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Perseis

Perseis

En la mitología griega Perseis, también llamada Creta, era una oceánide, hija de Océano y Tetis. Se casó con el dios Helios, del que tuvo a la maga Circe, y a Egea, Eetes, Calipso y Pasífae, la esposa del rey Minos de Creta. ---- Perseis o Perséia era también un apodo de la diosa griega Hécate, por ser hija del titán Perses. Categoría:Oceánides Categoría:Mitología griega

Mitología griega

La mitología griega comprende la colección de relatos sobre dioses griegos y héroes antiguos, originalmente creada y difundida dentro de la tradición oral y poética de esta antigua civilización del Mediterráneo oriental. Las fuentes conservadas de la mitología son reelaboraciones literarias de esta tradición oral, complementadas por interpretaciones de los iconos, a veces modernas y a veces antiguas, pues el mito era un medio que los propios griegos posteriores usaron para arrojar luz sobre prácticas religiosas y tradiciones que no eran ya explicables. El historiador debe deducir a veces a partir de indicios en la imaginería, tales vasijas pintadas, y de referencias hechas de pasada el reconocimiento de temas mitológicos tácitamente expresados en prácticas religiosas. Aunque los griegos no eran religiosos, sí conocían estas historias que formaban parte de su acervo cultural. Los temas generales relacionados con el estudio de los mitos se discuten en el artículo mitografía. En sus diversas leyendas, historias e himnos los dioses de la Grecia Antigua son todos descritos como humanos en apariencia: los pocos seres quiméricos como la Esfinge son todos oriundos de Oriente Próximo o Anatolia. Los dioses griegos pueden tener mitos sobre su nacimiento pero no envejecen. Son casi inmunes a todas las heridas y enfermedades, capaces de volverse invisibles, viajar grandes distancias casi instantáneamente y hablar a través de seres humanos con o sin su conocimiento. Cada deidad tenía su propia apariencia específica, genealogía, intereses, personalidad y área de especialidad. Sin embargo, estas descripciones emanan de una multitud de variantes locales arcaicas que no siempre coincidían entre ellas. Cuando se aludía a ellas en la poesía o la oración, se hacía mediante una combinación de su nombre y epítetos, que los identificaban por estas distinciones del resto de los dioses. Estos epítetos pueden reflejar un aspecto particular del papel del dios, como Apolo Musageta es «Apolo, [como] jefe de las Musas». Alternativamente el epíteto puede identificar un aspecto particular o local del dios, a veces se cree que arcaico ya durante la época clásica de Grecia. En los relatos míticos, estos seres son descritos como una larga familia multigeneracional. Sus miembros más viejos crearon el mundo tal como lo conocemos, pero fueron derrotados por las siguientes generaciones. Los dioses olímpicos más familiares de la religión y el arte griegos antiguos se habrían aparecido en persona a los griegos, según se describe en los poemas épicos, durante la «edad de los héroes». Proporcionaron a los belicosos antepasados de los griegos un número limitado de milagros, enseñándoles una selección de habilidades útiles y los métodos de adoración a los dioses, premiaron la virtud y castigaron el vicio, y engendraron hijos con humanos. Al igual que los hombres, los dioses helenos eran impredecibles y por eso unas veces tenían un estricto sentido de la justicia y otras eran crueles y vengativos. Su favor se alcanzaba por medio de los sacrificios y de la piedad, pero estos procedimientos no eran siempre efectivos puesto que los dioses eran muy volubles. La mitología griega comparte una estrecha similitud con la romana, en cuanto a los nombres de varios dioses y personajes de importancia. También se relacionan en lo concerniente a la parte mitológica de la religión: creencias, tradiciones y todo lo ligado o referente a mitología.

Naturaleza y fuentes de la mitología griega

Aunque todas las culturas del mundo tienen sus propios mitos, el término mitología es de acuñación griega, y tenía un significado especializado dentro de su cultura. El término griego muthologia está compuesto de dos palabras:
- muthos, que en griego homérico significa aproximadamente «un acto de habla ritualizado», como el de un jefe en una asamblea, o el de un poeta o sacerdote.
- logos, que en griego clásico significa «una historia convincente, una argumentación ordenada». En su acepción original, por tanto, una mitología es un intento de dar sentido a las narraciones estilizadas que los griegos recitaban en las fiestas, susurraban en los altares y contaban en los banquetes aristocráticos. Dado que hay pocos hombres más propensos a reñir que los poetas, los sacerdotes y los aristócratas, las contradicciones son abundantes. Más aún: son parte de la diversión. acto de habla: la Guerra de Troya formaba el contexto de varios ciclos de la mitología griega. El pene expuesto de Patroclo revela el aspecto sexual de su relación. Tales relaciones eran un elemento común en la mitología griega, siendo notable la de Zeus, rey de los dioses, con Ganimedes.]] Se dispone de varios tipos de fuentes primarias para el estudio de la mitología griega: # La poesía de las eras arcaica y clásica, compuesta principalmente para ser representada en los festivales de culto o los banquetes aristocráticos, y por tanto parte del muthos en el sentido homérico (véase La naturaleza de la mitología griega más arriba). Se incluye aquí: #
- La Odisea, La Ilíada y los himnos de Homero. #
- La Teogonía de Hesíodo. #
- Las obras dramáticas de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes. #
- Los himnos corales de Píndaro y Baquílides. # Las obras de historiadores como Herodoto y Diodoro Siculo y geógrafos como Pausanias y Estrabo, que viajaron por todo el mundo griego y escribieron las historias que oían en las distintas ciudades. # Las obras de mitógrafos, que escribieron tratados en prosa basados en las investigaciones realizadas para intentar reconciliar las historias contradictorias de los poetas. La biblioteca de Apolodoro de Atenas es el ejemplo conservado más extenso de este género. # La poesía de las edades helenística y romana, que aunque compuestas más como un ejercicio literario que cultural, contienen sin embargo detalles importantes que de otra forma se habrían perdido. Esta categoría incluye las obras de: #
- Los poetas helenísticos Apolonio de Rodas y Calímaco. #
- Los poetas romanos Higino, Ovidio, Estacio, Valerio Flaco y Virgilio. #
- Los poetas griegos de la Antigüedad Tardía Nono y Quinto de Esmirna. #
- Las novelas antiguas de Apuleyo, Petronio, Lolliano y Heliodoro.

Visión general

El ámbito de la mitología griega es enorme. Se extiende desde los horrendos crímenes de los primeros dioses y las sangrientas guerras de Troya y Tebas hasta las infantiles travesuras de Hermes y la conmovedora pena de Deméter por Perséfone. Las legiones de dioses y diosas, héroes y heroínas, monstruos, daimones, ninfas, sátiros y centauros que uno encuentra al atravesar este vasto paisaje son incontables. Algunos estudiosos afirman que llegó a haber hasta 30.000 divinidades en total. La mitología griega tiene una cronología interna aproximada. Aunque las contradicciones en las fuentes hacen imposible una cronología absoluta, puede dividirse aproximadamente en: #una edad de los dioses, #otra edad en la que los hombres y los dioses se mezclaban libremente, y #otra edad de los héroes en la que la actividad divina era más limitada. Mientras los mitos de la edad de los dioses han sido con frecuencia más interesantes para los estudiantes de la mitología contemporáneos, los autores griegos de las eras arcaica y clásica tuvieron una clara preferencia por los de la edad de los héroes: las heroicas Ilíada y Odisea, por ejemplo, empequeñecían a la Teogonía y a los himnos homéricos, centrados éstos en los dioses, tanto en extensión como en popularidad.

La edad de los dioses

himnos homéricos.]] Como sus vecinos, los griegos creían en un panteón de dioses y diosas que estaban asociados con los aspectos específicos de la vida. Por ejemplo, Afrodita era la diosa del deseo sexual, mientras que Ares era el dios de la guerra y Hades el de los muertos. Algunas deidades como Apolo y Dioniso revelaban personalidades complejas y mezcolanza de funciones, mientras otros como Hestia (literalmente «hogar», «chimenea») y Helios (literalmente «sol») eran poco más que personificaciones. Había también deidades específicas de un lugar, tales como dioses de los ríos y ninfas de manantiales y cuevas, y también se veneraban las tumbas de héroes y heroínas locales. Aunque había cientos de seres que podrían ser considerados «dioses» o «héroes» en uno u otro sentido, algunos figuraban sólo en el folclore o eran honrados localmente en lugares (por ejemplo Trofonio) o festivales (por ejemplo Adonis) particulares. Los principales lugares de culto, los grandes templos, eran dedicados mayoritariamente a un pequeño círculo de dioses, sobre todo los olímpicos, Heracles y Asclepio, y en algunos lugares Helios. Estas deidades era el centro de los grandes cultos panhelénicos. Muchas regiones y determinadas poblaciones tenían sus propios cultos centrados en las ninfas, los dioses menores y héroes desconocidos en otros lugares. La mayoría de las ciudades también adoraban a los principales dioses con ritos locales característicos y tenían sus propias leyendas sobre ellos.

