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| Castillo De Ucero |
Castillo de UceroEl castillo de Ucero está situado sobre una elevación que domina todo su entorno, en este caso la villa de Ucero, el río de igual nombre, el valle del río Chico y la impresionante hoz del río Lobos.
Se tiene comúnmente por cierto que el castillo de Ucero fue levantado por los caballeros Templarios a mediados del siglo XII, y que don Juan González de Ucero, que participó en 1212 en la batalla de Las Navas de Tolosa al lado de su rey, Alfonso VIII, fue proclamado señor de la villa por aquella acción. Obtuvo el señorío más adelante don Juan García de Villamayor, y lo siguió ejerciendo su viuda, doña María de Ucero (María Alfonso de Meneses). Parece ser que mantuvo amoríos con el infante Sancho (luego Sancho IV, rey de Castilla y León), fruto de los cuales fue una hija a la que el futuro rey puso por nombre el de su madre, Violante, en una ceremonia bautismal a la que concurrió como madrina María de Molina, la que más tarde sería su verdadera esposa.
El dicho Juan García de Villamayor, queriendo a la hora de morir redimirse de las tropelías cometidas por él y sus gentes en las tierras de su señorío, dejó testado que se vendiese éste por precio casi nulo al obispado de Osma. Así, por esta última voluntad, el obispo don Juan de Ascarón lo adquirió en 1302 para incorporarlo al patrimonio de la diócesis. Desde entonces el castillo ha estado en poder de sus prelados a quienes ha prestado un dispar servicio: como mansión palaciega para los obispos que acudían a solazarse con la pesca de la trucha en el acotado río Ucero, y como cárcel para los clérigos que la merecieron.
Image:Ucero-Castillo.jpg|Castillo de Ucero. Vista general
Image:Ucero-Castillo2.jpg|Castillo de Ucero. Acceso
Image:Ucero-Castillo3.jpg|Castillo de Ucero. Torre del homenaje
Ucero
Orden del Temple
La Orden del Temple fue una orden medieval de carácter religioso y militar cargada de tintes legendarios, nacida en la primera cruzada. Fue fundada en Jerusalén en 1119 por nueve caballeros franceses, con Hugo de Payens a la cabeza.
En sus inicios su denominación oficial fue Orden de los Pobres Caballeros de Cristo; más tarde fueron conocidos comúnmente como Caballeros templarios o Caballeros del templo de Salomón, denominación surgida tras instalarse en el antiguo templo de Salomón.
Organización
Con la ayuda del abate San Bernardo de Claraval y su escrito De laude novae militiae redactaron su regla basada en la regla de San Benito, de acuerdo a su reciente reforma por los cistercienses, de los que adoptaron el hábito blanco al que añadieron la cruz encarnada; en 1128, en el concilio de Troyes, la orden obtuvo la aprobación papal. Los derechos de la orden sobre el botín obtenido en Tierra Santa fueron confirmados por las bulas Omne Datum Optimum (1139), Milites Templi (1144) y Militia Dei (1145).
Durante su estancia inicial en Jerusalén se dedicaron únicamente a escoltar a los peregrinos que acudían a los santos lugares, ya que su escaso número (9) no permitía que realizaran actuaciones de mayor magnitud. Sin embargo, su número aumentó de manera significativa al ser aprobada su regla y ese fue el inicio de la gran expansión de los "pauvres chevaliers du temple" .
Aparte del consabido poderío militar, desarrollaron un eficiente sistema bancario, logrando convertirse en los banqueros de gran parte de Europa y de sus reyes con un novedoso sistema de créditos y garantías. Estas garantías serían lo que hoy conocemos como cheques de viaje, puesto que consistían en un documento de autorización escrito y sellado por el cual el autorizado podía percibir la cantidad especificada en cualquier castillo templario; se crearon con el propósito inicial de salvaguardar a los peregrinos a Tierra Santa de los saqueadores.
Felipe IV de Francia, el Hermoso, ante las deudas que había adquirido con ellos y la envidia por el poder que manejaban, convenció al papa Clemente V de que iniciase un proceso contra los templarios acusándolos de sacrilegio a la cruz, herejía, sodomía y adoración a ídolos paganos (se les acusó de escupir sobre la cruz, renegar de Cristo a través de la práctica de ritos heréticos y de tener contacto homosexual, entre otras cosas).
