usó los intestinos de una de las vacas y el caparazón de la tortuga para hacer la primera lira. Apolo se quejó a Maia de que su hijo había robado su ganado, pero Hermes ya había vuelto a las mantas en las que ella le había dejado, por lo que Maia rehusó creer las afirmaciones de Apolo. Zeus intervino y, afirmando haber visto los hechos, secundó a Apolo. Entonces Hermes empezó a tocar música en la lira que había inventado. Apolo, un dios de la música, se enamoró del instrumento y ofreció permitir el intercambio del ganado por la lira. Así, Apolo se convirtió en un maestro de la lira y Hermes inventó un tipo de instrumento musical con flautas llamado siringa. Más tarde, Apolo cambió un caduceo por una siringa de Hermes.

Otras historias

Concursos musicales

Pan

En una ocasión Pan tuvo la audacia de comparar su música con la de Apolo, y de retar a éste, el dios de la lira, a una prueba de habilidad. Tmolo, el dios montaña, fue elegido árbitro. Pan sopló sus flautas, y con su rústica melodía dio gran satisfacción a él mismo y a su ferviente seguidor, Midas, que estaba presente. Entonces Apolo pulsó las cuerdas de su lira. Tmolo inmediatamente declaró vencedor a Apolo, y todos salvo Midas estuvieron de acuerdo. Éste disintió, y cuestionó la justicia del fallo. Apolo no quiso volver a sufrir tan depravado par de oídos, e hizo que se le convirtieran en orejas de burro.

Marsias

Marsias era un sátiro que desafió a Apolo a un concurso de música. Había encontrado un aulos en el suelo que había tirado Atenea tras inventarlo porque hacía que sus mejillas se hinchasen. Marsias perdió y fue desollado vivo en una cueva de Frigia por su hibris (orgullo desmedido) al desafiar a un dios. Su sangre derramada se convirtió en el río Marsias.

Historias menores


- Cuando Zeus mató a Asclepio por resucitar a los muertos y violar el orden natural de las cosas, Apolo respondió matando a los Cíclopes. Éstos habían fabricado los rayos de Zeus, que éste había usado para matar al hijo de Apolo, Asclepio. Apolo también participó en un concurso de tocar la lira con su propio hijo, Ciniras, que se suicidó cuando perdió.
- Apolo mató a los Alóadas cuando éstos intentaban asaltar el Olimpo.
- Apolo dio a Orestes, a través del Oráculo de Delfos, la orden de matar a su madre, Clitemnestra, y al amante de ésta, Egisto. Orestes fue ferozmente castigado por este crimen por las Erinias.
- También se decía que Apolo cabalgaba a espaldas de un cisne al país de los Hiperbóreos durante los meses de invierno.
- Apolo transformó a Cefiso en un monstruo marino.

Consortes y descendencia

Amantes masculinos:
- Acanto
- Cipariso
- Jacinto Amantes femeninas:
- Arsínoe
  - Asclepio
  - Eriopis
- Casandra
- Calíope
  - Lino
  - Orfeo
- Cirene
  - Aristaeo
- Coronis
  - Asclepio
- Dafne
- Driope
  - Anfiso
- Etusa
  - Eleuter
- Hécuba
  - Troilo
  - Polixena
- Leucótoe
- Manto
  - Mopso
- Psamate
  - Lino
- Quíone
  - Filamón
- Reo
  - Anio
- Sinope
  - Sirio
- Terpsícore
  - Lino
- Urania
  - Lino Hijos de madre desconocida:
- Cicno
- Ciniras
- Phemonoe

Referencias contemporáneas


- En el episodio de Star Trek ¿Quién llora por Adonis? aparece un hombre que dice ser Apolo en un planeta de estilo griego al que llegan el Capitán Kirk, Pavel Chekov, Mr. Spock y el Dr. McCoy.
- En la serie Battlestar Galactica uno de los personajes principales recibe el apodo de Apolo.
- La canción Cygnus X-1 Book II: Hemispheres de Rush (Hemispheres, 1978) trata sobre la lucha entre los campeones de los dos Hemisferios, Apolo, el Dios de la Razón, y Dioniso, el Dios del Amor. La canción describe el cerebro dividido en dos hemisferios, siendo el izquierdo el que se encarga de las emociones y el derecho el de la racionalidad. Se usa la mitología griega para hacer tangibles estas nociones abstractas.