Los primeros dioses

Un tipo de narrativa sobre la edad de los dioses cuenta la historia del nacimiento y los conflictos de las primera divinidades: Caos, Nix (Noche), Eros (Amor), Urano (el Cielo), Gaia (la Tierra), los Titanes y el triunfo de Zeus sobre los olímpicos. La Teogonía de Hesíodo es un ejemplo de este género. Sobre estos temas giran también muchos poemas hoy perdidos, incluyendo unos atribuidos a Orfeo, Museo, Epiménides, Abaris y otros legendarios profetas, que se usaban en rituales privados de purificación y en ritos misteriosos. Unos pocos fragmentos de estas obras se conservan en citas de filósofos neoplatónicos y fragmentos de papiro recientemente desenterrados. El pensamiento griego antiguo sobre poesía consideraba la teogonía, o canción sobre el nacimiento de los dioses, como el género poético prototípico —el muthos prototípico— y le atribuían poderes casi mágicos. Orfeo, el poeta arquetípico, era también el arquetipo de cantante de teogonías, que usaba para calmar mares y tormentas en la Argonáutica, y para conmover los pétreos corazones de los dioses del inframundo en su descenso al Hades. Cuando Hermes inventa la lira en el Himno Homérico a Hermes, lo primero que hace es cantar el nacimiento de los dioses. La Teogonía de Hesíodo no es sólo el relato sobre los dioses conservado más completo, sino también el relato conservado más completo de la función arcaica de los poetas, con su larga invocación preliminar a las Musas.

Nuevos dioses

Otro tipo cuenta la historia del nacimiento, penas y hazañas, y eventual ascenso al Olimpo de alguno de los dioses de la generación más joven: Apolo, Hermes, Atenea, etcétera. Los himnos homéricos son la fuente más antigua de esta clase de historias. Están con frecuencia estrechamente relacionados con los centros de culto del dios en cuestión: el Himno homérico a Apolo está compuesto de dos narraciones anteriores, contando una su nacimiento en Delos y la otra su establecimiento en el oráculo de Delfos. Similarmente, el Himno homérico a Deméter, con su cuento del rapto de Perséfone por Hades, narra el origen de los misterios eleusinos.

La edad de los dioses y los hombres

Entre la edad en la que los dioses vivían solos y la edad en la que la interferencia divina en los asuntos humanos era limitaba se extiende una edad de transición en la que los dioses y los hombres se mezclaban libremente. El tipo más popular de narrativa que enfrenta a los dioses con los primeros hombres cuenta la seducción o violación de una mujer mortal por parte de un dios (con frecuencia Zeus), resultando en uno o más hijos héroes. En unos pocos casos, una divinidad femenina se empareja con un hombre mortal, como en el Himno homérico a Afrodita, donde la diosa yace con Anquises concibiendo a Eneas. El matrimonio de Peleo y Thetis, del que nació Aquiles, es otro de estos mitos. Otro tipo narra la apropiación o invención de algún artefacto cultural importante, como cuando Prometeo roba el fuego a los dioses, cuando éste o Licaón inventa los sacrificios, cuando Tántalo roba néctar y ambrosía de la mesa de Zeus y los da a sus propios súbditos revelándoles los secretos de los dioses, cuando Deméter enseña la agricultura y los Misterios a Triptolemo, o cuando Marsias inventa el aulos y se enfrenta en un concurso musical con Apolo. Un último tipo trata sólo sobre Dioniso: este dios vaga por toda Grecia desde los países extranjeros para difundir su culto. Se enfrenta con un rey, Licurgo o Penteo, que se opone a él, y a quien castiga terriblemente por ello.

La edad de los héroes

La edad de los héroes puede dividirse por los sucesos monumentales de la expedición argonáutica y la Guerra de Troya. Ésta marca el final aproximado de la edad heroica.

Los primeros héroes

Entre los héroes, Heracles es prácticamente una clase por sí mismo. Sus fantásticas hazañas en solitario, con sus muchos temas de folclore, proporcionaron mucho material a las leyendas populares. Su enorme apetito y su carácter rústico también hicieron que fuese un personaje popular en las comedias, mientras su lamentable final proporcionó mucho material para las tragedias. Los otros miembros de la primera generación de héroes, como Perseo y Belerofonte, tienen muchos rasgos en común con Heracles. Como él, sus hazañas son en solitario, fantásticas y bordeando el cuento de hadas, pues mataron monstruos como la Medusa y la Quimera. Esta generación no fue tan popular entre los poetas, y sabemos sobre ella principalmente a través de los mitógrafos y los comentarios casuales de los escritores de prosa. Fueron, sin embargo, tema favorito del arte visual.

La generación de los argonautas

Casi todos los miembros de la siguiente generación de héroes, además de Heracles, fueron con Jasón en la expedición para buscar el vellocino de oro. Esta generación también incluía a Teseo, que fue a Creta a matar al Minotauro, a Atalanta, la heroína femenina, y a Meleagro, quien una vez tuvo un ciclo épico propio que rivalizaba con La Ilíada y La Odisea.

Crímenes reales

Entre el Argo y la Guerra de Troya hubo una generación conocida principalmente por sus horrendos crímenes. Éstos incluyen los hechos de Atreo y Tiestes en Argos, y también los de Layo y Edipo en Tebas, que llevaron al saqueo final de la ciudad a manos de Los siete contra Tebas y los Epígonos. Por razones obvias, esta generación fue extremadamente popular entre los escritores de tragedias atenienses.

Troya y sus secuelas

Epígonos Como punto de inflexión entre la edad de los héroes y los que los griegos consideraban el periodo histórico, la Guerra de Troya, sus preludios y epílogos, sobrepasan al resto de toda la edad en lo que se refiere a la cantidad de fuentes disponible. El ciclo troyano incluye:
- Los sucesos que llevan a la guerra: el juicio de Paris, el rapto de Helena y el sacrificio de Ifigenia en Aulis.
- Los sucesos de La Ilíada, incluyendo la disputa de Aquiles con Agamenón y las muertes de Patroclo y Héctor.
- El ardid del caballo de Troya y la destrucción de Troya.
- Los regresos al hogar de los héroes de Troya, incluyendo el vagabundeo de Odiseo y el asesinato de Agamenón.
- Los hijos de la generación troyana, como Orestes y Telémaco.

Teorías sobre sus orígenes

En la antigüedad, autores como Herodoto especulaban que los griegos había tomado prestados todos sus dioses de los egipcios. Posteriormente, los escritores cristianos intentarían explicar el paganismo helénico como degeneración de la religión bíblica. Sin embargo, en los siglos XIX y XX las ciencias de la arqueología y la lingüística surgieron para llegar a los orígenes de la mitología griega. Por una parte, la lingüística histórica muestra que ciertas partes del panteón griego fueron heredadas de la civilización indoeuropea junto con las raíces del idioma griego. Así, por ejemplo, el nombre Zeus es un cognado del latín Júpiter, el sánscrito Dyaus y el germánico Tyr (ver Dyeus), así como Urano con el sánscrito Varuna. En otros casos, paralelos cercanos de carácter y funciones sugieren una herencia común, aunque la falta de evidencia lingüística hace difícil probarla, como en el caso de las Moiras griegas y las Nornas de la mitología nórdica. Por otra, la arqueología ha mostrado la extensa apropiación por parte de los griegos de las civilizaciones de Asia Menor y Oriente Próximo. Cibeles es un claro ejemplo de apropiación de la cultura anatolia, mientras Afrodita toma muchos de sus títulos e iconografía de diosas del mundo semítico como Ishtar y Astarté. Estudios textuales revelan múltiples capas en las historias, tales como apartes secundarios que llevan a Teseo a los doce trabajos de Heracles. Se cree que tales historias sobre epónimos tribales tienen su origen en los intentos de absorber la mitología de una tradición en otra, con el fin de unir ambas culturas. Además de los orígenes indoeuropeos y de Oriente Próximo, algunos investigadores han especulado sobre las deudas de la mitología griega con las aún poco estudiadas sociedades prehelénicas de Grecias, tales como los minoicos y los llamados pelasgos. Esto es especialmente cierto en el caso de las deidades ctónicas y las diosas madre. Para algunos, las tres generaciones principales de dioses en la Teogonía de Hesíodo (Urano, Gaia, etcétera; los Titantes y los Olímpicos) sugieren un lejano eco de la lucha entre grupos sociales, reflejando las tres principales culturas desarrolladas en la civilización griega: minoicos, micénicos y helénicos. Los extensos paralelismos entre la narrativa de Hesíodo y el mito hurrita de Anu, Kumarbi y Teshub hace muy probable que la historia sea una adaptación de material tomado prestado, más que un registro histórico distorsionado. Los paralelos entre las primeras generaciones divinas (Caos y sus hijos) y Tiamat en el Enuma Elish son posibles (Joseph Fontenrose, Pitón: Un estudio del mito délfico y sus orígenes, NY, Biblo-Tannen, 1974). Investigadores jungianos como Karl Kerenyi han preferido ver el origen de los mitos griegos (y de los sueños) en arquetipos universales. Aunque no todos los lectores están seguros de las interpretaciones de la mitología en los términos de la psicología de los sueños de Carl Jung (como las de Kerenyi o Campbell), la mayoría coincide en que los mitos parecen sueños en dos aspectos: no son consistentes, quizás incluso ni completamente consistentes dentro de un único mito, y a menudo reflejan alguna experiencia pasajera de la esencia del dios, alguna epifanía, que debe entonces ser encajado en un hilo narrativo, de forma parecida a como los sueños se recrean como sucesos secuenciales. En definitiva, los orígenes de la mitología griega siguen siendo una fascinante cuestión abierta.