El 13 de octubre del año 1307, Jacques de Molay, último gran maestre de la orden, y 140 templarios fueron encarcelados en una operación conjunta en toda Francia y fueron sometidos a torturas, por las cuales la mayoría de los acusados se declaró culpable de estos crímenes secretos. Algunos efectuaron similares confesiones sin el uso de la tortura, pero lo hicieron por miedo a ella; la amenaza había sido suficiente. Tal era el caso del mismo gran maestre, Jacques de Molay, quien luego admitió haber mentido para salvar la vida.
Llevada a cabo sin la autorización del papa, quien tenía a las órdenes militares bajo su jurisdicción inmediata, esta investigación era radicalmente corrupta en cuanto a su finalidad y a sus procedimientos. No sólo introdujo Clemente V una enérgica protesta, sino que anuló el juicio íntegramente y suspendió los poderes de los obispos y sus inquisidores. No obstante, la ofensa había sido admitida y permanecía como la base irrevocable de todos los procesos subsiguientes. Felipe el Hermoso sacó ventaja del descubrimiento, al hacerse otorgar por la Universidad de París el título de «campeón y defensor de la fe», así como alzando a la opinión pública en contra de los horrendos crímenes de los templarios en los Estados Generales de Tours. Más aún, logró que se confirmaran delante del papa las confesiones de setenta y dos templarios acusados, quienes habían sido expresamente elegidos y entrenados de antemano. En vista de esta investigación realizada en Poitiers (junio de 1308), el papa, que hasta entonces había permanecido escéptico, finalmente se mostró interesado y abrió una nueva comisión, cuyo proceso él mismo dirigió. Reservó la causa de la orden a la comisión papal, dejando el juicio de los individuos en manos de las comisiones diocesanas, a las que devolvió sus poderes.
La comisión papal asignada al examen de la causa de la orden había asumido sus deberes y reunió la documentación que habría de ser sometida al papa y al concilio general convocado para decidir sobre el destino final de la Orden. La culpabilidad de las personas aisladas, que se evaluaba según lo establecido, no entrañaba la culpabilidad de la orden. Aunque la defensa de la orden fue efectuada deficientemente, no se pudo probar que la orden, como cuerpo, profesara doctrina herética alguna o que una regla secreta, distinta de la regla oficial, fuese practicada. En consecuencia, en el Concilio General de Viena, en Dauphiné, el 16 de octubre de 1311, la mayoría fue favorable al mantenimiento de la orden, pero el papa, indeciso y hostigado por la corona de Francia principalmente, adoptó una solución salomónica: decretó la disolución, no la condenación de la orden, y no por sentencia penal sino por un decreto apostólico (bula Vox clamantis del 22 de marzo de 1312).
El papa reservó para su propio arbitrio la causa del gran maestre y de sus tres primeros dignatarios. Ellos habían confesado su culpabilidad y sólo quedaba reconciliarlos con la Iglesia una vez que hubiesen atestiguado su arrepentimiento con la solemnidad acostumbrada. Para darle más publicidad a esta solemnidad, delante de la catedral de Nôtre-Dame fue erigida una plataforma para la lectura de la sentencia, pero en el momento supremo, el gran maestre recuperó su coraje y proclamó la inocencia de los templarios y la falsedad de sus propias supuestas confesiones. En reparación por este deplorable instante de debilidad, se declaró dispuesto al sacrificio de su vida y fue arrestado inmediatamente como herético reincidente junto a otro dignatario que eligió compartir su destino y por orden de Felipe fue quemado junto a Geoffroy de Charnay en la estaca frente a las puertas del palacio de Versalles el día de la Candelaria (18 de marzo) de 1314.
1312
En los otros países europeos las acusaciones no prosperaron y sus miembros fueron absueltos, pero a raíz de la disolución de la orden, los templarios fueron dispersados. Sus bienes en la península ibérica pasaron a la corona de Aragón en el este peninsular, de Castilla en el centro y norte, de Portugal en el oeste y a la Orden de los Caballeros Hospitalarios, si bien tanto en un reino como en otro surgieron diversas órdenes militares que nos recuerdan a la disuelta, como la Orden de los Frates de Cáceres o de Santiago, Montesa, Calatrava o Alcántara, a las que se concedió la custodia de los bienes requisados. En Portugal el rey Don Diniz les restituye en 1317 como "Militia Christi" o Caballeros de Cristo, asegurando así las pertenencias (por ejemplo el Castillo de Tomar) de la orden en este país.