Enlaces externos


- [http://homepage.mac.com/cparada/GML/Apollo.html Greek Mythology Link - Apollo] (inglés)
- [http://www.androphile.org/preview/Library/Mythology/Greek/ Las historias de Apolo con Jacinto, Cipariso y Orfeo] (inglés)
- [http://janusquirinus.org/essays/Apollo/MultifacetedGod.html Apolo y los romanos] (inglés)
- [http://www.gregoryferdinandsen.com/FCO2003/apollo.htm El templo de Apolo] (inglés) Categoría:Dioses olímpicos Categoría:Mitología romana Categoría:Dioses solares Categoría:Dioses del conocimiento ja:アポロン ko:아폴론

Pirra

En la mitología griega, Pirra era hija de Epimeteo y esposa de Deucalión. Cuando Zeus decidió finalizar la Edad Dorada con el gran diluvio, Deucalión y su esposa, Pirra, fueron los únicos supervivientes. Prometeo le dijo a su hijo, Deucalión, que construyese un arca y, así, sobrevivieron. Cuando el diluvio hubo terminado y la pareja volvió a tierra firme, Deucalión consultó un oráculo de Temis sobre cómo repoblar la tierra. Se le dijo que arrojase los huesos de su madre por encima de su hombro. Deucalión y Pirra entendieron que "su madre" era Gaia, la madre de todas los seres vivientes, y que los "huesos" eran las rocas. Así que tiraron piedras por encima de sus hombros y éstas se convirtieron en personas: las de Pirra en mujeres y las de Deucalión en hombres. Deucalión y Pirra tuvieron al menos un hijo, Helén, y posiblemente otro, Anfictión (que en otras tradiciones es autóctono). ---- Pirra fue también el nombre con el que se conoció a Aquiles cuando se ocultó, disfrazado de doncella, en la corte del rey Licomedes. categoría:Mitología griega

(55) Pandora

Pandora. Asteroide nº 55 de la serie, descubierto desde Albany por G. Searle el 10 de septiembre de 1858.- Saturno tiene un satélite del mismo nombre, véase Pandora (astronomía). Lista de asteroides Pandora

Asteroide

y su satélite Dactyl]] Un asteroide es un planeta muy pequeño. Los asteroides también se llaman planetas menores. Son cuerpos pequeños que desde la Tierra tienen aspecto de estrellas, de donde les viene el nombre de asteroides, dado por John Herschel poco después de los primeros descubrimientos, pese a que la denominación planetas menores es más adecuada. El 1 de enero de 1801, el astrónomo siciliano Giuseppe Piazzi, descubrió el primer planeta menor, (1) Ceres, mientras trabajaba en un catálogo de estrellas. Este planeta menor fue denominado Ceres Ferdinandea en honor del entonces rey de las Dos Sicilias, Fernando I. Al descubrimiento hecho por Piazzi le siguieron otros parecidos pero de objetos más pequeños y el año 1807 se conocían cuatro en total. La mayor parte de los asteroides conocidos giran en el espacio que se conoce con el nombre de Cinturón de asteroides, que se encuentra entre Marte y Júpiter. Este cinturón está a una distancia del Sol comprendida entre 2 y 3,5 unidades astronómicas. Los asteroides del cinturón orbitan alrededor del Sol aproximadamente cada 3 a 6 años. Muchos planetas menores tienen órbitas muy excéntricas y algunos pasan cerca de la Tierra de vez en cuando. Algunos asteroides tienen satélites a su alrededor como (243) Ida y su satélite asteroidal Dactyl. El 10 de agosto de 2005 se anunció el descubrimiento de un asteroide (87) Silvia que tiene dos satélites girando a su alrededor, Rómulo y Remo. Rómulo, la primera luna, se descubrió el 18 de febrero de 2001 en el telescopio W. M. Keck II de 10 metros en Mauna Kea, tiene 18 km de diámetro y su órbita a una distancia de 1370 km, de Silvia tarda en completarse 87,6 horas. Remo, la segunda luna, tiene 7 km de diámetro y gira a una distancia de 710 km, tardando 33 horas en completar una órbita alrededor de Silvia.

Asteroides cercanos a la Tierra

Existe un especial interés en identificar asteroides cuyas órbita interseccionan con la de la Tierra. Los tres grupos más importantes de asteroides cercanos a la Tierra son los asteroides Amor, los asteroides Apolo y los asteroides Atón.

Asteroides troyanos

Se denomina asteroides troyanos a un grupo de asteroides que se mueven en la órbita de Júpiter. Están situados en los dos puntos de Lagrange triangulares a 60 grados por delante, L4, y por detrás de Júpiter, L5