Creencia de los griegos en sus mitos

Para los griegos, la mitología era una parte de su historia, dudando pocos de que el relato de la Guerra de Troya en La Ilíada y La Odisea tenía una base verdadera. Los griegos usaban los mitos para explicar fenómenos de la naturaleza, diferencias culturales, enemistades y amistades tradicionales. Era una fuente de orgullo ser capaz de seguir la propia ascendencia hasta un héroe mitológico o un dios. Por otra parte, filósofos como Jenófanes comenzaban ya en el siglo VI adC a etiquetar las historias de los poetas como mentiras blasfemas. Esta línea de pensamiento encontró su expresión más radical en La República y las Leyes de Platón. Más deportivamente, el escritor de tragedia del siglo V adC Eurípides jugó frecuentemente con las viejas tradiciones, burlándose de ellas, e infundiendo notas de duda a través de la voz de sus personajes. En otros casos, Eurípides parece estar dirigiendo críticas mordaces al comportamiento de sus dioses. Los poetas, especialmente en el Imperio Romano tardío, adaptaban a menudo las historias de los personajes de la mitología griega de forma que no reflejaban creencias reales anteriores. Muchas de las más populares versiones de estos mitos que hoy tenemos eran en realidad estas interpretaciones y no las creencias originales.

Racionalismo helenístico

El giro escéptico de la edad clásica se hizo incluso más pronunciado en el período helenístico. Más audazmente, el mitógrafo Euhemero afirmaba que las historias sobre los dioses no eran más que confusos recuerdos de la crueldad de antiguos reyes. Aunque las obras de Euhemero se han perdido, interpretaciones en su estilo se encuentran con frecuencia en Diodoro Siculo. Las hermenéuticas racionalizadoras de la mitología se hicieron aún más populares en la época del Imperio Romano, gracias a las teorías fisicalistas de la filosofía estoica y epicúrea, así como a la inclinación pragmática del pensamiento romano. El anticuario Varro, resumiendo siglos completos de tradición filosófica, distinguía tres tipos de dioses:
- Dioses de la naturaleza: personificaciones de fenómenos tales como la lluvia y el fuego.
- Dioses de los poetas: inventados por bardos sin escrúpulos para incitar las pasiones.
- Dioses de la ciudad: inventados por sabios legisladores para tranquilizar e iluminar al pueblo. De Natura Deorum de Cicerón es el resumen más exhaustivo de esta línea de pensamiento.

Tendencias sincréticas

Un efecto secundario inesperado del punto de vista racionalista fue una tendencia popular a sincretizar los múltiples dioses griegos y extranjeros en nuevos cultos extraños y casi irreconocibles. Si Apolo y Serapis y Sabacio y Mitras eran todos en realidad Helios, ¿por qué no combinarlos todos juntos en un Deus Sol Invictus, con ritos conglomerados y atributos compuestos? La colección de himnos órficos y la Saturnalia de Macrobio, conservadas desde el siglo II, son productos de esta forma de pensar. Pero aunque en la religión Apolo podía ser cada vez más identificado con Helios o incluso con Dioniso, los textos recapitulando sus mitos rara vez reflejaban estas evoluciones. La mitología literaria tradicional estaba cada vez más disociada de las prácticas religiosas reales.

Intérpretes modernos

Una bibliografía de obras modernas sobre mitología griega, comenzando por la Genealogia degli Dei de Gentili de Bocaccio, puede encontrarse en el [http://homepage.mac.com/cparada/GML/Bibliography2.html Greek Mythology Link] (inglés) de Carlos Parada. Los artífices de la mitografía y hermenéutica modernas son, en un aproximado orden cronológico:
- Thomas Bulfinch
- Johann Jakob Bachofen
- James George Frazer
- Jane Ellen Harrison
- Walter Burkert
- Otto Rank
- Carl Jung
- Walter Otto
- Edith Hamilton
- Karl Kerenyi
- Robert Graves
- Claude Lévi-Strauss
- Michael Grant
- Joseph Campbell
- Timothy Gantz
- H. R. Rose

Véase también


- Odiseo
- Genealogías de la mitología griega
- Religión griega

Artículos relacionados


- Mitología
- Paganismo
- Mitología romana
- Religión romana

Enlaces externos


- [http://homepage.mac.com/cparada/GML Greek Mythology Link] de Carlos Parada (inglés)
- [http://www.theoi.com/ Theoi Project], una guía del antiguo panteón griego (inglés)
- [http://www.pantheon.org Encyclopedia Mythica] (inglés)
- [http://www.kelpienet.net/rea Rea - Mitología griega]
- [http://www.perseus.tufts.edu/cache/perscoll_Greco-Roman.html Perseus Digital Library], colección de textos completos de fuentes clásicas y comentarios sobre literatura, filosofía e historia griegas, romanas y modernas (inglés)

Referencias

Las fuentes principales de la mitología griegas son Homero, Hesíodo, los dramaturgos griegos, Píndaro, Apolonio de Rodas, Apolodoro, y los latinos Ovidio, Higino y Nono. Las fuentes secundarias más consultadas en inglés incluyen:
- Walter Burkert (1985) Religión griega, Harvard University Press, 1985
- Robert Graves, Los mitos griegos, 1955
- Lenardon, R. y M. Morford, Mitología clásica: Séptima edición, Oxford 2002.
- Carl Ruck y Danny Staples, El mundo de los mitos clásicos, 1994
- Karl Kerenyi, Los dioses de los griegos, 1951
- Karl Kerenyi, Los héroes de los griegos, 1959 Estudios influyentes más específicos incluyen:
- Gregory Nagy, Lo mejor de los aqueos, Johns Hopkins, 1979.
- Jane Ellen Harrison, Prolegómenos al estudio de la religión griega, 1903
- Karl Kerenyi, Eleusis: imagen arquetípica de madre e hija, 1967
- Karl Kerenyi, Dioniso: imagen arquetípica de vida indestructible, 1976 Categoría:Mitología griega Categoría:Grecia ja:ギリシア神話 ko:그리스 신화

Océano (mitología)

En mitología, Océano (en griego Ώκεανός Ōkeanos u Ωγενος Ōgenos, «río-océano»; en latín Oceanus u Ogenus) se refiere al océano, del que los griegos y romanos pensaban que era un río que circundaba el mundo. Hablando con propiedad, era la corriente de agua marina del ecuador en la que flotaba el hemisferio habitable (oikoumene). En la mitología griega este océano mundial era personificado como un Titán, hijo de Urano y Gaia. En las creencias de la Grecia antigua se representa con frecuencia a este Titán con el torso y brazos de un hombre musculoso con barba larga y cuernos, y con la parte inferior del cuerpo de una serpiente (compárese con Tifón). En mosaicos posteriores sus cuernos de toro fueron reemplazados por unas pinzas de langosta. Sus atributos habituales eran el pez y la serpiente. La esposa de Océano era su hermana Tetis, y de su unión nacieron las tres mil Oceánidas (o ninfas del mar) y todos los Oceánidas (o Potamoi), los ríos del mundo. Algunos estudiosos creen que originalmente Océano representaba a todos los cuerpos de agua salada, incluyendo el mar Mediterráneo y el Océano Atlántico, las dos mayores masas acuáticas conocidas por los antiguos griegos. Sin embargo, a medida que la geografía se hizo más precisa, Océano pasó a representar las aguas más desconocidas y extrañas del Atlántico (también llamado Mar Océano), mientras que Poseidón gobernaba el Mediterráneo. En la mayoría de las versiones de la Titanomaquia o guerra entre los Titanes y los Olímpicos, Océano, junto con Prometeo y Temis, no se unió al bando de sus hermanos Titanes contra los Olímpicos, sino que se mantuvo ajeno al conflicto. En la mayoría de las versiones de este mito, Océano también rehusó unirse a Crono en la rebelión de éste contra Urano. En La Ilíada, la rica iconografía del escudo de Aquiles que había creado Hefesto quedaba encerrada, como el propio mundo, por Océano: :«Entonces, corriendo alrededor del borde del escudo, tres veces, :dibujó toda la fuerza de la corriente del Océano.» Océano aparece tanto en la cosmografía helénica como en la mitología. Los cartógrafos siguieron representando la corriente ecuatorial circundante de forma similar a como había aparecido en el escudo de Aquiles. Aunque Herodoto era escéptico sobre la existencia física de Océano, rechazaba que el deshielo fuera la causa del desbordamiento anual del Nilo. Según su traductor e intérprete Livio Stecchini, Herodoto dejó sin resolver la cuestión de un Nilo ecuatorial, ya que la geografía del África subsahariana le era desconocida.