Grandes maestres de la orden
- Hugo de Payens
- Robert de Craon
- Evrard des Barres
- Bernard de Tremelay
- André de Montbard
- Bernard de Blanquefort
- Philippe de Milly
- Eudes de Saint-Amand
- Arnaud de Toroge
- Gerard de Ridefort
- Robert de Sable
- Gilbert Herail
- Philippe de Plessiez
- Guillaume de Chartres
- Pierre de Montaigu
- Armand de Périgord
- Guillaume de Sonnac
- Renaud de Vichiers
- Thomas Béraud
- Guillaume de Beaujeu
- Thibaud Gaudin
- Jacques de Molay
Los nueve fundadores
- Hugo de Payens
- Geoffroy de Saint-Omer
- Andrés de Montbard
- Archamband de Saint-Aigman
- Payer de Montidier
- Godofredo Bisson
- Gondemaro
- Hugo Rigaud
- Rolando
Véase también
- Órdenes militares
Temple
Categoría:Enigmas y misterios
ja:テンプル騎士団
Batalla de Las Navas de Tolosa
Batalla de Las Navas de Tolosa (16 de julio de 1212). Llamada también batalla de Al-'uqab, o como "La Batalla", en las crónicas de la época.
Esta decisiva batalla fue el resultado de la Cruzada organizada en España por el Rey Alfonso VIII de Castilla, el arzobispo de Toledo don Rodrigo Ximénez de Rada y el Papa Inocencio III contra los almohades musulmanes que dominaban Al-Andalus desde mediados del siglo XII, al tenerse noticia de la horda bereber que, organizada por ellos y llamada por los reyezuelos de taifas, había atravesando el estrecho y se dirigía a la conquista y exterminio de los reinos cristianos de la Península Ibérica. Alfonso VIII, tras haber fraguado diferentes alianzas con los reinos de León, Aragón y Portugal para mantener una paz cristiana, todo ello conseguido con la ayuda del Papa, y al finalizar las distintas treguas mantenidas con los almohades decide preparar un gran encuentro con las tropas almohades. El rey buscaba desde hacía tiempo este encuentro para desquitarse de la derrota de Alarcos.
El ejército cristiano estaba formado por:
- Las tropas castellanas al mando del rey Alfonso VIII de Castilla, el alma de la batalla y el coordinador, junto con 20 milicias de Concejos Castellanos, entre ellas las de Soria, Almazán, Medinaceli y San Esteban de Gormaz. Su abanderado Diego López II de Haro, quinto señor de Vizcaya, subió al puerto de la Losa acompañado por un pastor del lugar que conocía bien el terreno. Por el citado puerto podian las tropas cristianas cruzar Sierra Morena sin peligro, pues el resto de los pasos estaban bajo control almohade, habiendo ya las tropas cristianas sufrido bajas en el intento de cruzarlos. Las crónicas de la batalla hacen mención de este hecho y también cuentan que este personaje fue el encargado del reparto del botín y no se quedó nada para su propio provecho.
- Las tropas de los reyes Sancho VII de Navarra, Pedro II de Aragón y Alfonso II de Portugal. Las tropas portuguesas habian acudido a la llamda de cruzada, pero no contaron con la ayuda de su rey.
- Las tropas de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Temple y del Hospital, incluyendo también a algunos caballeros del resto de Europa (Francia e Italia). No participó en la contienda el rey de León Alfonso IX, que en aquellos años estaba enemistado con el rey de Castilla.
Este ejército se reunió en Toledo en el verano de 1212 y avanzó hacia el sur al encuentro de las huestes almohades capitaneadas por el caudillo Mohamed al-Nasir. Durante la marcha inicial se produjo la deserción y abandono de la mayor parte de los "ultramontanos" por el calor y las incomodidades y, sobre todo, por no estar de acuerdo con la política a seguir, dictada por el jefe del contingente cristiano, Alfonso VIII. Gran motivo de disputa fue la toma del castillo de Salvatierra, donde las tropas permanecieron detenidas para disgusto de alguno de los cruzados que querian ir directamente al encuentro de las tropas almohades. Alfonso VIII, entre otras normas, había dictado la de mantener un trato humanitario para con los musulmanes en el caso de que fueran vencidos y no llevar al último grado ni el pillaje ni los malos tratos. El abandono mermó de forma significativa la importancia de las huestes cristianas.