Consortes y descendencia


- Gaia
  - Creusa
  - Triptolemo (según Apolodoro)
- Theia, hija de Memnón
  - Cercopes
- Tetis
  - Oceánides
  - Oceánidas

Enlaces externos


- [http://homepage.mac.com/cparada/GML/Oceanus.html Greek Mythology Link - Oceanus] (inglés)
- [http://www.theoi.com/Titan/TitanOkeanos.html Theoi Project - Okeanos] (inglés)
- [http://www.metrum.org/mapping/cosmol.htm Livio Stecchini, Ancient Cosmology]: ensayo que especula con la posibilidad de Océano como contrapartida ecuatorial al Nilo (inglés) Oceano Oceano Oceano ja:オケアノス

Tetis (titánide)

En la mitología griega, Tetis (en griega Τηθυς Têthys, «niñera», «abuela» o «tía») fue una Titánide y diosa del mar, al mismo tiempo hermana y esposa de Océano. De su unión con éste nacieron las tres mil Oceánides (o ninfas del mar) y todos los Oceánidas (o Potamoi), los ríos del mundo. Durante la guerra contra los Titanes, Tetis alzó a Rea como su diosa-hija. A veces se confunde a esta Tetis con otra del mismo nombre, nereida, esposa de Peleo y madre de Aquiles. Hera no estaba satisfecha con la ubicación de Calisto y Arcas en el cielo, como las constelaciones Osa Mayor y Osa Menor, así que pidió ayuda a su niñera, Tetis. Tetis, una diosa del mar, maldijo a estas constelaciones a girar alrededor del cielo sin bajar nunca del horizonte, lo que explica por qué son circumpolares.

Consortes y descendencia


- Océano
  - Oceánidas
  - Oceánides (Puede consultarse la relación detallada de Oceánides y Oceánidas en sus correspondientes artículos.)

Enlaces externos


- [http://www.theoi.com/Okeanos/Tethys.htm Theoi Project - Tethys] (inglés) Categoría:Titanes Categoría:Dioses primordiales de la mitología griega Categoría:Dioses del mar de la mitología griega ja:テテュス

Circe

En la mitología griega, Circe era una diosa y hechicera que vivió en la isla de Eea. El padre de Circe fue Helios, el titán dios del Sol, y su madre fue la oceánide Perseis. Como hermanos tuvo a Eetes, el rey de la Cólquida, Pasífae y Perses. Transformaba a sus enemigos o a los que la ofendían en animales mediante el uso de pociones mágicas y era conocida por sus conocimientos de herborística y medicina. En la Odisea, su casa es descrita como una mansión de piedra que se alzaba en el medio de un claro de un denso bosque. Alrededor de la casa rondaban leones y lobos, que en realidad no eran más que las víctimas de su magia y que no eran hostiles a los extraños. Circe dedicaba su tiempo a trabajar en un gran telar. Cuando Odiseo llegó a la isla de Eea mandó bajar a la mitad de la tripulación, quedándose él en su barco. Circe invitó a los marineros a una fiesta, envenenando la comida con una de sus pociones. Tras comer, los marineros fueron transformados en cerdos. De todos los hombres sólo Euríloco fue lo suficientemente prudente para no probar la comida y logró escapar informando a Odiseo de lo que había pasado. Odiseo partió al rescate de sus compañeros pero en el camino fue detenido por el dios Hermes, que le regaló una hierba que necesitaría para protegerse de sufrir el mismo destino que sus compañeros. Odiseo siguió su consejo por lo que Circe no pudo convertirlo en animal y fue forzada retornar a sus hombres a su forma humana. Circe acogió a Odiseo y a sus hombres durante un año. Cayó enamorada de Odiseo y tuvo un hijo con él llamado Telégono. Cuando Odiseo decidió partir, Circe le ayudó aconsejándole que fuera al Hades en busca del adivino Tiresias, quien le podría indicar el camino de vuelta a casa. Categoría:Mitología griega ja:キルケ

Calipso

Desambiguación, para el ritmo musical vease: Calipso (música) En la mitología griega, Calipso (la que oculta) era el nombre de una bella hija de Océano y Tetis, o según Homero, del titán Atlas, que reinaba en la isla de Ogigia. Cuando Odiseo, que se hallaba a la deriva tras naufragar su barco, llegó a esta isla, Calipso le hospedó en su cueva, agasajándole con manjares, bebida y su propio lecho. Le retuvo así durante siete largos años, teniendo de él dos hijos, Nausitoo y Nausinoo. Calipso intentó que Odiseo olvidara su vida anterior, y le ofreció la inmortalidad y la juventud eterna si se quedaba con ella en Ogigia. Pero el héroe se cansó pronto de sus mimos, y empezó a añorar a su mujer. Viendo esta situación, Zeus mandó a su mensajero, Hermes, para que obligara a Calipso a liberarle, y ésta, que no podía hacer otra cosa sino obedecer, le dio materiales y víveres para que se construyera una balsa y continuara su viaje. Odiseo se despidió de ella, no sin cierto recelo por si se tratara de una trampa, y zarpó, quedándose Calipso de nuevo sola en su isla. Categoría:Oceánides

Minos

En la mitología griega, Minos (en griego Μινως) era un rey semilegendario de Creta, hijo de Zeus y Europa. La civilización minoica recibe su nombre de él. Con su esposa Pasífae fue padre de Ariadna, Androgeo, Deucalión, Fedra, Glauco, Catreo y muchos otros hijos. Minos, junto con sus hermanos Radamanto y Sarpedón, fue criado por el rey Asterión de Creta. Cuando éste murió, dio el trono a Minos, quien desterró a sus hermanos. No está claro si Minos es un nombre o si era la palabra cretense para «rey». Los investigadores han advertido la interesante similitud entre Minos y los nombres de otros antiguos reyes-fundadores, tales como Menes de Egipto, Mannus de Alemania, Manu de la India, etcétera.

Minos en la historia y la investigación

Minos reinó sobre Creta y las islas del mar Egeo tres generaciones antes de la Guerra de Troya. Vivía en Cnosos por periodos de nueve años, al término de los cuales se retiraba a una cueva sagrada donde recibía instrucciones de Zeus sobre el gobierno que daría a la isla. Fue el autor de la constitución cretense y el fundador de su supremacía naval (Herodoto 3.122; Tucídides 1.4). En la tradición ática y en la etapa ateniense Minos es un cruel tirano, el inhumano demandante del tributo de jóvenes atenienses que alimentaban al Minotauro. Parece posible que este tributo de niños fuera en realidad cobrado para formar parte de los espantosos espectáculos taurinos minoicos, de los que se conserva más de una ilustración. Para reconciliar estos aspectos contradictorios de su personalidad, los poetas y mitólogos posteriores asumieron que hubo dos reyes con el nombre de Minos. Puesto que posteriormente se supuso que el intercambio con los fenicios jugó un importante papel en el desarrollo de Creta, a veces se dice que Minos era fenicio. No existen dudas sobre el considerable elemento histórico de la leyenda: recientes descubrimientos en Creta prueban la existencia de una civilización acorde con las leyendas, y hace que resulte probable que no sólo Atenas sino la propia Micenas estuviese una vez sometida a los reyes de Cnosos, de los que Minos fue el más grande. A la vista del esplendor y la amplia influencia de la Creta minoica, la época generalmente conocida como «micénica» ha recibido por parte del doctor Arthur Evans el más apropiadamente descriptivo nombre de «minoica». Se decía que Minos había muerto en Camico (Sicilia), donde había ido persiguiendo a Dédalo, quien había dado a Ariadna el hilo con que se guió Teseo por el Laberinto. Lo mataron las hijas de Cócalo, rey de Agrigento, que vertieron agua hirviendo sobre él mientras estaba tomando un baño (Diodoro Siculo 4.79). Posteriormente sus restos fueron devueltos a los cretenses, quienes los pusieron en un sarcófago en el que fue inscrito: «La tumba de Minos, el hijo de Zeus». Las más antiguas leyendas muestran a Minos como un benévolo gobernante, legislador y supresor de la piratería (Tucídides 1.4). Se decía que su constitución había formado la base de la de Licurgo (Pausanias 3. 2,4). De acuerdo con esto, tras su muerte se convirtió en el juez de las sombras en el inframundo (La Odisea, 9.568), y posteriormente fue asociado con Éaco y Radamanto. La explicación solar de Minos como dios-sol ha pasado a segundo plano tras los últimos descubrimientos. En cualquier caso se le habría reclamado naturalmente un origen divino como rey-sacerdote, y estaba rodeado de una atmósfera divina. El nombre de su esposa, Pasífae («la que brilla para todos»), es un epíteto de la diosa de la luna. El nombre «Minos» parece ser el equivalente filológico de Minias, el ancestro real de los minias de Orcómeno, y su hija Ariadna («la más sagrada») es un doble de la diosa nativa de la naturaleza.