La batalla
El viernes 13 de julio de 1212 los ejércitos cristianos llegan a la localidad de Las Navas de Tolosa (en lo que hoy es el municipio de La Carolina, al noreste de la provincia de Jaén y se producen pequeñas escaramuzas durante el sábado y domingo siguientes. El lunes 16 de julio, cansados de esperar y temiendo las deserciones, atacan a las huestes almohades.
Las tropas almohades habían estado retardando el choque frontal con el fin de conseguir debilitar la unión de las tropas cristianas y agotar las fuerzas de éstas por agotamiento de los suministros.
Los castellanos y las Ordenes Militares formaban en el centro flanqueados a la derecha por los navarros y las milicias urbanas de Ávila, Segovia y Medina del Campo; y a la izquierda por los aragoneses.
Los musulmanes, que doblaban ampliamente en número a los cristianos, simularon una retirada inicial para contraatacar luego con el grueso de sus fuerzas, lo que provocó el pánico en las huestes cristianas, al comprobar el enorme número de combatientes en el bando sarraceno, integrado por tropas de los territoros de Al-Andalus y soldados bereberes del norte de África, reunidas para formar una yihad que expulsara definitivamente a las cristianos de la Península Ibérica.
Al notar el retroceso de los cristianos, el Rey de Castilla se coloca al frente de sus caballeros e infantes e inicia una carga decisiva junto con los Reyes de Aragón y Navarra que, a su vez, cargan a una contra los flancos del ejercito musulmán. Este acto de los reyes y caballeros cristianos infunde nuevos bríos en el resto de las tropas y es decisivo para el resultado de la contienda: los musulmanes son derrotados de forma abrumadora y su caudillo tiene que escapar precipitadamente. La leyenda cuenta en este punto que el rey Sancho de Navarra atravesó su última defensa, una tropa escogida especialmente por su bravura, y rompió las cadenas que rodeaban la tienda del Miramamolín (califa o comendador de los creyentes).
La precipitada huida a Jaén de al-Nasir proporcionó a los cristianos un ingente botín de guerra. De este botín se conserva la bandera o pendón de Las Navas en el Monasterio de Las Huelgas en Burgos.
Consecuencias
Burgos
Como consecuencia de esta batalla, el poder musulmán en la Península Ibérica comenzó su declive definitivo y la Reconquista tomó un nuevo impulso que produjo en los siguientes cuarenta años un avance significativo de los llamados reinos cristianos, que tomaron casi todos los territorios del sur bajo poder musulmán. Consecuencia inmediata fue la toma de Baeza, que posteriormente retornó a manos almohades. La victoria habría sido mucho más efectiva y definitiva si no se hubiera desencadenado en aquellos mismos años una hambruna que hizo que se demorara el proceso de reconquista. La hambruna duró hasta el año 1225.
En recuerdo de su gesta, el rey de Navarra incorpora las cadenas a su escudo de armas que asimismo aparecen en el cuartel inferior derecho del escudo de España.
La fortaleza de Calatrava la Nueva, cerca de Almagro fue construida por los Caballeros Calatravos, utilizando prisioneros musulmanes de la batalla de Las Navas de Tolosa, de 1213 a 1217.
Referencias
- [http://www.britannica.com/eb/article?eu=56458&tocid=0&query=battle%20of%20las%20navas%20de%20tolosa Enciclopedia Británica]
- [http://college.hmco.com/history/readerscomp/mil/html/mh_028500_lasnavasdeto.htm Reader's Companion to Military History]
- [http://www.deremilitari.org/RESOURCES/SOURCES/tolosa2.htm Crónicas de los Reyes de Castilla]
- [http://perso.wanadoo.fr/earlyblazon/events/lasnavas.htm Batalla de las Navas de Tolosa]
Enlaces externos
- [http://www.geocities.com/Heartland/Park/1132/p46.htm La Batalla de Las Navas de Tolosa]
Navas de Tolosa Categoría:Provincia de Jaén
Sancho IV de León y CastillaSancho IV (?, 1258 - Toledo, 1295), rey de León y de Castilla, llamado el Bravo. Hijo segundo de Alfonso X el Sabio y doña Violante, princesa de Aragón e hija de Jaime I el Conquistador.
Jaime I el Conquistador en el reinado de Fernando VI. En un principio la idea era que adornasen la cornisa del palacio. Los autores son Olivieri y Felipe de Castro. Parece ser que nunca llegaron a su destino y se colocaron en distintos lugares de la ciudad (plaza de Oriente, El Retiro, puerta de Toledo) y algunas se llevaron a otras provincias.]]
Sancho IV se casó con doña María de Molina en el año 1282. Tuvieron un hijo, Fernando, que sería el futuro rey y heredero Fernando IV de León y Castilla, llamado el Emplazado, y dos hijas: Beatriz de Castilla que casó con Alfonso IV el Bravo de Portugal e Isabel.
El primogénito del rey Alfonso X el Sabio, don Fernando el de la Cerda, no llegó a reinar pues murió antes que su padre. El rey Sabio dejó dicho en su testamento que el reino debía pasar a su nieto primogénito de la Cerda y al mismo tiempo desheredaba a su segundo hijo, Sancho. Pero nada de esto ocurrió.
Sancho se alzó como rey sin respetar la voluntad de su padre y fue coronado en Toledo en el año 1284. Fue reconocido por la mayoría de los pueblos y de los nobles, pero al mismo tiempo hubo un grupo bastante numeroso de partidarios de los infantes de la Cerda que reclamaban el acatamiento del testamento en cuestión. Durante todo el reinado de este monarca hubo luchas internas y peleas por alcanzar el poder. Uno de los personajes que más discordias provocó fue el infante don Juan (hermano de Alfonso X) y a su causa se unió el noble don Lope Díaz III de Haro, octavo señor de Vizcaya. El rey Sancho hizo ejecutar al de Haro y mandó encarcelar a su tío el infante don Juan. También, según cuentan las crónicas, dio la orden de ejecutar a 4.000 seguidores de los infantes de la Cerda, pasándolos a cuchillo, en la ciudad de Badajoz, a 400 en Talavera y a otros muchos en Ávila y Toledo.
Después de estos acontecimientos, perdonó a su tío don Juan, quien al poco tiempo volvió a sublevarse, ocasionando el conflicto de Tarifa (Cádiz). Don Juan llamó en su ayuda a los benimerines de Marruecos y sitiaron la plaza que estaba defendida por su gobernador Guzmán el Bueno, señor de León. Allí ocurrió el famoso acto heroico y la muerte inocente del hijo de Guzmán. La plaza de Tarifa (Cádiz) fue fielmente defendida y los benimerines regresaron a su lugar de origen. Se desbarataron de esta manera los planes del infante don Juan y los del rey de Marruecos, que pretendía una invasión.
Cuando subió al trono de Aragón el rey Jaime II hubo un acercamiento con Sancho IV y los dos reyes unidos dieron un nuevo impulso a la Reconquista.
El rey Sancho IV fue un gran amigo, además de tutor del personaje histórico conocido como el Infante don Juan Manuel
Sancho murió en el año 1295, dejando como heredero a su hijo Fernando de nueve años, que reinaría como Fernando IV de León y Castilla. Dejó también la herencia de las disputas y rivalidades con los infantes de la Cerda y sus partidarios.
Anécdotas
- El rey Sancho IV andaba de cacería por tierras zamoranas cuando levantó una perdiz en un cerro que llamaban el Raposero. La perdiz se fue a refugiar en una hiniesta (retama) y cuando el rey fue en su busca para cobrar la pieza encontró en el lugar la imagen de una Virgen. Llamaron a las autoridades eclesiásticas y decidieron depositarla en la iglesia de San Antolín en Zamora. Impresionado por el suceso, el rey mandó que se edificase un templo en el lugar del hallazgo y además concedió un privilegio para 12 pobladores que serían desde ese momento vasallos de la Reina de los Cielos, con la particularidad de que debían avecinarse en ese sitio. Así se hizo y los 12 pobladores llegaron desde Palencia y dieron origen a un poblado llamado La Hiniesta, lugar que existe hoy en la provincia de Zamora.