Minos en el arte

En la monedas cretenses se representa a Minos con barba, llevando una diadema, con el pelo rizado, altivo y solemne, como los retratos tradicionales de su supuesto padre, Zeus. En las vasijas pintadas y los bajorrelieves de los sarcófagos aparece frecuentemente con Éaco y Radamanto como jueces del inframundo y relacionado con el Minotauro y Teseo.

Minos en la mitología

Glauco

Un día, Glauco estaba jugando con una pelota o un ratón y desapareció de pronto. Sus padres fueron al oráculo de Delfos, que les dijo que «una maravillosa criatura ha nacido entre vosotros: quien halle el auténtico parecido de esta criatura hallará también al niño». Este oráculo fue interpretado como una referencia a un ternero recién nacido en la manada de Minos. Tres veces al día, el ternero cambiaba de color de blanco a rojo y de rojo a negro. Poliido advirtió la similitud con la maduración del fruto de la zarzamora y Minos le envió a buscar a Glauco. Buscándolo, Poliido vio a un búho alejando abejas de una bodega del palacio de Minos. Dentro de ésta había un tonel de miel, dentro del cual halló muerto a Glauco. Minos exigió que se le devolviese la vida a Glauco, a lo que Poliido se opuso. Mientras Minos abrazaba el cadáver de su hijo apareció una serpiente, a la que Poliido mató con la espada de Minos. Apareció entonces otra serpiente que, al ver a la primera muerta, se marchó y volvió con una hierba con la que la resucitó. Siguiendo este ejemplo, Poliido usó la misma hierba para resucitar a Glauco. Minos rehusó permitir a Poliido abandonar Creta hasta hubiese enseñado a Glauco todo lo que sabía. Poliido así lo hizo, pero entonces, en el último segundo antes de marcharse, pidió a Glauco que le escupiese en la boca. Glauco así lo hizo, devolviendo a Poliido todo lo que le había enseñado.

Poseidón, Dédalo y Pasífae

Minos fue desafiado como rey y rezó a Poseidón pidiendo ayuda. Poseidón hizo salir del mar un toro blanco gigante. Minos planeaba sacrificar el toro a Poseidón, pero entonces decidió no hacerlo, y lo sustituyó por otro. Encolerizado, Poseidón maldijo a Pasífae, la esposa de Minos, con el vicio de la zoofilia. Dédalo construyó una vaca de madera, dentro de la que se escondía Pasífae. El toro se apareaba con la vaca de madera y Pasífae terminó quedando encinta, pariendo un horrible monstruo mitad hombre y mitad toro, el Minotauro. Dédalo construyó entonces un complicado Laberinto en el que Minos encerró al Minotauro. Para asegurarse de que nadie conociera nunca el secreto del Laberinto, Minos encarceló a Dédalo y a su hijo, Ícaro, en una torre. Dédalo e Ícaro huyeron usando unas alas que Dédalo inventó, pero las de Ícaro se derritieron porque voló demasiado cerca del sol. Ícaro cayó al mar y se ahogó.

Teseo

Algún tiempo después el hijo de Minos, Androgeo, perdió todas las pruebas en una competición con Egeo, rey de Atenas. Por otro lado, los demás competidores, celosos de Androgeo, lo mataron. Minos montó en cólera y declaró la guerra a Atenas. Ofreció la paz a los atenienses si cada año le enviaban siete hombres jóvenes y siete doncellas para alimentar al Minotauro. El tributo se suspendería si alguno de ellos lograba escapar del Laberinto. Para librar a su ciudad de esta carga, Teseo, hijo único de Egeo, parte a Creta. Una vez allí, se enamora de él Ariadna, la hija de Minos, que le ofrece su ayuda: una espada mágica con la que vencer al monstruo y un ovillo con el que guiarse para salir del laberinto. Siguiendo esta estrategia, Teseo acaba con el tributo impuesto por Minos.

Niso

Minos también tomó parte en la historia del rey Niso. Niso era rey de Megara, e invencible siempre que conservase un mechón de pelo rojo, oculto en su cabellera blanca. Minos atacó Megara pero Niso sabía que no podía ser derrotado porque seguía teniendo su mechón de pelo rojo. Su hija, Escila, se enamoró de Minos y demostró su amor cortando el mechón de pelo rojo de la cabeza de su padre. Niso murió y Megara cayó ante Creta. Minos mató a Escila por haber desobedecido a su padre. Escila fue transformada en un ave marina, perseguida sin descanso por su padre, que era un águila marina.

La muerte de Minos

Minos buscó a Dédalo de ciudad en ciudad, proponiendo un acertijo: ofrecía una caracola espiral y pedía que fuese enhebrada completamente. Cuando llegó a Camico en Sicilia, el rey Cócalo, sabiendo que Dédalo sería capaz de resolver el acertijo, buscó al anciano. Éste ató un hilo a una hormiga que recorrió todo el interior de la concha, enhebrándola completamente. Minos supo entonces que Dédalo estaba en la corte del rey Cócalo y exigió que le fuese entregado. Cócalo logró convencerlo de que tomase primero un baño, y sus hijas le mataron entonces quemándolo con agua hirviendo. Tras su muerte, Minos se convirtió en juez de los muertos en el Hades junto con Éaco y Radamanto. Radamanto juzgaba las almas de los asiáticos, Éaco la de los europeos y Minos tenía el voto decisivo.

En la poesía

En La Eneida de Virgilio, Minos era el juez de aquellos a los que se había aplicado la pena de muerte tras ser acusados falsamente. Minos se sienta en una urna gigante, y decide si las almas deben ir al Elíseo o al Tártaro con la ayuda de un jurado mudo. Radamanto, su hermano, es un juez del Tártaro que decide los castigos adecuados para los pecadores allí destinados (La Eneida VI 568-572). En La divina comedia de Dante, Minos se sienta en la entrada al segundo círculo del Inferno, que es el comienzo del Infierno propiamente dicho. Ahí juzga los pecados de cada alma y le asigna su justo castigo indicando el círculo al que debe descender. Hace esto dando el número apropiado de vueltas a su cola alrededor de su cuerpo. También puede hablar para aclarar la ubicación del alma dentro del círculo indicado por las vueltas de su cola (Inferno V, 4-24; XXVII, 124-127). Categoría:Mitología griega ja:ミノス

Creta

Creta (En griego Κρήτη / Kriti) es la isla más grande de Grecia y la quinta en tamaño del mar Mediterráneo. Posee una superficie de 8.300 kilómetros cuadrados, una costa de 1.040 kilómetros, y una población de 500.000 habitantes. Consiste en cuatro prefecturas: Chania, Rethimno, Heraklion y Lasithi. Creta era el lugar de ubicación de la civilización Minoica (3000-1400 A.C), una de las primeras civilizaciones de Europa. Ver también:
- Geografía de Creta
- Historia de Creta
- Gortina categoría:Regiones de Grecia categoría:Islas ja:クレタ島

Hécate

Hécate (en griego Ἑκάτη Hekátē o Ἑκάτα Hekáta, de έκατερις hekateris, «baile de manos») fue originalmente una diosa de las tierras salvajes y los partos originaria de Tracia o de los carianos de Anatolia (Burkert 1985 p.171). Gracias al culto popular que recibió como una diosa madre su figura fue integrada en la mitología griega. En Alejandría ptolemaica terminaría alcanzando sus características de diosa de la hechicería y su papel como «Reina de los fantasmas», aspecto bajo el que fue transmitido a la cultura postrenacentista.