- El 8 de junio de 1288 se hallaba en Alfaro y discutió por cuestiones de castillos y mujeres con Lope de Haro, señor de Vizcaya y primer conde de Haro y con Juan Alfonso López de Haro I, undécimo señor de Cameros. Agriada la discusión, ordenó que apresasen a Lope de Haro. Fue entonces cuando: "... el Conde se levantó mucho asina e dijo: ¿Presos? ¿Cómo? ¡A la merda! ¡Oh, los míos! e metió mano a un cuchillo e dejóse ir para la puerta donde estaba el Rey el cuchillo sacado e la mano alta ... ballesteros e caballeros, veyendo que el Conde iva contra el Rey, firieron al Conde, e diéronle con una espada en la mano, e cortáronsela, e cayó luego la mano en tierra con el cuchillo; e luego diéronle con una maza en la cabeza, que cayó en tierra muerto." Según Crónica del reinado de Sancho IV el Bravo. Claudio Sánchez Albornoz - Aurelio Viñas. Lecturas históricas españolas. Madrid 1981. Página 152 y 153. ISBN 84-321-2086-3
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Categoría:Reyes de Castilla
ja:サンチョ4世 (カスティーリャ王)
Reino de LeónEl Reino de León fue uno de los reinos medievales de la Península Ibérica, sucesor del antiguo Reino de Asturias, que tuvo un papel protagonista en la Reconquista y formación de los sucesivos reinos cristianos del occidente penisular.
Historia
Tras la muerte de Alfonso III el Magno, el Reino de Asturias se dividió y quedó repartido entre sus hijos. García I recibió León, Álava y Castilla, fundando de hecho el Reino de León. Ordoño II recibió Galicia y Fruela II, Asturias. Al morir García I en 914 sin descendientes, Ordoño II se trasladó a León donde fue aclamado rey, con lo que sería rey de León y de Galicia, y el que trasladaría definitivamente la capital del reino de Asturias desde Oviedo a León. Con lo que se creará un nuevo reino, el Reino de León, que aglutinará al asturiano, ya que Fruela II permaneció en Asturias, pero reconociendo la primacía del reino leonés.
Con la formación del nuevo reino continuará la reconquista contra los musulmanes e incluso la lucha contra otros reinos cristianos como el de Navarra.
El Reino de León se expande hacia el Duero y el Sistema Central hasta la actual Extremadura, pero la falta de repobladores hace que sea una tierra de nadie. El Reino de León logra hitos como la dotación de fueros de Alfonso V, la creación de un arte leonés y un gran desarrollo de los sistemas administrativos.
En el siglo XI, Sancho III El Mayor de Navarra se convierte también en conde de Castilla, vasallo como tal del rey de León. Como herencia deja dicho condado a su hijo Fernando, casado con Sancha, hermana a su vez de Bermudo. Cuando Fernando va a prestar vasallaje a Bermudo III, rey de León, provoca una guerra en la que muere el soberano leonés en batalla contra una coalición castellano-navarra. Al no tener descendencia Bermudo III, su cuñado se apropia de la corona leonesa esgrimiendo los derechos de su mujer, tomando el título de rey de León con gran oposición entre los leoneses, que no quieren ver convertido en monarca al castellano que ha muerto a su rey.
A la muerte de Fernando I, su testamento sigue la tradición navarra de dividir los reinos entre los herederos. Al primogénito, Sancho, se le lega el condado de Castilla y, por derecho de primogenitura, dicho condado se convierte en reino: Castilla. Al segundogénito, Alfonso, se le otorga el territorio aportado por la madre: León, y al tercero, García, se le entrega el Reino de Galicia; a su hija, Urraca, le deja la plaza de Zamora. Sancho I de Castilla, no conforme con dicho reparto, pues se queda su hermano menor con el reino más importante, comienza una guerra. Conquistan entre ambos Galicia, pero Sancho se revuelve contra su hermano y ocupa León. Se refugia en Zamora el grueso del ejército leonés, poniéndole Sancho cerco; será en el famoso "Sitio de Zamora", donde el rey castellano es muerto por el noble leonés Bellido Dolfos, retirándose las tropas castellanas. De este modo Alfonso VI recupera todo el territorio, gobernado como Rey de León y Galicia.
En el reinado de Alfonso VI se consolida el poder del monarca leonés sobre Castilla, siendo reconocido Emperador de los Reinos Hispanos por el Papa Gregorio VII, dichos reinos reconocerán la superioridad del rey leonés, surgiendo así el Imperio Leonés.
En época de Alfonso VII El Emperador, reyes de toda la península Ibérica y Sur de Francia se declaran sus vasallos. Poco a poco la idea imperialista leonesa entra en un rápido declive y en no mucho tiempo se extinguirá; así tras una etapa de esplendor imperial la unidad se desvanece, desapareciendo también el título de emperador de León. Tras esta desaparición los estados cristianos penínsulares consolidan sus respectivas independencias. Su hijo Fernando II heredaria el reino de León; bajo su mandato se recrudecerían las luchas fronterizas con Castilla, y Portugal se independizó.
Su sucesor, Alfonso IX, Alfonso VIII en la cronología leonesa, se convierte en uno de los más afados monarcas del Reino de León. Bajo su mandato se convocan las Cortes Leonesas de 1188, primeras cortes europeas en las que participa el tercer estado. En ellas se reconoce la inviolabilidad del domicilio, del correo, la necesidad del rey de convocar Cortes para hacer la guerra o declarar la paz, y se garantizan numerosos derechos individuales y colectivos. A estas Cortes le seguirán las de Benavente (1202) en las que se fijarán los principios y derechos económicos del Reino de León y sus habitantes, y otras nuevas en León un lustro después.
Alfonso VIII de León crea la Universidad de Salamanca "para que los leoneses no tengan que salir a estudiar fuera del reino", logrando así evitar que los leoneses se vieran obligados a acudir Castilla (Palencia). Porque hasta el año 1230 León no queda definitivamente unido a Castilla.
Con Alfonso VIII de León el reino de extiende por Extremadura, logrando una gran expansión territorial. La animadversión del Reino de León hacia Castilla crea fuertes lazos de unión con los reinos árabes, con los que en ocasiones se une en coalición para luchar contra los castellanos. León no participará en la batalla de Las Navas de Tolosa, y llegando por ello a ser excomulgado el soberano leonés por el Papa. A su muerte, el rey ordena mantener la independencia de León, declarando herederas a sus hijas, y garantes de la misma a las órdenes de caballería.
Fernando III incumple el testamento de su padre, y compra el Reino de León a sus hermanas, tardando más de dos años en hacerse con el control del territorio debido a la oposición del pueblo de León y de sus nobles, que cierra las puertas de las murallas de su capital al nuevo monarca. Con ello, no existe una unión de reinos, puesto que Castilla y León mantienen instituciones separadas, leyes diferenciadas, y sistemas económicos independientes, compartiendo únicamente el monarca.
Con posterioridad, Alfonso X otorga de nuevo la independencia al Reino de León en 1285, pero el rey de Castilla, Sancho, rompe el testamento de su padre y se hace con la corona leonesa. Al morir éste, Don Juan, hijo y heredero de Alfonso X, se corona como Rey de León en 1296, gobernando de facto el territorio, que goza de independencia hasta 1301. Existen durante todo el siglo XIV varios intentos de independizar el Reino de León, lográndolo de facto, aunque por un escaso tiempo, Enrique de Lancaster a mediados del Siglo XIV. Enrique es derrotado por otro Enrique, el que será Enrique II de Trastamara, produciéndose la unión del Reino de León al Reino de Castilla. De todas formas, el Reino de León seguirá existiendo como entidad teórica hasta el siglo XIX, y conservará instituciones propias como el Adelantamiento del Reino de León, el Defensor del Reino de León, etc.
Con el tiempo, su territorio quedó reducido a la actual provincia de León y la mitad norte de Zamora, aunque en el siglo XVII se le considera compuesto por las actuales provincias de Salamanca y Zamora, y, en ocasiones, parte de Palencia y Valladolid. El Reino de León fue reconocido como región histórica por la división provincial de Javier de Burgos en 1833 (vigente hoy en día en lo que a provincias se refiere, pues en regiones y comunidades autónomas no).