Representaciones

Las primeras representaciones de Hécate son simples y no triples. Farnell (1896) afirma: :«La evidencia de los monumentos sobre el carácter y la importancia de Hécate es casi tan completa como la de la literatura. Pero sólo fue en el periodo tardío cuando llegó a expresar su naturaleza múltiple y mística. Antes del siglo V hay pocas dudas de que solía ser representada bajo una forma simple como la mayoría de las demás divinidades, y que fue así como el poeta beocio la imaginó, pues nada en sus versos alude a una diosa triple. El monumento más antiguo conocido es una pequeña terracota hallada en Atenas con una dedicatoria a Hécate en el estilo de escritura del siglo VI. La diosa aparece sentada en un trono con una corona de flores alrededor de su cabeza, careciendo totalmente de atributos y personalidad, siendo el único valor de esta obra, que evidentemente es de un tipo bastante general y recibe una referencia y nombre especiales sólo por la inscripción, el demostrar que la forma simple era la original y que su conocimiento en Atenas era anterior a la invasión persa.» Pausanias afirmó que Hécate fue representada triple por vez primera por el escultor Alcámenes en el periodo griego clásico de finales del siglo V. Algunos retratos clásicos la muestran como una diosa triple —hija (virgen), madre y anciana (señora)— de pie en las encrucijadas sosteniendo una antorcha. Otros continuaron mostrándola en su forma simple. En los escritos esotéricos griegos de inspiración egipcia relacionados con Hermes Trimegisto y en los papiros mágicos de la Antigüedad Tardía era descrita con tres cabezas: una de perro, otra de serpiente y otra de caballo. La triplicidad de Hécate se expresaba de una forma más helénica, con tres cuerpos en lugar de tres cabezas, siendo mostrada tomando parte en la batalla con los Titanes en el vasto friso del gran altar de Pérgamo (actualmente en Berlín). En Argos, cerca del altar de los Dioscuros, el viajero Pausanias vio en el siglo II adC el templo de Hécate frente al santuario de Ilitía: «La imagen es obra de Escopas. Es de piedra, mientras las de bronce de enfrente, también de Hécate, fueron hechas respectivamente por Policleto y su hermano Naucides» (Descripción de Grecia ii.22.7). Un relieve en mármol del siglo IV adC en Cranón (Tesalia) le fue dedicado por el dueño de un caballo de carreras. Muestra a Hécate, con un perro a su lado, poniendo una corona sobre la cabeza de una yegua. (Museo Británico, pieza nº 816.) Su guardián y representación animal era la perra, y la forma más común de ofrenda era dejar carne en las encrucijadas. Algunas veces se le sacrificaban incluso perros (una buena indicación de origen no helénico, pues los perros, junto con los burros, muy rara vez ocupan esta parte en el genuino ritual griego).

Mitología

Tesalia] En contra de la creencia popular, Hécate no fue originalmente una diosa griega. Era desconocida para Homero y de hecho las referencias escritas más antiguas son las de la Teogonía de Hesíodo. El lugar de origen de su culto es incierto, pero se cree (Burkert 1985 p.171) que tuvo numerosos seguidores en Tracia. Su santuario más importante estaba en Lagina, una ciudad-estado teocrática en la que la diosa era atendida por eunucos (Burkert). Lagina, donde el famoso templo de Hécate arrastraba grandes reuniones festivas cada año, quedaba en la colonia originalmente macedonia de Estratonicea (Estrabón, Geografía xiv.2.25). En Tracia jugó un papel similar al del menor Hermes, es decir, gobernadora de los puntos liminales y de lo salvaje, guardando poco parecido con la vieja paseante nocturna. Adicionalmente, esto llevó a su papel como ayudante de las mujeres en los partes y la crianza de los jóvenes. También había un templo consagrado a Hécate en el recinto del templo de Artemisa en Éfeso, donde oficiaban los sacerdotes eunucos o megabyzi (Estrabón, xiv.1.23). Hesíodo registra que estaba entre la descendencia de Gaia y Urano, la Tierra y el Cielo. En la Teogonía le atribuyó tan amplios poderes fundamentales que resulta difícil resistirse a verla como una figuración de la Gran Diosa, aunque como buen olímpico Hesíodo atribuye sus poderes a un «regalo» de Zeus: :«Hécate, a la que Zeus Crónida honró sobre todos y le procuró espléndidos regalos, la suerte de participar en la tierra y el mar estéril. Ella también obtuvo en lote la dignidad que confiere el estrellado cielo y es especialmente respetada por los dioses inmortales. [...] En nada la maltrató el Crónida ni tampoco le quitó nada de lo que recibió en suerte entre los primeros dioses, los Titanes; sino que sus atribuciones son las mismas que tuvo desde el principio.» Sus regalos a la humanidad abarcan todo, según cuenta Hesíodo: :«Al que ella quiere, grandemente le asiste y ayuda; en el juicio se sienta junto a los venerables reyes, y en el ágora hace destacar entre la gente al que ella quiere. O cuando armados de coraza marchan los varones hacia la guerra destructora de hombres, allí la diosa asiste a los que quiere decididamente concederles la victoria y encumbrarles de gloria. Es capaz de asistir a los nobles que quiere y con igual capacidad, cuando los jóvenes compiten en juegos, allí los asiste y ayuda la diosa; y el vencedor en fuerza y capacidad, fácilmente y contento se lleva un magnífico premio y proporciona gloria a sus padres. A los que trabajan en el mar intransitable y elevan sus súplicas a Hécate y al resonante Ennosigeo, fácilmente la ilustre diosa les concede pesca abundante y fácilmente se la quita cuando parece segura si así lo desea su corazón. Es capaz de aumentar el ganado en los establos junto con Hermes, y en cuanto a las manadas de bueyes, los extensos rebaños de cabras y las majadas de lanudas ovejas, si así lo desea en su corazón, multiplica los pequeños y disminuye los numerosos.» Hécate era cuidadosamente servida: :«Todavía ahora, cuando alguno de los hombres de la tierra los propicia, celebrando magníficos sacrificios según costumbre, invoca repetidamente a Hécate. Muy fácilmente obtiene gran honor aquél cuyas súplicas acepta complaciente la diosa, y le concede prosperidad puesto que está en su mano.» Hesíodo enfatiza que Hécate era la única hija de Asteria, una diosa de las estrellas que era hermana de Leto, a su vez madre de Artemisa y Apolo. La abuela de estos tres primos era Febe, la anciana titánide que personificaba la luna. Hécate era una reaparición de Febe, y por tanto diosa lunar, que se manifestaba en la oscuridad de la luna. La inclusión y alabanza de Hécate en la Teogonía son problemáticas para los investigadores, ya que a pesar de ser en aquella época una diosa relativamente menor y extranjera, Hesíodo parece elogiar en demasía sus atributos y responsabilidades en el antiguo cosmos. Se ha propuesto (Johnston 1991) que en la población de origen de Hesíodo hubo una devoción substancial hacia Hécate y que su inclusión en la Teogonía fue su forma de promover a la diosa local entre el público no familiarizado. A medida que su culto se extendió a zonas de Grecia se presentó un problema, dado que el papel de Hécate ya estaba cubierto por otros dioses más prominentes del panteón griego, particularmente Artemisa, y por personajes más arcaicos como Némesis. Emergen entonces dos versiones de Hécate en la mitología griega. La menos conocida es un claro ejemplo de intento por integrarla sin disminuir a Artemisa. En ella (Johnston 1991), Hécate es una sacerdotisa mortal (comúnmente asociada con Ifigenia) que desdeña e insulta a la diosa, lo que le lleva finalmente a suicidarse. Artemisa adorna entonces el cadáver con joyas y susurra para que su espíritu se eleve y se convierta en la diosa Hécate, que actúa de forma parecida a Némesis como espíritu vengador (pero únicamente para mujeres heridas). Este tipo de mitos en el que una diosa local patrocina o «crea» a una diosa extranjera era popular en las culturas antiguas como forma de integrar sectas extranjeras. Adicionalmente, a medida que la adoración de Hécate crecía, su figura fue incorporada al mito del nacimiento de Zeus (Johnston 1991) como una de las comadronas que escondieron al niño, mientras Crono consumía la roca falsa que le había dado Gaia. La segunda versión ayuda a explicar cómo Hécate se ganó el título de «Reina de los fantasmas» y su papel como diosa de la hechicería. De forma parecida a como las hermas (tótems de Hermes) se ponían en las fronteras como protección frente al peligro, imágenes de Hécate, como diosa liminal, podían también jugar dicho papel protector. Se hizo común poner estatuas de la diosa en las puertas de las ciudades, y finalmente en las puertas de las casas. Con el tiempo, la asociación con el alejamiento de espíritus malignos llevó a la creencia de que ofender a Hécate también los atraía. Así surgieron las invocaciones a Hécate como gobernadora suprema de las fronteras entre el mundo normal y el de los espíritus (Johnston 1991). El poder de Hécate terminó pareciéndose al de la hechicería. Medea, que era una de sus sacerdotisas, practicaba la brujería para manipular con destreza hierbas mágicas y venenos, y para poder detener el curso de los ríos o comprobar las trayectorias de las estrellas y la luna. Aunque nunca fue incluida entre los dioses olímpicos, la compresión moderna de Hécate procede de la cultura helenística sincrética de Alejandría. En los papiros mágicos del Egipto ptolemaico, se le llama la Perra, y su presencia era indicada por los ladridos de los perros. Mantuvo sin embargo un gran número de seguidores, permaneciendo como diosa de la protección y los partos. En la imaginería posterior también tiene dos perros fantasmales como sirvientes a su lado. En la época moderna Hécate se ha hecho popular en el neopaganismo y el wicca, gracias en gran parte a su asociación como diosa de la hechicería.

Relaciones en el panteón griego

Hécate es una diosa ctónica preolímpica. Las fuentes griegas no ofrecen una historia sobre su parentesco, aparte de la Teogonía, ni de sus relaciones en el panteón griego: a veces es considerada una titánide (la más joven), hija de Perses y Asteria, y una poderosa ayudante y protectora de la humanidad. En los mitos su papel es siempre secundario. Fue la única titánide que participó en la Titanomaquia al lado de Zeus (y por eso éste no le desterró a los dominios del Inframundo tras la victoria de los olímpicos), ayudó a Deméter a parir cuando Perséfone fue raptada (en algunas versiones del mito fue ella quien la rescató del Inframundo), y se opuso a Heracles cuando éste intentó enfrentarse a Cerbero. También se contaba que era la hija de Deméter o Pheraia, lo que parece compresible debido al hecho de que Hécate, como Deméter, era una diosa de la tierra y la fertilidad. Alguna versión poco difundida la hacía incluso la hija menor de Zeus y Hera, que había robado el pote de carmín de su madre y huido a una casa donde una mujer estaba de parto. Zeus la envió al reino de Hades para ser purificada. En él gozaba de gran autoridad, pues era conocida como la reina invencible y presidía las ceremonias de penitencia y purificación de las sombras en las que se permitía concertar las malas acciones de sus vidas pasadas.

Consortes y descendencia

Como muchas antiguas diosas madre o de la tierra, Hécate permaneció sin casarse y no tuvo consorte habitual. Por otra parte, es la madre de muchos monstruos: se unió primero a Forcis y fue madre del monstruo Escila; después a Aestes, de quien engendró las hechiceras Circe y Medea (en otros mitos, Circe era hija de Helios con la ninfa Perses y Medea era solamente una sacerdotisa de Hécate).

Otros nombres y epítetos


- Ctonia (Χθονια, «de la tierra»)
- Crataeis («poderosa»)
- Enodia (Ενοδια, «de los caminos»)
- Antania («enemiga de la humanidad»)
- Kurotrophos (Κουροτροφος, «niñera de los jóvenes»)
- Artemisa de las encrucijadas
- Propylaia («[la que está] delante de la puerta»)
- Propolos («la que dirige»)
- Phosphoros («que trae la luz»)
- Soteira («salvadora»)
- Prytania («reina de los muertos»)
- Trioditis (griego) o Trivia (latín, «de los tres caminos»)
- Klêidouchos («guardiana de las llaves»)
- Tricéfala o Triceps («de tres cabezas»)
- Triformis («de tres formas»)

Reina de los fantasmas

«Reina de los fantasmas» es un título asociado con Hécate debido a la creencia de que podía tanto evitar que el mal saliese del mundo de los espíritus, como también permitir que dicho mal entrase. Hécate, pues, tenía un papel y poder especial en los cementerios. Esta asociación también tuvo mucha importancia en la idea de Hécate como diosa lunar.

Diosa de las encrucijadas

Hécate tenía un papel especial en las encrucijadas de tres caminos (o trivios), donde los griegos situaban postes con máscaras de cada unas de sus cabezas mirando en diferentes direcciones. La función de Hécate en las encrucijadas proviene de su esfera original como diosa de las tierras salvajes y las zonas inexploradas. Esto llevaba a realizar sacrificios para viajar con seguridad por estos territorios. Este papel tiene relación con el de Hermes, dios de las fronteras. Hécate no debe ser confundida con la diosa de los Trivia («tres caminos») de la mitología romana. En el siglo VII, Eligio acostumbraba a recordar a su recién convertida congregación de Flandes que «ningún cristiano debería prestar o guardar devoción alguna a los dioses de los trivios, donde tres caminos se cruzan, a los fanos o las rocas, o fuentes o arboledas o esquinas» (véase druidismo para más detalles).

Diosa de la hechicería

El título moderno más común de Hécate es el de diosa de la hechicería o la magia.

Emblemas

Suele representarse a Hécate llevando antorchas, con mucha frecuencia también un cuchillo, y puede aparecer sujetando una cuerda, una llave, un vial, flores o una granada. La antorcha es presumiblemente un símbolo de la luz que ilumina la oscuridad, pues los griegos aseguraron a Hécate en su papel de traedora de la sabiduría. Su cuchillo representa su papel como matrona al cortar el cordón umbilical (posiblemente simbolizado por la cuerda), así como también al romper el vínculo entre el cuerpo y el espíritu al morir. Esto puede ser el origen del tradicional ritual de cuchillos de las brujas. La llave alude al papel de Hécate como guardiana de puertas, siendo la que podría abrir las puertas del conocimiento sagrado. Los himnos órficos la mencionan como «reina de las llaves de todo el Cosmos». La granada era vista por los antiguos griegos como la fruta del Inframundo, aunque también se usaba como presente de amor entre hombres y mujeres. Esto puede deberse a que Perséfone comió una granada, lo que la ató al Inframundo y a Hades. Es importante señalar la similitud de mantienen los símbolos y objetos de Hécate y de otras diosas madre oscuras de todo el mundo. Con mucha frecuencia, símbolos como el cuchillo y la cuerda representaban la habilidad de la madre oscura para cortar los vínculos con el mundo físico, mostrándose pues como comadrona y enfermera no sólo para los niños sino también para los moribundos. En los llamados Oráculos caldeos que fueron editados en Alejandría, fue también asociada con un laberinto serpentino alrededor de una espiral, conocido como rueda de Hécate (el «Strophalos de Hécate», verso 194 de la traducción de 1836 de Isaac Preston Cory). El simbolismo alude al poder de la serpiente para renacer, al laberinto de conocimiento a través del cual Hécate guía a la humanidad, y a la llama de la propia vida: «Los senos productores de vida de Hécate, esa Llama Viviente que se viste a sí misma de Materia para manifestar la Existencia» (verso 55 de la traducción de Cory de los oráculos caldeos).

Animales

La perra es el animal más comúnmente asociado a Hécate, quien a veces es llamada la «perra negra», y alguna vez se sacrificaron perros negros a ella en rituales de purificación. En Colofón (Tracia) Hécate podía manifestarse como perro. Los ladridos de los perros eran la primera señal de su cercanía en la literatura griega y romana. Su fiesta de mediados de agosto, en la que sacrificaba perras negras para protegerse de la temporada de tormentas, dio origen a la expresión «los días perros de verano». La rana, significativamente una criatura que puede cruzar dos elementos, está también consagrada a Hécate y a la diosa egipcia Hekat. Como diosa triple, a veces aparece con tres cabezas: de perro, caballo y oso, o de perro, serpiente y león. Durante la Edad Media, Hécate fue adorada en Europa por brujas que adoptaron partes de sus mitos como su diosa de la hechicería. Debido a que Hécate ya había sido muy difamada a fines del periodo romano, a los cristianos de la época les resultó fácil envilecer su imagen. De esta forma todas sus criaturas fueron también consideradas «criaturas de la oscuridad»; sin embargo, la historia de animales tales como cuervos, búhos nocturnos, serpientes, escorpiones, asnos, murciélagos, caballos, osos y leones como criaturas suyas no es siempre oscura y aterradora (Rabinowitz). En las modernas wicca, neopaganismo y cultura gótica todos los animales salvajes están consagrados a Hécate, aunque las criaturas de la oscuridad (como cuervos, búhos y serpientes) son las que mejor le representan. Los dragones han sido incluidos en esta lista más recientemente, pero no tienen una asociación tradicional griega con esta diosa. Varias imágenes de Hécate la muestran sosteniendo una serpiente, pues ésta ha estado largamente relacionada con los poderes ctónicos y de la muerte y resurrección (véase serpiente).