Emperadores asturleoneses
Este título fue adoptado desde el siglo X por los monarcas leoneses, como expresión de una idea hispánica unitaria, lo que implicaba la supremacía política de León frente a los demás reinos penínsulares que se estaban formando. Los reyes leoneses aspiraron a restaurar el estado hispanogodo, creyéndose herederos directos del último monarca visigodo, Don Rodrigo. Ya en la Asturias del siglo IX tuvo aceptación la idea imperial, especialmente bajo el reinado de Alfonso III, llamado magnus imperator o imperator noster. Ordoño II, Ramiro III, Alfonso V, Bermundo III y Sancho III el Mayor de Navarra, (este último tras heredar Castilla y León), adoptaron el título de emperador. Fernando I, primer monarca en unir las coronas de Castilla y de León en una sola, fue llamado rex imperator, y Alfonso VI de León y Castilla, llegó a titularse imperator totius Hispaniae. En 1135, Alfonso VII fue coronado solemnemente emperador en León. Entre sus vasallos se contaban los reyes de Aragón, Navarra y Portugal, el conde de Barcelona y varios monarcas musulmanes, quienes a la muerte del Emperador, rechazaron la teórica supremacía política del título. No obstante, la idea continuó viva en los monarcas castellanos.
Extensión territorial
Antes de su unión definitiva al reino de Castilla, el reino de León abarcaba las actuales comunidades autónomas de Galicia, Principado de Asturias, las provincias de León, Zamora y Salamanca, así como la parte occidental de las actuales provincias de Valladolid y Palencia (razón por la cual, en ciertas geografías de la primera mitad del siglo XX, se incluían estas provincias en la "Región antigua" de León), y la parte noroeste de la actual provincia de Cáceres hasta el Tajo.
Véase también
- País Leonés
- Lista de monarcas de León
- Condado de Castilla
- Reino de Castilla
- Corona de Castilla
- Tabla cronológica de reinos de España
- Castilla y León
Enlaces externos
- [http://planeta.terra.com.br/lazer/diez/reinoLeon/reinoLeon.htm Reino de León]
Categoría:Reinos de España
Categoría:Castilla y León
Categoría:Provincia de León
Categoría:Reino de León
Categoría:Países desaparecidos
ja:レオン王国
Categoría:Castillos de EspañaEspaña
Presidente de IrlandaEl presidente de Irlanda (irlandés: Uachtarán na hÉireann) es el jefe de estado de la República de Irlanda. El presidente es generalmente electo por el pueblo y sirve en su cargo por un período máximo de dos términos de siete años. La presidencia es un oficio ampliamente ceremonial, pero el presidente practica ejerce ciertos poderes reservados. El cargo fue establecido por la constitución de Irlanda de 1937. La residencia oficial del presidente es Áras an Uachtaráin en Dublín. La actual ocupante del cargo es la Presidente Mary McAleese.
Categoría:Irlanda
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Heavy Metal Perse
Heavy Metal Perse on suomalainen, toukokuussa 2000 perustettu, heavymetalbändi Kajaanista ja kirjoittaa sanoituksensa suomeksi. Yhtyeen musiikki on sankari- ja sota-aiheista, varsin samankaltaista kuin myöhemmin toimintansa aloittanut Teräsbetoni. Yhtyeen tunnetuin ka
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Heavy metal perse
Heavy Metal Perse on suomalainen, toukokuussa 2000 perustettu, heavymetalbändi Kajaanista ja kirjoittaa sanoituksensa suomeksi. Yhtyeen musiikki on sankari- ja sota-aiheista, varsin samankaltaista kuin myöhemmin toimintansa aloittanut Teräsbetoni. Yhtyeen tunnetuin ka
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Oboe
Oboe on puupuhallin, joka kuuluu kaksoisruokolehdykkäsoittimien
perheeseen. Kaksoisruokolehdykkäsoittimiin kuuluvat oboen lisäksi mm. fagotti ja englannintorvi. Sana "oboe" tulee ranskankielisestä sanasta "hautbois", joka tarkoittaa korkeaa puuta. Oboen ääni
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770-luku eaa
Vuosisadat: 900-luku eaa 800-luku eaa - 700-luku eaa - 600-luku eaa 500-luku eaa
Vuosikymmenet: 820 eaa 810 eaa
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Tuomas Kilpi
Tuomas Kilpi (s. 1967) on espoolainen kirjailija, toimittaja ja suomentaja. Hän työskentelee Enter-lehden päätoimittajana. Hän on työskennellyt aikaisemmin Tähtivaeltaja-, Kulttuurivihkot- ja MikroBitti-lehdissä.
Kilpi on suomentanut mm. <
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