Plantas y hierbas

El tejo, el ciprés, el avellano, el álamo negro y el sauce estaban consagrados a Hécate. Las hojas del álamo negro son oscuras por una cara y claras por la otra, simbolizando el límite entre los mundos. El tejo ha estado asociado desde hace mucho en el Inframundo. El tejo tiene fuertes asociaciones con la muerte y el renacimiento. Un veneno preparado a partir de sus semillas se usaba en las flechas, y su madera se usaba comúnmente para fabricar flechas y empuñaduras de dagas. La poción del caldero de Hécate contiene «esquejes de tejo». Las bayas del tejo llevan el poder de Hécate, y pueden dar sabiduría o la muerte. Las semillas son muy venenosas, pero las carnosas bayas rojas que las rodean no. Si se preparan correctamente, estas bayas pueden provocar alucinaciones visuales (Ratsch). Muchas otras hierbas y plantas están asociadas a Hécate, incluyendo el ajo, las almendras, la lavanda, la mirra, la artemisia, el cardamomo, la menta, el diente de león, el eléboro y la celidonia menor. Varios venenos y alucinógenos están vinculados a Hécate, incluyendo la belladona, la cicuta, la mandrágona, el acónito (conocido como hecateis) y el opio. Muchas de las plantas de Hécate eran aquellas que podían ser usada por los chamanes para lograr diversos estados de consciencia.

Lugares

Se asocian con Hécate las zonas salvajes, bosques, fronteras, murallas y puertas de las ciudades, encrucijadas y cementerios. A menudo se afirma que la luna está consagrada a Hécate, contra lo que argumentó Farnell (1896, p.4): :«Algunos de los antiguos escritores sobre mitología, tales como Cornuto y Cleomedes, y algunos de los modernos, como Preller, el del diccionario de Roscher y Petersen, explican las tres figuras como símbolos de las tres fases de la luna. Pero muy poco puede decirse en favor de esto, y muchísimo en contra. En primer lugar, la estatua de Alcámenes representó a Hécate Επιπυργιδια, a quien el ateniense de ese periodo consideraba la guardiana de la puerta de su Acrópolis, y como tal relacionada en este punto particular con las Cárites, deidades de la vida que florece y da fruto. Ni en este lugar ni ante la puerta de las casas de la ciudad aparecía como una diosa lunar. :También podemos preguntar: ¿por qué deberían darse a una divinidad a veces considerada como lunar pero con muchas otras y más importantes conexiones tres formas para señalar las tres fases de la luna, y por qué la escultura griega ha sido en este insólito caso culpable de un frígido simbolismo astronómico, mientras Selene, que era obviamente la luna y nada más, nunca tratada de esta manera? De esta misma forma Helios debería haber recibido doce cabezas.» A pesar de esto, el neopaganismo sigue incluyendo a menudo a Hécate entre las diosas lunares.

Fiestas

Hécate era adorada tanto por los griegos como por los romanos, y tenían sus propias fiestas dedicadas a ella. Según Ruickbie (2004:19), los griegos guardaban dos días consagrados a Hécate, uno el 13 de agosto y otro el 30 de noviembre, mientras los romanos consideraban el 29 de cada mes consagrado a ella.

Paralelismos en otras culturas

La figura de Hécate puede a menudo ser relacionada con la de Isis en la mitología egipcia (gracias principalmente a su papel de hechicera). En la mitología hebrea a menudo se la compara con Lilith y más tarde con la ramera de Babilonia, pues ambas eran símbolos de los puntos liminales y Lilith también tiene un papel en la hechicería. Como con todas las diosas madre, algunos investigadores terminan comparándola con la virgen María. Antes de que llegase a estar asociada con la mitología griega, guardaba un gran parecido con Artemisa (tierras salvajes, vigilancia de las ceremonias de boda) y Hera (crianza de los niños, protección de los adolescentes o héroes, y vigilancia de las ceremonias de boda).

Hécate en la cultura posterior

Hécate hace una aparición en la tragedia de William Shakespeare Macbeth (sobre 1606), donde es representada como una diosa o demonio que manda sobre las tres brujas. Hay algunas evidencias que sugieren que la escena no fue escrita por Shakespeare, sino que fue añadida durante una revisión de Thomas Middleton, quien usó material de su propia obra The Witch (1615). Hécate fue usada por William Blake en varios de sus cuadros y poemas.

Referencias contemporáneas

Más recientemente, Hécate ha aparecido en los cómics de Mike Mignola Hellboy. También es mencionada con frecuencia en la popular serie de televisión Buffy Cazavampiros por los wiccanos y otros caracteres que lanzan hechizos.

Hécate en el neopaganismo

En el moderno neopaganismo Hécate puede jugar numerosos papeles. Particularmente entre las sectas «helenísticas» estadounidenses, a menudo es vista como diosa de la magia. No siempre es considerada una diosa necesariamente benévola, y sus favores se consideran inconstantes. Se cree que concede poderes mágicos a quienes le complacen, así como también alivio de sus males, facilidad en el parto, cura de enfermedades y achaques e incluso algunos creen que longevidad sobrenatural. También se cree que a veces castiga a quienes le enfadan con (entre otras cosas) la locura o la enfermedad. Se cree que Hécate es indiferente hacia los mortales salvo que se ganen su atención, reservando la mayoría de sus favores a seres innatamente mágicos y favoreciendo a sus ninfas sobre todo. La adoración de Hécate puede tomar muchas formas, incluyendo en algunos casos sacrificios de animales, aunque la mayoría de los neopaganos rechazan activamente estas prácticas, en parte por miedo a ser relacionados con el Satanismo pero también por reservas sobre el maltrato animal. Se cree que Hécate favorece a los que muestran convicción, compromiso y adoración, lo que lleva a muchos a realizar cánticos y postraciones con la esperanza de lograr sus favores. Además de estas, se cuentan entre sus formas de adoración el ayuno, el coleccionismo de faroles, la quema de aceites e incienso, y la quema de pan y otros alimentos a modo de sacrificios. Según algunos sitios web paganos Hécate es adorada por hombres y mujeres por igual. Muchos grupos adoran a Artemisa en vez de a Hécate por la supuesta naturaleza inconstante y falta de benevolencia de esta última. Otros dioses comúnmente adorados por estos grupos son Tea e Hiperión.

Referencias

Primarias


- Hesíodo, Teogonía
- Pausanias, Descripción de Grecia
- Estrabón, Geografía

Secundarias


- Walter Burkert, Greek Religion: Archaic and Classical. Oxford, Blackwell. 1987. ISBN: 0631156240
- L.R. Farnell, Hecate in Art. Oxford, Oxford University Press, serie The Cults of the Greek States. 1896
- Stephane Mallarmé, Les Dieux Antiques, nouvelle mythologie illustrée. París. 1880.

Bibliografía


- Walter Burkert, Greek Religion. Cambridge, Harvard University Press. 1985
- Sarah Iles Johnston, Hekate Soteira: A Study of Hekate's Role in the Chaldean Oracles and Related Literature. 1990
- Sarah Iles Johnston, Restless Dead: Encounters Between the Living and the Dead in Ancient Greece. 1991.
- Karl Kerenyi, Los dioses de los griegos, 1951.
- Muller-Ebeling, Ratsch, y Storl, Witchcraft Medecine.
- Jacob Rabinowitz, The Rotting Goddess, 1990. Una obra neopagana cuyas conclusiones han sido [http://ccat.sas.upenn.edu/bmcr/1998/98.5.11.html muy criticadas]
- Leo Ruickbie, Brujería fuera de las sombras: Una historia completa, Robert Hale, 2004.

Enlaces externos


- [http://www.hekate.nu Preguntas frecuentes sobre Hécate] (inglés)
- [http://21.1911encyclopedia.org/H/HE/HECATE.htm Artículo sobre Hécate en la Britanica Encyclopedia de 1911] (inglés)
- [http://www.goddessmystic.com/CoreCurriculum/Goddesses/Hekate/index.shtml Hekate: Guardián en la Puerta] (inglés)
- [http://www.theoi.com/Ouranos/Hekate.html Theoi Project - Hekate] (inglés)
- [http://www.islandnet.com/~hornowl.html Hécate en la antigua religión griega] (inglés) Hecate Hecate Hecate ja:ヘカテ

Titán

#En la mitología griega, se conoce como Titanes a cualquiera de los hijos nacidos de la unión de Gaia con Urano. Fueron seis varones (Ceo, Crío, Cronos, Hiperión, Jápeto y Océano) y seis hembras (Febe, Mnemósine, Rea, Tea, Temis y Tetis). Algunos de los hijos de estos titanes también reciben esta denominación. #En astronomía, Titán es un satélite del planeta Saturno. #Titan también es el nombre de una serie de cohetes estadounidenses utilizados para lanzamiento de satélites y sondas espaciales. ja:タイタン ko:티탄 zh-min-nan:Titan

Categoría:Oceánides

Categoría:Ninfas

Bučany

Bucsány (szlovákul Bučany): falu a mai Szlovákiában a Nagyszombati kerületben a Nagyszombati járásban. Kis- és Nagybucsány egyesítése. Nagyszombattól 8 km-re északkeletre fekszik. 1910-ben 1562, túlnyomórészt szlovák lakosa volt. A trianoni békeszerződésig Nyitra vármegye Galgóci járásához tartozott. 2001-ben 2118 lakosából 2098 szlovák volt. Kategória: Szlovákiai települések

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